sábado, 19 de junio de 2010

Mi padre




Hace tiempo que quiero escribir algo sobre mi padre pero no he conseguido hacerlo hasta ahora porque, aunque escribir me gusta, no es uno de mis fuertes y tengo la sensación de que no estaré a su altura. Aunque él fue una persona relativamente importante para mí sólo era mi padre. Nada más y nada menos que mi padre. Nunca pensé en él como "Juan Muñoz", sino como "papá". Es más, ahora que no le tengo, cuando pienso en él, en cómo le traté... creo que cambiaría muchas cosas...

Desde que en el 2002 le diagnosticaron una enfermedad de las de palabra innombrable, tuvimos malas épocas, muchos ingresos en el hospital con idas y venidas a la urgencia, varias operaciones... en fin, años duros que, si bien fue superando como el gran luchador que era, finalmente se le llevaron, y la que acabó con él no fue la enfermedad inicial, sino una complicación de la misma. Murió habiendo superado una de esas enfermedades que tanto está presente en mi día a día... Pero a veces las cosas pasan así, algo que se te hizo para superar un bache acaba terminando con tu vida... :(

Fue gracias a él que decidí hacer Medicina y no Fisioterapia. Había hecho la selectividad y recuerdo que acababan de darme las notas. Tenía posibilidades de acceder a las dos y no sabía por cuál decantarme, me gustaba mucho la Medicina, el estudio de las enfermedades, la idea de curar y ayudar a la gente me encantaba, pero eran tantos años... Así que él me dijo: "Teresa, si te gusta la Medicina, no dejes de hacerla por los años que son. La vida del estudiante es la mejor, no lo dudes". Sé que a él le hacía ilusión que fuera médico y a mí me gustaba mucho así que, ¿por qué no? Ahora resulta que en unos meses habré acabado la residencia y por fin seré médico especialista. Me parece increíble, ¿quién me lo iba a decir hace 10 años?

El caso es que durante esos años de enfermedad y altibajos de mi padre, era estudiante de medicina, estaba en 2º cuando empezó todo y lo creáis o no, siempre fui una ilusa en todo este tema. Siempre positiva, nunca podía ponerme en el peor de los casos sino todo lo contrario. Eso tiene sus ventajas, animas a cualquiera, principalmente al enfermo (algo fundamental en estas ocasiones) Pero tiene un gran inconveniente y es que te llevas palos muy gordos... En fin, soy así.

Lo peor de todo es que ahora que lo miro todo con perspectiva veo que no le dije lo suficiente cuánto le quería y admiraba . Él luchó lo que no está escrito y superó mil baches con tal de verme terminar la carrera. Mis hermanos son mayores y tenían sus vidas relativamente "arregladas", con sus trabajos y familias. Pero yo, la peque de la casa, acababa de empezar Medicina y me quedaba mucho para tener algo solucionado. A posteriori me enteré de que, cuando en el 2002-2003 pasó sus malos momentos, con días que parecía que no iba a salir, llegó a "pedir" por vivir hasta que yo acabara la carrera y empezara una especialidad (no era un creyente de los creyentes con mayúsculas pero siempre tuvo mucho aprecio a la Virgen de mi pueblo, la Virgen de la Soterraña, y cada vez que se enfrentaba a una nueva operación, un nuevo ingreso... le rezaba una salve). Aguantó, luchó y me vio empezar la especialidad. De él he aprendido muchas cosas de cara a las enfermedades, los pacientes y el modo de llevarlo todo. Yo sé que ante una enfermedad, la actitud del enfermo es fundamental, si uno lucha puede llegar a superar muchos malos momentos. Ahí está mi padre que lo demostró y por eso le quiero aún más, si cabe. Cuando en Enero del 2008 ingresó para no salir hasta el día 11 de Mayo, en el que falleció, nos dejó claro que iba a hacer todo lo que fuera posible por salir adelante, pero que cuando uno lleva tanto trote encima el cuerpo no aguanta lo mismo. Cuando el ingreso se prolongaba y no daban con la causa de todo llegó a escribirnos una carta muy emotiva donde nos ponía, entre otras cosas :

"ESTOY TRANQUILO. Creo que lo que tengo tiene gravedad pero lucharé como siempre, quizá con menos fuerzas (...) Todos tenéis que saber que creo que he tenido una vida intensa, a veces liada, pero ante todo OS HE QUERIDO. Que siempre habéis sido los primeros en todo y para todo".


