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jueves, 12 de noviembre de 2015

Las revisiones


Mafalda antes de una revisión

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre las revisiones, algo que los médicos vemos como rutinario, totalmente normal, y sin embargo no es así para quienes vienen a nuestra consulta, nuestros pacientes (y familiares).

Quienes me leéis y conocéis sabéis que desde hace un año vuelvo a encontrarme viviendo el otro lado de cerca. Ahora que por fin se ha acabado un tratamiento que cuando nos dieron la noticia parecía eterno, nos encontramos con las revisiones, todo un mundo que confieso que a nivel de nervios, ansiedad, preocupación... es bastante peor. Quizá todos lo entendáis pero, por si no es así, la sensación que se tiene mientras se está en tratamiento es de que todo está "controlado". Sea verdad o no (generalmente no se sabe nada más que cómo va clínicamente) eso es lo que se siente. Es duro pero se está haciendo algo contra la enfermedad y es cuando se termina que llega lo peor... ¿cómo ha ido todo?. Entonces empezamos con las revisiones periódicas con sus pruebas, exploraciones y los nervios asociados a cada una de ellas. 

La primera es clave en el sentido de ¿está todo controlado? ¿ha desaparecido? ¿necesito más tratamientos? Si está todo bien uno respira hondo, aliviado, y piensa: "¡Genial!, unos meses de descanso y a por la próxima". Pero los meses casi son semanas, sobre todo al principio, y se sabe que al menos tienen que pasar 5 años para dar por terminado "el episodio". Luego se suelen mantener las revisiones anuales hasta los 10 años y después todo depende de los médicos y la carga asistencial que tengan (entiendo que sabiendo lo que uno ha tenido no quiera dejar de revisarse anualmente pero eso no siempre es asumible).

Así que nos encontramos con al menos 5 años de revisiones periódicas que, aunque se vayan espaciando cada vez más, siguen suponiendo unos días de nervios desde que te hacen la prueba/analítica que te han pedido hasta que la ve el médico y te da el resultado. Hay quienes las llevan mejor o, al menos, eso nos transmiten, pero suelen ser los menos, ese nervio es inevitable. Por mucho que se intente no pensar en ello, desconectar... no es fácil y si estoy escribiendo esta entrada es porque, como médico que soy, considero que hay una serie de cosas que podemos intentar para que el mal rato sea el menor posible, como:

  • Alternarnos con nuestros compañeros de otras especialidades para no repetir revisiones, duplicar pruebas (como pueden ser las analíticas con marcadores tumorales) con poco tiempo de diferencia...
  • Revisar las historias antes de que el paciente entre en la consulta (supone un tiempo extra que no siempre se tiene y a veces nos resulta imposible, pero cuando se está al otro lado se agradece mucho  que te den el resultado pronto, que no estén buscándolo en el ordenador, en la historia, leyendo y releyendo en un tiempo extra que supone un plus de ansiedad y nervios para el paciente). 
  • En relación con lo anterior, si se puede tener claro lo que se va a pedir o hacer en los momentos más críticos (esos en los que hay una duda, o algo que no va tan bien como debería o nos gustaría) es ideal si bien admito que, por más que queramos, es muy difícil. Antes de que entre en la consulta no sabemos cómo va a estar, lo que nos va a contar o vamos a ver en la exploración física y puede haber sorpresas.
  • Procurar ser empático y dedicarle el tiempo que necesita, responderle sus dudas y tranquilizarle en la medida de lo posible (con nuestro tiempo más que limitado).

En fin, sé bien que conseguir todo lo que he puesto puede resultar muy complicado e imposible en muchas ocasiones pero que no sea por no intentarlo. Personalmente soy la primera que no lo logro siempre pero tengo clara cual es mi intención y mi meta, más ahora que vuelvo a sentirlas de cerca desde el otro lado.


miércoles, 18 de julio de 2012

El paciente, el tiempo, el todo y la parte



Esta mañana he vivido algo que, a pesar de ser mucho más común de lo que debiera ser, no lo tenemos tan presente como deberíamos. 

