lunes, 28 de febrero de 2011

¿Qué explicamos en nuestra 1ª consulta?


Cuando hablamos de tratamientos que se pueden realizar en Oncología Radioterápica lo primero de todo es saber que hay dos tipos fundamentales, dos conceptos que, aunque yo uso como si nada, como si todo el mundo estuviera familiarizado con ellos, realmente no es así. Hablamos de:
  
- Radioterapia radical o curativa: Emplea dosis de radiación altas, próximas al límite de tolerancia de los tejidos normales, con el objetivo de eliminar el tumor. Suele ser un tratamiento largo y con una planificación laboriosa, donde el beneficio de la posible curación, supera la toxicidad ocasionada sobre los tejidos normales. 

- Radioterapia paliativa: Emplea dosis menores de radiación, suficientes para calmar o aliviar los síntomas del paciente con cáncer, con una planificación sencilla y duración del tratamiento corto y con escasos efectos secundarios (puede ser antiálgica, hemostática, descompresiva...)

Dicho ésto, llegada la primera consulta con nuestros pacientes lo primero que hacemos es la historia clínica  (recogiendo todos sus antecedentes, pruebas realizadas, exploración física completa...). Una vez hecha ésta pasamos a explicarles una serie de cosas básicas:

- Como ya os dije el otro día, les recalcamos que  la radioterapia es un tratamiento local , a diferencia de la  quimioterapia que es sistémica. Algo muy importante para explicar sus posibles efectos adversos. Existen varias páginas donde podéis encontrar información sobre los mismos. La que os enlazo es una de ellas, y si he de destacar un efecto por su frecuencia y ser independiente de la localización del tumor, es la "astenia", que la RAE  define como: Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa.

- Otra cosa que les decimos es que la radioterapia es un tratamiento que, aunque puede darse de distintas maneras (RTE, BT, RIO...), normalmente, cuando se habla de un tratamiento con radioterapia externa estándar, se trata de un tratamiento que se da de lunes a viernes, todos los días, durante una media de 6 - 8 semanas de duración. Durante el mismo no solemos hacer paradas, salvo las de los fines de semana y festivos (de hecho hay algunos tumores donde es importante no parar o hacerlo lo mínimo posible por su radiobiología, algo complicado que algún día intentaré explicaros). Así que es un tratamiento largo, de unos dos meses pero que, casi siempre, se hace de un tirón y una vez hecho "uno se olvida de ello"  (salvo que tenga que de volver a recibir RT en otro sitio o se plantee una reirradiación)

- En cuanto a la duración del tratamiento en la "máquina", es importante recalcarles que se trata de un tratamiento corto que se puede hacer ambulatoriamente. Aunque depende del paciente, el nº de campos... suele ser de unos 10-15 minutos/ día (salvo el día de puesta en tratamiento que suele ser algo más largo). Es o sí, son muchos días seguidos y de ahí que se usen distintos fraccionamientos y técnicas que van avanzando poco a poco con el fin de intentar acortar lo máximo posible su duración obteniendo los mismos resultados, sin mayor toxicidad añadida.

- Explicado todo ésto, si el paciente ha entendido todo y no le queda ninguna duda, firmará el consabido  y necesario consentimiento informado

Aquí terminaría la primera consulta y pasaríamos a la simulación y planificación del tratamiento que, por no hacer demasiado denso el post, os explicaré el próximo día.
Si queréis información adicional, existen varias guías para pacientes, como esta:  "Principios generales de radioterapia. Guía para pacientes"

lunes, 21 de febrero de 2011

Introducción a mi mundo como médico, la Oncología Radioterápica


Ayer alguien a quien aprecio muchísimo me propuso que empezara a sacar más partido a mi blog y lo usara para explicaros un poco en qué consiste lo que hago, es decir, la Oncología Radioterápica. Así que, como buena Tauro, cabezona y constante que soy,  me dije, "¿por qué no?" Nunca me he puesto a hablaros de mi especialidad por aquí porque pensé que no os interesaría pero es cierto que, a pesar de ser muy completa,  es bastante desconocida y creo que se merece que se la reconozca como es debido. A mí me encanta y como me dijo la que era R4 cuando yo hice el MIR "La repetiría una y mil veces", así que intentaré haceros llegar ese "encanto" que tiene poco a poco a través de mi blog.

Para empezar os hablaré de algo tan básico como qué es la Oncología Radioterápica:

La Comisión Nacional de la Especialidad de Oncología Radioterápica la ha definido como "una especialidad médica, con un ámbito específico de actividad quirúrgica, dedicada a los aspectos diagnósticos, cuidados clínicos y terapéuticos del enfermo oncológico, primordialmente orientada al empleo de los tratamientos con radiaciones y terapéuticas asociadas"  (junio, 2005)

En definitiva la radioterapia es el uso médico de las radiaciones, de tal manera que el objetivo de la Oncología Radioterápica es el empleo de las radiaciones ionizantes en el tratamiento de los enfermos con cáncer. 

En este artículo tenéis una buena aproximación a lo que es la radioterapia y sus diferencias con la quimioterapia. Y he de destacaros la fundamental que es que, mientras la radioterapia es un tratamiento local, la quimioterapia es general (sistémica). La radioterapia sólo afecta a la zona en la que se aplica y , sin embargo, la quimioterapia llega a todos los rincones del organismo. Esto es muy importante a  la hora de  conocer los efectos adversos que pueden tener una u otra y una de las primeras cosas que explico a mis pacientes cuando les veo por primera vez en consulta.