Leer estas palabras cuando todavía vivía desató en mi una bronca monumental hacia él. Cómo podía decir esas cosas si iba a salir?!!!! No se lo permitía y se lo dejé claro. Como podéis imaginaros no volvió a decirme nada. Al final se supo la causa de todo y le operaron, pero él llevaba 2 meses ingresado y estaba más débil de lo que debería para abordar una operación de ese calibre por lo que finalmente se complicó. Los que me conocéis sabéis cómo fue todo. Los que no, supongo que podréis haceros una idea. No fueron buenos momentos y, muy a mi pesar, resultó que su presentimiento era cierto... me equivoqué y al final le perdí...

Pasada su muerte empezaron los pésames, los reconocimientos de la gente que le conocía, de sus compañeros, amigos, alumnos... y los artículos sobre él. Todo el mundo que le había tratado un poco más quería dejar constancia de ese sentimiento y yo siempre se lo agradeceré, entre otras cosas porque me permitieron conocerle mejor. Más que nada porque, como os he dicho al principio, él era mi padre y no Juan Muñoz. Nunca le había dado toda la importancia que tenía a lo que él hacía. Es más, aparte de catedrático y Maestro, estuvo metido en el mundo de la política y eso a mí nunca me gustó. A él le encantaba y era de los políticos que marcan la diferencia, con una forma de ser que le hizo ganarse el respeto tanto de la izquierda como de la derecha. Pero a mí no me gustaba, recuerdo que de niña llegué a temer en más de una ocasión por que le pasara algo malo... (imaginaros por qué...), tanto que nunca decía quién era y qué hacía realmente. El caso es que ahora que no está y he visto y leído todo lo que pensaban de él, me siento llena de orgullo y lamento no habérselo demostrado todo lo que debía en vida.

Leer cosas como:

"Juan era de esas personas que siembran la semilla del aprecio a su paso. Era de esas personas que no extreman sus intereses, que siempre tienen en cuenta al otro. Era de una generosidad excepcional tanto en lo profesional como en lo personal. Fuimos muchos los que contamos con su ayuda y apoyo en multitud de ocasiones. Por todo lo que nos donaste, gracias, maestro. Muchas gracias, amigo." J. Argüelles. El País, 12 de Mayo del 2008

"Era un trabajador incansable, amante de la investigación. La elaboración de fichas era su mejor herramienta de trabajo, para lo que leía, leía y anotaba. En estos últimos días de su estancia en el hospital tuve la oportunidad de comprobar cómo seguía elaborando fichas sobre la participación de la mujer en las grandes organizaciones. Genio y figura hasta el último día no le faltaron"
J. L. Gordo, El Adelantado de Segovia, 14 de Mayo del 2008

"Fue Juan A. Muñoz García trabajador incansable, analítico riguroso, serio no exento de fina ironía, leal. Amigo de sus amigos. Respetuoso y tolerante con quienes no coincidían con sus ideas, reflexiones o planteamientos. Humilde con los humildes. Fuerte y agrio con los arrogantes. Brillante conversador. Defendía con tanta vehemencia sus convicciones que algunos pensaban que era sobervia. Lo que realmente era, es: Maestro." M. Agudíez Calvo, El Adelantado de Segovia, 16 de Mayo del 2008

"Su vida ha tenido la plenitud que él deseaba, además de la alegría de gozar con la familia y con los amigos, Juan Muñoz consiguió la armonía de un sabio clásico: su pasión por la investigación histórica, se unía inteligentemente con su compromiso político. Lo único que le ha faltado es algo más de tiempo. Se ha muerto con poco más de 70 años, con una lucidez que le permitía hacer planes sobre nuevos proyectos intelectuales, planes con los socialistas de Segovia, y planes, al final, para elegir hasta la música de su funeral (...) Sencillamente: Juan Muñoz fue un referente para la gente de izquierdas de este país, y le echaremos de menos cada vez más." J.J. Laborda , Diario de Burgos, 15 de Junio del 2008.