Como médico especialista me encuentro con que son muchas las veces que me centro en "mi parte" del paciente y confío en que de lo demás se encargue el "director", que no es otro que el médico de familia (MAP). Él es quien mejor conoce el "todo". Sabe de su diabetes, su tensión, su esguince de tobillo, sus operaciones... y hace las derivaciones al especialista cuando es necesario. Pero, ¿acaso creéis que puede estar en todo? Por si tenéis alguna duda os respondo: No. Y no puede, entre otras cosas, porque carece de tiempo para atender a sus pacientes como debería. Pero ésa no es la única razón, no todos los pacientes acuden a su médico de cabecera cuando tienen un problema (la vía de ir al hospital de urgencias para irte con tu placa, tu analítica e incluso, tu RMN que tienes citada ¡en más de un mes!, se sigue usando demasiado). 

Además, y aquí viene la parte que me toca, cuando un paciente llega al hospital para estudio de algo como  un cáncer, puede suceder que el papel del MAP quede relegado a un segundo plano por el especialista, por el paciente, o por ambos, y pierda parte de su seguimiento hasta que todo se resuelva o estabilice. Muchas veces no es así y están al tanto de todo el proceso pero, volvemos a la primera razón, la falta de tiempo hace que confíen más en nosotros los especialistas en ese período.

Normalmente  las cosas se hacen bien y estamos pendientes de todo, o casi todo. Además de encargarnos de nuestro tratamiento y las pruebas que necesitamos, hacemos las derivaciones/interconsultas a otros especialistas cuando lo consideramos necesario o les remitimos al propio MAP para que controle alguna de sus patologías de base mejor que nosotros. Pero cuando ese enemigo llamado tiempo también juega en contra nuestra, nos encontramos viendo a nuestros pacientes con prisa, filtrando todo lo que nos cuentan en esos escasos minutos que tienen con nosotros y atendiendo sólo a lo que nos interesa. Es algo así lo que puede conseguir que lleguemos a lo que me ha pasado esta mañana:

Paciente de mediana edad diagnosticado de una lipomatosis múltiple a quien llevan años quitando lipomas benignos. En Octubre del 2011 al estudiar uno de ellos descubren que es maligno, un liposarcoma, le operan en Febrero y en Mayo llega a mi consulta para tratamiento con radioterapia postoperatoria por un borde positivo. Tiene pendiente la cirugía de un lipoma gigante localizado en el hombro que le dificulta el movimiento del brazo. Como le incomoda, la radioterapia ha de hacérsela con ese brazo colocado encima de la cabeza y una vez empezada no podría operarse, decidimos esperar a comenzarla nada más se recupere de la operación (que suponemos pronto). En Julio vuelve a mi consulta, y al preguntarle porqué no lo hizo antes me responde que le operaron a mediados de Junio (casi un mes más tarde de lo que pensábamos) y la cicatriz le ha dado problemas hasta entonces.

Ahora llega la sorpresa (o no tan sorpresa si pensamos en los tiempos que han pasado...): justo debajo de la cicatriz tiene un "bulto" de nueva aparición que si bien puede tratarse de un lipoma benigno, su localización nos hace pensar en lo peor. Ahora hay que identificar esa lesión antes de tratarle por lo que todo se retrasa un poco más. ¿Qué os parece?

Os aseguro que no estoy contenta sino preocupada, cruzando los dedos porque sea algo benigno pero intentando no ser demasiado optimista... Me he puesto en contacto con su oncólogo médico que le verá para pedir todas las pruebas que sean necesarias y le he dado una nota para su cirujano por si pudiera valorarle y biopsiarle la lesión si lo considera adecuado. Además, el paciente me llamará en cuanto sepa algo por no retrasar mucho la radioterapia.

El paciente, como os imaginaréis, está muy preocupado por los tiempos, comenta que no le han prestado mucha atención a la nueva lesión localizada debajo de la cicatriz y le preocupa que todo se retrase tanto que ya no haya nada que hacer. Le he explicado que la radioterapia podría dársela en cuanto la pusieran nombre y apellidos y podría ser de forma preoperatoria si la cirugía no se la hicieran hasta después del verano (vacaciones, menos quirófanos y el paciente no paraba de repetírmelo notablemente inquieto...)