Creo que como una primera toma de contacto con el  mundo de la oncología radioterápica basta por hoy. 

"No hay que olvidar que cuando se descubrió el radio, nadie sabía que resultaría útil en los hospitales. El trabajo era ciencia pura. Y esto es una prueba de que el trabajo científico no debe considerarse desde el punto de vista de la utilidad directa de la misma. Se debe hacer por sí mismo, por la belleza de la ciencia y, a continuación, siempre existe la posibilidad de que un descubrimiento científico puede llegar a ser como el radio, un beneficio para la humanidad"  Marie Curie

domingo, 20 de febrero de 2011

Mi pequeña aportación por la visibilidad de los cuidados en Enfermería


Aprovechando que hoy es el "Maratón blog 20F por la visibilidad de los cuidados de Enfermería en " quería aportar mi pequeño granito de arena contando una experiencia que tuve hace poco.

El jueves pasado, en mi última guardia, tuve que enfrentarme a un paciente agitado, desorientado pero, ante todo, agresivo, y admito que lo pasé mal, muy mal.  Se trataba de un hombre mayor, de constitución fuerte, que estaba en la urgencia desde el día anterior y, aunque ya le habíamos ingresado, todavía no tenía una cama en la planta. Presentaba dolores mal controlados por lo que se le había subido la dosis de opiodes.

Por la mañana, debido a la subida, había estado somnoliento, muy tranquilo... Le bajamos la dosis y, al mediodía, cuando se "despertó" y se encontró ingresado, en un sitio que no conocía, rodeado de gente que no conocía... se desorientó y agitó. Eso es algo muy común en pacientes mayores que son ingresados y pasa fundamentalmente por la noche, cuando después del "primer sueño" se despiertan en una habitación, en una cama, que no son las suyas, a oscuras...  En este caso era de día, concretamente eran las 16h cuando me llamó la enfermera solicitando mi ayuda.

Cuando llegué lo encontré despotricando contra todos, con la bolsa de sangre que acabábamos de transfundirle en una mano, la bolsa de nefrostomía en otra y el oxígeno quitado. El diálogo con él era prácticamente imposible y no se dejaba hacer nada. Si bien lo de la nefrostomía y el peligro que corría su vía si tiraba demasiado de la bolsa de sangre (ya vacía) me asustaba (sobre todo por él, perder una nefrostomía es una faena, pero tiene solución), lo que más me preocupaba era el tema del oxígeno. Tenía una infección respiratoria y lo necesitaba.

Le insistí en que si no se dejaba pinchar (queríamos tranquilizarle para que no se hiciera daño), le entendía (en ese estado normal que piense que le estamos poniendo cualquier cosa y no se fíe), pero necesitaba el oxígeno para no fatigarse. Me sentía como si estuviera hablando con una pared, se negaba a escucharme, no me hacía ni caso. Por suerte, su saturación mejoró y el oxígeno no fue estrictamente necesario (aunque no le venía mal). Se lo pedí por favor varias veces y él nada, no paraba de ponerme en duda, de decirme que o venía su hijo o no se dejaba tocar. La enfermera le llamó pero, como es normal, no llegó de inmediato, tenía que venir desde el trabajo y eso llevaba su tiempo.

Lo pasé mal porque, aún a sabiendas de que ese no era mi paciente sino una persona agitada, desorientada... no quería recurrir a seguridad para que le agarraran mientras la enfermera le pinchaba un tranquilizante en contra de su voluntad. En fin, tuve que aguantar malas palabras, malas caras... Me hizo sentir muy mal, pero, por suerte, no se hizo daño, no nos hizo daño y por fin llegó su hijo que habló con él y consiguió que le pusiéramos toda la medicación que precisaba. 

Estoy en cuarto de residencia y esta ha sido la primera vez que me ha tocado enfrentarme a algo así. A pesar de ser algo común en la planta, cuando pasa ahí , el paciente ya tiene medicación prescrita, las enfermeras y los sanitarios están acostumbrados a manejar la situación y son pocas las veces que precisan la ayuda del médico. Sólo nos llaman cuando no queda otra y, aún así, para cuando llegamos  solemos encontrarnos con que el paciente está mucho más tranquilo y es hablar con nosotros un rato para terminar de tranquilizarse. 

De siempre he valorado mucho el papel de las enfermeras, son tantas las veces que nos sacan de aprietos... Más que nada, nos ahorran tantas cosas... Por poner un ejemplo, cuando estamos de guardia nos ahorran subidas a la planta para ver a pacientes que pueden pasar sin que les vea el médico. Subidas que, cuando son las tantas de la madrugada y llevamos muchas horas de guardia encima, o cuando llevamos menos horas pero estamos liados en la urgencia, se agradecen muchísimo.
 
Admiro su trabajo y considero que son un pilar fundamental en nuestro día a día como médicos. Personalmente, son muchas las veces en las que su opinión y experiencia me han ayudado a hacer mejor las cosas y por eso les agradezco tanto su papel. Lidian con situaciones que nos ahorran mucho trabajo y, si bien es cierto que ésto lo sabía antes de que me pasara lo del otro día, esa experiencia me hizo valorar aún más, si cabe, su labor. ¡¡¡Gracias!!!