Juan Muñoz, "predilecto" El homenaje que todo el PSOE realizó ayer a Juan Muñoz, el histórico dirigente socialista segoviano, fallecido apenas hace un mes, mostró que Muñoz no sólo era "hijo predilecto" de su localidad natal, Santa María de Nieva, sino de todo el socialismo y, con ello, de la historia. Como afirmó Alfonso Guerra: "La Historia de España es imposible de construir sin el socialismo" y, como remachó Óscar López: "La Historia del socialismo Segoviano es imposible de construir sin Juan Muñoz". Socialista de 'entonces', cuando la voz y la palabra estaban amordazadas o autocensuradas, Muñoz expresó sus convicciones en multitud de artículos en Triunfo o Cuadernos para el Diálogo, además de publicaciones editoriales de denuncia contra la oligarquía franquista. Honesto, erudito, desprendido, armónico y valiente, Muñoz era un referente que, desgraciadamente, hemos perdido. El Mundo, 18 de Junio del 2008.

Hacen que me sienta muy orgullosa de él, además de ser un gran padre, el mejor que podía tener, fue una gran persona, un "Maestro" para muchos... y... uf! Ahora acaban de publicar un libro-homenaje titulado:

Homenaje a Juan Muñoz. Ensayos y semblanzas.


Se trata de un libro que han escrito, principalmente, entre varios compañeros y alumnos suyos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, donde fue Catedrático de Economía Aplicada, aunque también han intervenido otras personas. Desde que llegó a mis manos el jueves pasado, no he parado de leerlo. Voy buscando las referencias más personales, ya que tiene mucho de Economía que me supera, aunque me parece muy interesante (si me viera estudiándole... alucinaría. Sé que le haría mucha ilusión, de hecho, cada vez que me interesaba por algún libro, por algún disco de música clásica, cuando empecé a pedirle cosas de ópera... le faltaba tiempo para buscarme todo lo que tenía y dármelo... Así era él, generoso, siempre pendiente de los suyos, y ni qué decir tiene de mí, que era su niña! )

En el libro dicen muchas cosas buenas de él, por mencionar algunas:

" A pesar de ser uno de los más prestigiosos investigadores en el área del poder económico, Juan Muñoz fue siempre una persona humilde, sencilla, generosa, entregada, cercana a los estudiantes. Sus clases eran provocadoras, lo que motivaba a sus alumnos a pensar, a cuestionarse el mundo que les rodea, a formarse, en definitiva, como personas críticas. Era también un gran discutidor, y con aquellos que empezaban su carrera como profesores universitarios compartía gran parte de su tiempo, tanto dentro como fuera de la facultad, para debatir sobre autores y teorías. Para mí, como para muchos otros que tuvimos la suerte de conocerle, Juan Muñoz, con quien siempre he mantenido un contacto estrecho y relaciones frecuentes, fue un referente en mi formación científica, profesional, universitaria y también humana.
Este libro, publicado por Editorial Complutense, pretende ser un homenaje universitario a este gran investigador, de parte de todos aquellos que le hemos conocido, que le hemos disfrutado, que hemos contado con su apoyo, y que sin duda alguna siempre le recordaremos"