Seguro que os preguntías qué ha pasado, cómo hemos llegado a ésto... y la respuesta es tan triste como que a veces, hasta en cosas tan serias como un cáncer, las cosas no van tan deprisa como deberían y a los propios médicos se nos escapan detalles importantes, muy importantes, por centrarnos en algo como puede ser la cicatriz de la operación más reciente sin mirar la anterior.

En este caso el MAP no tiene nada que ver, ha sido de esas veces en las que se le pierde el seguimiento por estar con los especialistas y porque el propio paciente acude a nosotros y no a él. Lógico, somos los que estamos tratándole sus problemas actuales, ¡lo tenemos que hacer bien!

Después de una entrada tan larga pero que no he sido capaz de abreviar (perdonadme), ¿qué conclusiones saco? Se pueden sacar varias, pero destacaría la importancia del MAP en el seguimiento de nuestro paciente siempre, sin olvidar que es un todo y no una parte (como llegamos a pensar a veces) y el tiempo, ese gran enemigo en nuestra consulta.

Sobre él y la importancia de los médicos de familia qué mejor que el tráiler del documental Seis Minutos:


Por supuesto que os contaré la evolución de mi paciente, que espero que acabe siendo buena ya que, por mucho que lo intente nunca pierdo el optimismo con ellos, mis pacientes.

sábado, 4 de febrero de 2012

Dar la cara



Hoy, 4 de Febrero, es el día mundial contra el cáncer, y quería recomendaros el cortometraje "Dando la cara" de GEPAC  (Grupo Español de Pacientes con Cáncer). 

Como dicen en su página, el corto, que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y del Foro Español de Pacientes (FEP),  "refleja situaciones cotidianas que vivimos los pacientes con cáncer, poniendo en evidencia la incertidumbre y el miedo que nos provoca el diagnóstico, así como las dificultades a las que nos enfrentamos para decir abiertamente la palabra cáncer"

Como médico que trata con pacientes oncológicos quería mostraros mi total apoyo en iniciativas de este tipo y admitir mi parte de culpa cuando a veces evito decir esa palabra por temor a haceros daño.

Son muchas las ocasiones en las que me he encontrado con familiares que antes de ver a un paciente se acercan a mí corriendo para decirme: "Doctora, mi padre/madre... no sabe nada" o, si ésto no es posible, entran en la consulta, se ponen detrás del paciente y empiezan a hacerme señas de "no digas nada" o a ponerme cara de susto por si digo la palabra que no quieren que diga por nada del mundo. 

A ellos como familiares y a vosotros como pacientes diagnosticados de una enfermedad como ésta sólo quiero deciros una cosa: Cuando un médico se encuentra con esta situación no lo tiene fácil. Intenta hacerlo de la mejor de las maneras para llegar a ese punto que es el ideal para todos, pero no es sencillo y, como dice el refrán: "Nunca llueve a gusto de todos" . 

Perdonadnos si alguna vez sentís que lo hacemos mal, de verdad. Hablo por mí, pero creo que también lo hago en nombre de otros muchos compañeros. Intentamos analizar qué es lo mejor para cada uno, qué es lo que quiere cada uno y dar la información que cada uno necesita saber de la manera más apropiada. Pero a veces nos equivocamos, resultamos bruscos, ambiguos, demasiado técnicos... y lo siento.

Sólo os pido un favor, preguntad lo que queráis saber (podremos contestaros o no, pero lo intentaremos, eso tenedlo claro) y ayudadnos a ser unos buenos médicos para vosotros. Por nuestra parte, por mi parte, no paro de ayudarme de vuestros gestos, miradas, palabras... para saber hasta qué puedo decir y cómo puedo decirlo. No siempre lo consigo, pero lo intento.




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Siempre lo mismo


Hoy, para variar, no voy a hablar de nada relacionado con mi especialidad, ni con el cáncer, ni con los sentimientos... Bueno, con los últimos sí, puesto que no puedo menos que mostrar mi cansancio al encontrarme siempre con la eterna "guerra" médico vs otros profesionales sanitarios (fundamentalmente enfermer@s, pero no sólo ell@s).

Por triste que me parezca siempre está ahí y son días como hoy, con entradas como la de Miguel en Salud con cosas, los que acaban recordándome esa "rivalidad?, competencia?" que existe y tanto me duele. Os recomiendo que la leáis, así como la del lunes de la Comisión Gestora, porque explican muy bien lo que ha pasado. No voy a entrar en ello, bastante se está debatiendo a día de hoy, pero diré que no me parece justo, no creo que haya que ser médico para dirigir un centro de salud, los médicos no tienen porqué estar más capacitados para ello que otros profesionales. 

Como decía Laila esta tarde en Salud con cosas : Creéis de verdad que para gestionar un centro de salud sólo se puede ser sanitario? Yo tengo clara la respuesta: No. Citando a Blanca: "Para mí una persona que conoce el terreno que dirige (sanitario) con amplia experiencia en gestión , capacidad de trabajo, liderazgo y pragmatismo que por si fuera poco es respetuosa es la candidata ideal para cualquier puesto directivo."

Y dicho ésto, no puedo más que decir que esta lucha continua agota... Este tipo de cosas consiguen que sienta que por el simple hecho de ser médico soy "de los malos" "porque los médicos siempre se sienten superiores, se creen que lo saben todo, que sólo pueden mandar ellos, que si a la hora de la verdad no son los que están al lado del paciente, etc, etc..." 

¿¿¿De verdad pensáis que la mayor parte de los médicos son, somos, así??? Espero que no porque, como en todas las profesiones, en todas, hay de todo y, por mi experiencia, os aseguro que la mayor parte no son así, no. Lo siento, pero no. Y ese ataque que acaba saliendo con la mínima... uffffff!!!! Por favor, no generalicéis. 

Si creéis que la mayor parte de los médicos buscamos el poder, el ser jefe, el mandar, el ganar mucho dinero... mal vamos, porque no es así. Muchos no somos así. Muchos, casi todos o la mayoría, hicimos medicina por ayudar, por curar, porque nos gusta y nos gustan nuestros pacientes. El trato con ellos, el ver cómo gracias a nuestra aportación mejoran (y digo aportación porque el trabajo con los pacientes no depende sólo de nosotros sino también de todos los profesionales sanitarios). 

Como ya dije esta tarde: no podemos olvidar que todos somos iguales y todos aportamos algo. En trabajar en equipo está la clave y no en la competitividad, rivalidad. 

Cierta competitividad, cierta rivalidad, pueden ser buenas en cuanto a que nos hacen querer  mejorar y eso puede ser bueno para todos empezando, en el caso de la salud, por los pacientes. Porque, no lo olvidéis, son los más importantes en todo ésto. A veces tantas discusiones hacen que parezca que sólo nos importa el yo, yo, yo, yo... y lo que pueda repercutir todo éso en ellos es lo de menos.  

Días como este me resulta imposible evitar sentir que detrás de muchas de estas palabras sólo hay gente muy quemada con nuestro gremio por cosas que se hicieron en el pasado y que, muy  a mi pesar, persisten en ciertas actitudes y hechos como los que os comentaba al principio. 

Hablo por mí, nada más que por mí, pero sólo puedo deciros que para mí lo importante, lo que consigue que cada día tenga una razón para ir a trabajar son mis pacientes. Puede que me levante cansada, sin ganas de nada, pero sé que a lo largo del día ellos conseguirán que recuerde porqué estoy donde estoy y hago lo que hago. Soy clínica y no valdría para liderar a nadie, pero tampoco lo pretendo, para eso hay que tener una serie de cualidades que no tengo y lo sé, así que que lo hagan quienes las tengan (y repito, lo de que sólo puedan dirigir los centros de salud los médicos es algo que no entiendo ni comparto)

Para terminar he de retomar un post que escribí hace varios meses: Mi pequeña aportación por la visibilidad de los cuidados en Enfermería

Que lidere quien más capacitado esté para ello, hablemos sobre qué podemos hacer cuando las cosas no se hacen bien, pero, por favor, sin "atacar". Es trabajando en equipo como conseguiremos los mejores resultados, de eso no me cabe ninguna duda. Cuando discutimos en vez de hablar, o, mejor aún, soltamos nuestro "rollo/razonamiento" sin escuchar a los demás, sin dialogar, no conseguimos más que poner más tensión y alejarnos de lo mejor para nuestra meta común: el paciente. 