Carlos Berzosa Alonso-Martínez. Rector de la UCM

"Él valoraba lo que yo le traía de la vida real, las variaciones constantes del mapa mediático, analizábamos juntos las razones que motivaban aquellos cambios y, cuando hacía falta, empequeñecía algunas exigencias desmesuradas de algunos profesores que viven en una campana de vidrio más bien distante de la realidad de cada día. Y es que Juan Muñoz era un doble lujo, por su capacidad intelectual, y por su conexión directa con el paisaje económico del país (...) A veces pienso que en este país siempre llegamos tarde a los reconocimientos. Sostiene el abogado y empresario Antonio Garrigues Walker que " España no sabe dar las gracias. Las da tarde y casis siempre mal". Tiene toda la razón. Ójala hubiéramos escrito estas líneas y todas las que ahora le dedican alumnos, compañeros y amigos, en un tiempo que todavía hubiera podido leerlas. Nos consuela pensar que, con toda probabilidad, cualquier cosa que ahora digamos de él ya la habrá adivinado en nosotros." Manuel Campo Vidal.

"Aprendimos mucho viendo trabajar a Juan Muñoz con las fichas y lo que hacía en todo momento y lugar, pues, es sabido que el trabajo vocacional y riguroso de investigación es permanente, incesante, a todas horas, en todo momento y lugar, incluso durmiendo.(...) Juan Muñoz nos permitió a Pedro Arias, al que suscribe, etc., poder conocer, poder colaborar en los trabajos que estaba haciendo, en las publicaciones que estaba preparando, que eran varias y que darían lugar a la edición de libros, informes, artículos, etc. Y, mismamente (por utilizar un término que empleaba mucho Juan) eso fue para nosotros de gran ayuda e importancia en nuestra formación. (...) Como se ve, Juan Muñoz, de forma sencilla y cotidiana, nos había iniciado, con gran generosidad y muy positivamente para nosotros, en el trabajo científico más productivo y adelantándose a Pierre Bourdieu, profesor de Collège de France y uno de los sociólogos más prestigiosos y conocidos del mundo." Miguel Cancio.

El libro acaba con un capítulo escrito por uno de sus mejores amigos, Julio Argüelles, que termina el mismo de la siguiente manera:

"Ya, por último, en el plano más estrictamente personal, Juan Muñoz era un hombre de extraordinarias cualidades. Era cercano, sencillo, sensible, y siempre presto para ayudar en lo que fuera menester. La generosidad quizás fuese el rasgo que mejor le definiese. Nunca se dejó seducir por los excesos ni las desmesuras, era desinteresado y desprendido y siempre fue consciente de que su vida tenía que desenvolverse en convivencia con otros y preservando la dignidad de todos. Hizo todo lo que estuvo en su mano, profesional y personalmente, por hacerlo posible. Es éste un legado que le tendremos que agradecer siempre. Su brillante y honesta trayectoria profesional y el ejemplo de su vida personal merecen el respeto y el agradecimiento más sincero."

Después de todas estas menciones, de todas estas palabras dirigidas a mi padre, qué más puedo decir. Me gustaría llegar a parecerme un poco a él. Sé que nunca estaré a su nivel, pero con quedarme con un poco de esa generosidad y sencillez que le definían me daría con un canto en los dientes. Gracias a él soy la médico que soy. La experiencia que viví durante esos años de estudiante me marcó y creo que para bien (a lo mejor por eso tiendo a implicarme demasiado, pero sé que hay ciertos momentos en los que se agradece tanto un poco de humanidad y cercanía que no quiero cambiar. A veces lo pasaré mal, pero si con eso consigo que se lleven un poquito mejor creedme cuando os digo que me compensará con creces).