"De la rivalidad no puede salir nada hermoso; y del orgullo, nada noble."
John Ruskin





sábado, 25 de junio de 2011

El paciente siempre lleva la razón



Al igual que el otro día escribí una entrada dedicada a los pacientes hoy quiero dedicar una a mis compañeros, los médicos, especialmente a los que están empezando, los MIR. 

Con el título lo primero que me viene a la cabeza es esa frase de House de: "El paciente siempre miente" y... ¿qué puedo decir? Hay de todo y, como me decían a la hora de hacer los exámenes tipo test en la carrera, las frases que llevan "siempre" o "nunca" suelen ser falsas. Lo que sí que es cierto es que de decantarme por una, de las dos que os he dicho, lo haría por la del título. A lo mejor no siempre, pero sí casi siempre.

Puede que los pacientes te oculten cosas o te mientan a la hora de preguntarles por algunos antecedentes pero, sobre "el problema", ese que les lleva a nuestra consulta como, por ejemplo, el dolor, no mienten o al menos casi nunca lo hacen. No les interesa y lo saben. Además poca, pero muy poca gente, va al médico "por gusto"

¿A qué viene tanto rollo? Pues a algo que he vivido ayer mismo, y por no ser la primera vez que lo veo, he sentido la necesidad de compartir esta reflexión con vosotros.

Como especialista en oncología radioterápica que en numerosas ocasiones trata compresiones medulares (de origen tumoral) de forma urgente, me siento en la obligación de dar un toque de atención al respecto. Como dice en la página que os enlazo: 

"La compresión medular es una urgencia oncológica y neurológica, cuyo diagnóstico y tratamiento precoz son los factores clave para evitar el daño neurológico severo e irreversible"

Dado que el tratamiento precoz es importantísimo para que no se produzca un daño irreversible, hay que intentar hacer un diagnóstico precoz sea como sea. Para eso tenemos que estar atentos a su síntoma más precoz y frecuente: el dolor.

Si nos paramos a pensar qué tipo de dolor es el que puede tener un paciente con una posible compresión medular se trataría de una lumbalgia, la ciática de la que tanto se quejan muchos pacientes, o un dolor de espalda cualquiera que muchas veces damos por eso: una "lumbociatalgia de origen mecánico" (por haber cogido peso, realizado un esfuerzo mayor a lo habitual, un movimiento inadecuado...).

Lo más frecuente es que cuando un paciente llega con un dolor de espalda sea eso, un dolor de origen mecánico, una hernia discal incipiente...  y no una compresión medular de origen tumoral. Sé que, por suerte, eso no es lo más común ni mucho menos. Al igual que sé que al trabajar en lo que trabajo puede decirse que estoy "sesgada" pero... En fin, que en mi corta vida en el mundo de la oncología radioterápica haya visto más de 3 casos en los que el diagnóstico se hace demasiado tarde, cuando el daño medular es irreversible y les tratamos cruzando los dedos porque todavía sea recuperable... ¡uffff! Es duro. Al menos a mí me lo parece.

Los pacientes a los que me refiero son pacientes que durante varios meses han estado yendo a la urgencia por mal control del dolor. Por un dolor de espalda que en numerosas ocasiones hemos tratado en el "box rápido" los MIR1 recién llegados al hospital, como una ciática común, con corticoides o, simplemente, un AINE  intramuscular y, controlado el dolor, a casa y que se cite con su médico de cabecera. Eso sí, que si  sigue, le den cita con su traumatólogo de zona que con suerte le verá en un mes y se pondrá a hacerle más pruebas.

A veces se llevan una radiografía que, si tienes la suerte de tener un radiólogo de guardia, va informada, pero a veces ni eso y es cierto que o es buena o puede ser difícil verla. De hecho, si no se sospecha que pueda ser ese su origen, pueden darse como cambios degenerativos propios de la edad del paciente en cuestión o ni fijarnos. En fin... malamente.

¿Qué podemos hacer al respecto? ¿A cada dolor de espalda que entre por la puerta de nuestra consulta pensar que puede ser una futura compresión medular? ¡Noooooooooo! Claro que no, eso sería un sinvivir y no podemos estar así siempre, sobre todo con lo común que es el dolor de espalda. Pero sí que tenemos que tener en cuenta que hacer una buena historia clínica, preguntarle al paciente sobre sus antecedentes personales es importantísimo y si nos dice que hace 10 años le diagnosticaron un cáncer de, por ejemplo, próstata, mama, del que está curado/a... ¡¡¡ojo!!! El origen tumoral entonces es posible y hay que tenerlo muy presente. Si justo coincide con que ese día ha cogido más peso, hecho un mal movimiento... ok, puede que sea lo común, es decir, de origen mecánico, pero estad atentos. Si el o la paciente en cuestión ha venido a la urgencia más de 3 veces en menos de un mes... ¡cuidado! Puede estar dando la cara algo así. 

Vosotros, MIRes que acabáis de empezar con ilusión una especialidad, las guardias... no os asustéis, sólo quiero recalcaros la importancia que tiene que hagamos caso e historiemos bien a nuestros pacientes. En mi caso, con los pacientes oncológicos, siempre me dijeron: "Si el paciente ha ido a la urgencia más de una vez en el último mes... ojo! Es probable que se nos esté escapando algo" y "Todo paciente que entra por la urgencia de primeras está ingresado y tiene que ganarse el alta" Esas dos cosas a mí me ayudaron mucho y espero que también os sirvan a vosotros.

En el tema del síndrome de compresión medular, cuando llegan a oncología radioterápica sin poder mover las piernas, sin sentir nada de cintura para abajo, sin controlar los esfínteres, desde hace unos días, esperando que les devolvamos su vida, su movilidad y les preguntamos: "¿Cómo no has venido antes?" A lo que nos contestan: "Llevo más de un mes yendo a la urgencia pero no le daban importancia" Se nos cae el alma a los pies.

En fin, a veces puede ser el primer síntoma de un cáncer no diagnosticado y en ese caso es mucho más difícil llegar a pensar en esa posibilidad, pero... si tiene antecedentes de cáncer... por favor, estad atentos.

Espero no haberos resultado muy alarmista, es que estoy bastante afectada por lo que volví a vivir ayer y necesitaba comentarlo.

Esta vez en vez de una cita os dejo el título, no lo olvidéis nunca, ante la duda:

"El paciente siempre lleva la razón"


viernes, 24 de junio de 2011

La importancia de una buena lista


Hoy quería escribir una entrada sencilla de algo de lo que seguramente se ha hablado en muchas ocasiones pero que últimamente no paro de recordar a mis pacientes que es: 

"Cuando vayáis a una primera consulta con un médico, llevad siempre encima una lista con todos los medicamentos que tomáis."

Ahora que cada vez esta todo más informatizado no paro de escuchar lo de: "Pero no viene ahí?!" (señalando el ordenador)

Es entonces cuando muchas veces les digo: "No, no está todo lo que toman" o "No está actualizado desde..."

Algunos me miran extrañados pensando: "Tanta informática y luego no tienen todo lo que tomo?; Si ya se lo dije al médico que me vio el otro día!..." En parte les entiendo, pero, informatizado o no, la medicación es algo que en algunos casos cambia con frecuencia, sobre todo si se trata de fármacos para los dolores (cosa bastante frecuente en una especialidad como la mía).

Es importante que el "tratamiento habitual" conste en la historia clínica y se vaya actualizando en cada visita (cambios no sólo de medicamentos, sino también de dosis). ¿Por qué? Porque si no sabemos qué toman, más de un paciente y más de dos acaban llevándose dos medicamentos iguales pero en distintas presentaciones y... en fin... Bueno, bueno no es, e incluso puede ser malo... 
Están los que dicen: "¡Tomo esa roja y pequeñita!" (está clarísimo!!!) y claro, ojalá supiera cuál es gracias a esa descripción.... pero ¡No! Es más, a veces acabamos suponiendo de más y... mal, mejor que nos dejemos de adivinaciones que podemos equivocarnos y con estas cosas no se juega. 

Así que, esta entrada es para pediros que siempre que vayáis al médico llevéis una buena lista con los medicamentos que tomáis, si son 2 y los sabéis no hace falta pero si no es así, o si váis acompañando a vuestros padres, tíos, abuelos... y toman varias cosas, acordaros de que los lleven bien apuntados. ¡¡¡Se agradece tanto!!! Y os aseguro que así todo va  mucho mejor.