Ahora sí, para terminar un post demasiado largo pero a la vez corto para expresar todo lo que fue mi padre para mí, para sus amigos, compañeros, alumnos... quería poneros una cita que le dedicaron en uno de los artículos que se publicaron tras su muerte:


"Cuando me muera, amigo mío,
sea yo el niño, el más pequeño.
Cógeme en brazos
y llévame adentro de tu casa.
Desnuda mi ser cansado y humano
y acuéstame en tu cama,
y, si despierto, cuéntame historias
para que vuelva a dormirme.
Y dame sueños tuyos para que yo juegue
hasta que nazca cualquier día"

El Guardador de Rebaños
Fernando Pessoa





lunes, 24 de mayo de 2010

La importancia de trabajar en equipo


Como ya sabéis, desde hace una semana me encuentro rotando en Radiofísica y, aunque admito que empecé la rotación con cierto temor a lo que me exigirían (a pesar de ser R4 mis conocimientos en Radiofísica dejan mucho que desear... :S), me he llevado una grata sorpresa y la rotación está siendo muy positiva para mí:

Lo primero de todo es que estoy conociendo mejor a mis compañeros los radiofísicos, tanto a los adjuntos como los residentes, y esos que en cierto modo "me imponían" a la hora de pedirles que se dieran prisa en la planificación de un tratamiento de un paciente paliativo, me sacaran unos tiempos... ahora han pasado a ser para mí grandes personas, agradables, dispuestas a echar una mano siempre que pueden.

Aunque con los residentes últimamente ya tenía algo más de contacto, ahora éste es mucho mayor y desde el primer día están muy atentos conmigo, explicándome lo que hacen y, a la vez, preguntándome sobre la clínica y las cosas que veo yo en mi día a día como médico. Nos complementamos y, como os dije el otro día, lo que para ellos eran números de historia, ahora empiezan a ser personas. Por poner un ejemplo, hoy, mientras trabajaban en el tratamiento de un paciente con un cáncer de lengua que iba a recibir radioterapia adyuvante, he cogido la historia del paciente y he empezado a comentarles. Me he imaginado cómo sería ese paciente, cómo estaría por la exploración física que describían en la historia y se lo he descrito. Mi pequeña aportación les ha hecho verle más humano y desear que se cure con más ganas, de hecho a pesar de que se trata de un tratamiento complicado, que les está costando mucho trabajo planificar, creo que ahora lo van a coger con más ganas.

También les estoy dejando algún libro básico sobre medicina para que lo lean por encima y me he ofrecido a enseñarles la toxicidad de la radioterapia en pacientes en tratamiento. Creo que para ellos podría ser muy útil y les ayudaría con las planificaciones.

Por mi parte, gracias a la rotación he cogido más confianza con ellos y sé que de ahora en adelante, cuando tenga que ir a Física a pedir algo, dejar un tratamiento... lo haré de otra forma. A la hora de "pintar" los tratamientos para que ellos los planifiquen me solidarizaré más con ellos e intentaré no pedirles "imposibles" (al menos, siempre que sea factible...)

Eso en cuanto a los físicos, pero en mi caso en concreto, también es muy importante la relación con los técnicos de radioterapia (que están en las máquinas de tratamiento, en el TAC de planificación...). Son imprescindibles a la hora de buscar un hueco en la máquina, tratar al paciente, ver cuál es la mejor postura para colocarle en el TAC de planificación que les hacemos para diseñar el tratamiento...

Hablando del trabajo en equipo en mi caso no puedo dejar de nombrar a las enfermeras, necesarias e importantísimas en nuestro día a día. Ellas son las que tienen un mayor contacto con el paciente y, si son veteranas, muchas veces consiguen solucionar las pequeñas incidencias que puedan existir durante el tratamiento. Saben cuando es necesario que vea al paciente un médico y cuando no lo es, te orientan sobre lo que le pasa y eso nos facilita mucho nuestro trabajo . Si ya me meto en el tema de la urgencia, la planta... su importancia es, si cabe, mayor. En más de una ocasión me han ayudado en las guardias, al pasar la planta... y eso es algo que siempre les agradeceré. De hecho, cuando uno está de guardia con un adjunto para más de 60 habitaciones dobles y la urgencia de un hospital tan grande como el Gregorio Marañón, si hay una buena enfermera de por medio las cosas pueden ir y, de hecho van, mucho mejor.