En mi caso llevo un par de días en los que un paciente con dolor me dice que toma algo que no recuerda pero que no le funciona y... en fin, ¡no sé que darle! Paso al interrogatorio con todos los que recuerdo por ver si alguno le suena pero... a veces ni con esas y ... ¿qué hago? Acabo mandándole algo que creo que no toma y puede irle bien y le recalco la importancia de que el próximo día me traiga todo apuntado para dejarlo en la historia. 

Cada vez está todo más informatizado, ahora podemos ver lo que se le ha puesto en el último ingreso o en la útima consulta con sólo un click en el ordenador pero... lo dicho, los medicamentos cambian, a veces esos informes que tenemos en el ordenador no están actualizados, la memoria falla (y más con los nervios asociados a la visita al médico), y no, a día de hoy no somos adivinos. Os aseguro que todo va mucho mejor y más rápido cuando la tenemos a mano. ¡Gracias!

miércoles, 2 de marzo de 2011

La desconfianza en la relación médico/paciente


Había empezado a hablaros sobre la Oncología Radioterápica y, aunque seguiré haciéndolo, para mí el blog siempre ha sido un medio de desahogo y hoy lo necesito con ese fin.  Perdonadme porque sé que estos desahogos/reflexiones no son tan útiles, pero no puedo dejarlos.

Hoy me he visto como si me hubieran tirado un cubo de agua fría de realidad encima... Admito que a veces soy demasiado "ilusa", me gusta tener ilusiones y pensar que las cosas pueden ser así. Sé que la realidad está bastante lejos de ellas pero si no las tuviera no estaría donde estoy, ni sería lo que soy. Es mi "coraza", esa que me permite sacar una sonrisa todos los días a mis pacientes intentando hacer todo más llevadero para ellos, intentando crear un lazo de confianza entre nosotros para que todo sea un poco más fácil. Algo que me parece fundamental cuando hablamos de la salud.

Si yo me hice médico fue para curar a la gente, o, si no es posible, al menos ayudarles en ese proceso tan duro como es la enfermedad. Cuando se habla de la salud, hasta la gastroenteritis, el catarro o el dolor de cabeza "más tonto" te hace pasar malos ratos y si una cosa tengo clara es que al médico uno no va por gusto ni mucho menos (salvo raras excepciones, que es cierto que existen)

Si ya paso a hablar de lo que veo en mi especialidad con el cáncer, el estado en que llega el paciente a la consulta es de "miedo" "respeto" por la enfermedad, por lo que le podamos llegar a decir sobre ella, su tratamiento y su pronóstico... y pienso que es importante ser lo más cercano posible e intentar hacer más llevadera esa consulta. Considero que la empatía y el saber ofrecer una sonrisa a tu paciente es algo fundamental, y por eso me esfuerzo por hacerlo todos los días, lleve lo que lleve por dentro. Si tengo un mal día, me pongo mi coraza y ¡a por ello!, que el paciente no tiene la culpa de lo que me ha pasado y se merece lo mejor. Hago todo ésto por éso, porque tengo ilusión por crear esa relación de confianza entre el médico y el paciente que considero tan necesaria.

¿Qué pasa? Que hay días como hoy en los que me encuentro con la desconfianza que tienen muchos pacientes con sus médicos y se me quitan las ganas de todo, me planteo si estoy donde tengo que estar o si soy,  perdonadme por la expresión,  una imbécil que se ha hecho médico pensando en que eso se puede conseguir. Si no hay confianza entre el médico y el paciente, mal vamos... no?! Demasiados malos ratos nos llevamos los médicos cuando las cosas van mal, cuando no conseguimos curar al paciente y, no sólo eso, sino que la mejoría es mínima; cuando le causamos toxicidades que le hacen pasar malos ratos; cuando pedimos pruebas, a veces invasivas, que luego no nos dan ningún tipo de información... El paciente es el que más sufre, cierto, pero nosotros también sufrimos cuando pasan estas cosas. Más de una noche y más de dos las pasamos pensando en qué podemos hacer para tratar a tal paciente, qué solución podemos darle a su problema...