Hay otras muchas personas importantes en mi día a día como médico, pero por no liarme más quería destacar la importancia de la relación con los otros médicos, tanto de tu especialidad como de las otras especialidades. Por suerte en mi caso la relación con mis compañeros del servicio es muy buena y, siempre que tengo una duda, no tengo ningún reparo en consultarles. En cuanto a los demás especialistas, su apoyo, si bien es importante siempre (la relación interdisciplinar en los me es fundamental si uno quiere que las cosas vayan bien), en la urgencia para mí es fundamental. Cuando me encuentro sola, con un paciente complicado que está malito, sin mi adjunto... y tengo dudas sobre qué hacer, no me lo pienso dos veces y acudo a mis compañeros de interna o al especialista que considere más apropiado en cada caso y se lo comento. Y siempre, siempre, me han echado la mano que he necesitado.

Luego están las auxiliares, los sanitarios... Son tantas las personas que hacen que mi día a día en el hospital sea mejor que no puedo mencionarlas a todas en un post. A todos ellos les estoy agradecida porque, si bien es cierto que todo el mundo puede tener su mal día y no hacerte caso o ponerte una mala cara en un determinado momento, si tú en vez de pensar "paso, que le den", le pones una buena cara, lo dejas pasar y se lo dices cuando notas que está más receptivo, ves cómo te ayuda en lo que necesitas y si en otro momento eres tú el /la que está agobiad@, o tiene un mal día... él/ella te ayudará a tí . No es que sea la regla de oro, pero suele cumplirse, al menos en mi caso, (¡anda que no me han animado o ayudado a mí veces! :) )

En fin, con todo esto quería resaltar la importancia de trabajar en equipo. A raíz de la rotación de física es algo que tengo mucho más presente y quería compartirlo con vosotr@s.


"El espíritu de equipo es


la habilidad para trabajar juntos
en vistas a una meta común.

La habilidad para encaminar
los logros individuales hacia objetivos corporativos.

Es el combustible que permite a la gente común
alcanzar objetivos pocos comunes."

(Andrew Carnegie)


"Lo más hermoso del trabajo en equipo es
que siempre tienes a otros de tu lado"

(Margaret Carty)






jueves, 20 de mayo de 2010

Una reflexión

Esta mañana ha pasado algo que me ha hecho pensar y plantearme varias cosas.

Como os dije en mi anterior entrada, estoy rotando en Radiofísica durante 2 semanas y ahora he dejado mi labor como médico por un tiempo para ser "radiofísica" y ver las cosas desde su punto de vista.

El caso es que hoy, estaban calibrando uno de los aceleradores de tratamiento cuando, una de las pacientes que estaba esperando para tratarse en otro de los aceleradores ha empezado a ponerse mala. Estaba quejumbrosa, adormilada... Enseguida ha llegado la adjunta que la lleva y han empezado a tomarla las constantes. Se encontraba hipotensa, taquicárdica, desaturada... en fin... muy pero que muy malita. Yo, que estaba en la sala de al lado, con los físicos y la calibración de la máquina, sólo oía a mi adjunta hablándola y a la familia llorando... No veía a la paciente, en ese momento de hecho ni siquiera sabía lo que pasaba, pero veía a sus familiares ir y venir, a mi adjunta pidiendo ayuda al sanitario para pasarla a la sala de al lado...

Quizás os parecerá raro, pero según iba pasando el tiempo yo me encontraba peor, más angustiada, mareada... Me veía impotente (de hecho sabía que no debía ir porque mi adjunta tenía ayuda de sobra y lo que menos necesitaba en ese momento era alguien más estorbando... ). Cuando ya no he aguantado más, he salido a que me diera el aire e informarme de lo que había pasado. Es entonces cuando me he enterado de que se trataba de una paciente muy joven (poco más de 40 años) con un cáncer de pulmón diseminado que estaba muy malita, tanto que no sabían si conseguirían pasarla a una habitación para que la familia pudiera estar con ella. El día anterior le habían visto en consulta para valorar la posibilidad de tratamiento radioterápico de una carcinomatosis leptomeníngea y, aunque mi adjunta le informó de lo malo del pronóstico a pesar de que se tratara y de que incluso cabía la posibilidad de que fuera a peor con el mismo, tanto ella como su familia querían agotar hasta el último cartucho y luchar hasta el final, por lo que hoy, en teoría, iniciaba el mismo.

Se trataba de esos pacientes con un gran apoyo familiar que, aunque precisan de una bomba de morfina y una serie de cuidados, se encuentran en seguimiento por el ESAD de área y viven en su casa. De ahí que viniera al tratamiento acompañada de toda su familia (cuando digo toda, es literalemente toda) y que cuando se ha puesto malita todos estuvieran agitados, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar. Sabían que estaba malita, que el pronóstico era pésimo pero de ahí a estar preparados para el final hay un gran paso... Tan grande que dudo que nadie llegue a asumirlo por completo por mucho que se lo digan o lo sepa.

Cuando hablaba con uno de mis compañeros me decía: "Tere, no sé cómo no la han sedado ya. Está muy malita y para pasar un mal rato cuanto antes la seden mejor". Yo, que sabía que estaban intentando trasladarla a una habitación de las que tenemos en curiterapia para allí, una vez con su familia, ponerla todo lo que fuera necesario, no compartía su opinión. Para mí, mi adjunta estaba actuando muy bien no poniéndola ningún tipo de sedación mientras se encontrara en esa sala tan pequeña, sentada en uno de esos sillones hospitalarios que, aunque se recuestan son de lo más incómodos . Ya que esa sedación podía suponer su final y el llevarla a una habitación no ha supuesto más de 10 minutos.

Ella estaba adormilada, hipotensa, desaturada... sí, pero no se estaba enterando de nada, era la familia la que estaba sufriendo más al verla así y lo sé, pero también sé lo que se agradece poder estar en una habitación con tu padre, tu madre, tu tí@, tu herman@, tu abuel@, tu hij@... llegado el momento del último adiós. Y eso es lo que le decía a mi compañero, que si me pasara a mí, daría lo que fuera por poder estar al lado de él/ella, en una habitación acompañada de mi gente, de mi familia, agarrándole la mano en el momento del final.

Creo que eso es algo que no se paga con dinero y supone tanto (en mi experiencia personal tuve que decirle el adiós en una UVI, con 10 pacientes más, pero donde tuvieron el detalle de dejarnos pasar a mis hermanos, a mi madre y a mí, ponernos unos biombos y dejarnos estar todo el tiempo al lado de mi padre. De hecho no le quitaron la bomba de NA ni le subieron la sedación hasta que no llegó el segundo de mis hermanos y eso es algo que siempre agradeceré. Hubiera preferido estar en una habitación, sí, pero el hecho de haber podido darle la mano y llenarle de besos en su último suspiro es algo que no se paga con dinero y me siento muy afortunada por haber podido hacerlo).

El caso es que también entiendo la postura de mi compañero, veía sufrir a su familia y pensaba que eso era un sufrimiento innecesario. ¿Pero realmente era un sufrimiento para la familia esa espera a cambio de poder estar con ella, en una habitación, dándola la mano en su último adiós? Yo creo que no, ¿qué pensáis vosotros?

Como anécdota deciros que la historia tiene un final relativamente feliz. Y es que sí que está muy malita, y de hecho finalmente no van a tratarla con RT, pero al final resultó que estaba intoxicada con la morfina y con los sueros y un poco de naloxona se ha recuperado lo suficiente como para poder mandarla a su hospital de referencia y con un poco de suerte de ahí vuelve a su casa para morir allí rodeada de los suyos. No sé vosotros, pero yo firmaría por, llegado el momento, poder estar en mi casa, rodeada de mi gente.