En fin, a diferencia de otras profesiones, en la sanitarias, y hablando concretamente de la mía como médico, nosotros tratamos con la salud de las personas con todos los pros y contras que eso conlleva. Los pros son muchos y compensan con creces a los contras, aunque sean menos. Al menos eso me pasa a mí, o me pasaba, hasta ahora. Digo me pasaba porque, visto lo visto, cuando una se encuentra con que un paciente duda de lo que le ha dicho su médico y, en vez de hablar con él sobre sus dudas, recurre a otro "a sus espaldas" o, peor aún, se fía más de lo que le dice una página de internet... mal vamos.

Me parece muy bien que se pida una segunda opinión, claro que sí, a veces es necesaria, sana... Somos humanos, no lo sabemos todo y ya se sabe eso de "4 ojos ven más que 2" pero siempre diciéndoselo a tu médico. Si no se lo dices, cuando le llegues con la opinión de un 2º y le digas cosas como "El Dr Tal de la Clínica Cual me dijo que estaba de acuerdo con el tratamiento que me propuso, así que, adelante" Tú médico te tratará pero te aseguro que la relación no será la misma, es inevitable que se marque una distancia y una cierta inseguridad por lo que uno dice/hace o deja decir/hacer.

Ese tipo de cosas conducen a otras como la medicina defensiva. Ahora todo está protocolizado y ojo no te saltes el protocolo que como algo vaya mal (por cualquier cosa! Aunque no tenga nada que ver con lo que has hecho o dejado de hacer) prepárate que puedes tener una reclamación , una demanda, a la vuelta de la esquina... ¿Qué hemos conseguido? Que ahora se pidan muchas más pruebas, muchas veces innecesarias y, no sólo eso, sino que se ponen tratamientos para "porsi"... que ufff!!! miedo me da! Por ej, en el tema de los antibióticos estamos consiguiendo que se creen cepas resistentes  de tal manera que cuando llega la hora de la verdad y realmente hay una bacteria que tratar, cada vez nos cuesta más erradicarla. Y no sólo utilizamos mal, a la defensiva los antibióticos. También pasa ésto con otras muchas cosas.

Así que me encuentro un día como hoy desilusionada, decepcionada, planteándome si no estaría mejor haciendo otra cosa lejos de la salud. Me quedan dos meses para acabar la residencia y no sé qué será de mi vida laboral después de ésto, dónde iré... Se acaba una etapa para dar paso a otra y sí, se supone que debería pensar en que los cambios son buenos, que seguro que me llegan muchas cosas buenas, cambios positivos pero, ¡¿y si no es así?!

No llevo nada bien la incertidumbre y ahora que me encuentro con esa desconfianza me planteo si no debería hacer otra cosa que no fuera la medicina. Algo sin tanta responsabilidad que a veces te trae tantos disgustos y ningún tipo de compensación... En el fondo sé que si no soy médico no valgo para nada, vamos, quiero decir, que he nacido para ser médico, me gusta mucho la medicina, y en concreto me gusta mucho la Oncología Radioterápica, mis pacientes y el trato con ellos pero... uffff!!!! A veces te planteas dejarlo todo porque total, ¡¿relamente merece la pena llevarte estos disgustos?!

He hablado como médico, de la desconfianza de algunos pacientes hacia nosotros, pero admito que también pasa a la inversa, muchos médicos desconfían de sus pacientes y estamos en las mismas. Si no hay confianza en esta relación las cosas no pueden ir bien... algo va mal.


domingo, 20 de febrero de 2011

Mi pequeña aportación por la visibilidad de los cuidados en Enfermería


Aprovechando que hoy es el "Maratón blog 20F por la visibilidad de los cuidados de Enfermería en " quería aportar mi pequeño granito de arena contando una experiencia que tuve hace poco.

El jueves pasado, en mi última guardia, tuve que enfrentarme a un paciente agitado, desorientado pero, ante todo, agresivo, y admito que lo pasé mal, muy mal.  Se trataba de un hombre mayor, de constitución fuerte, que estaba en la urgencia desde el día anterior y, aunque ya le habíamos ingresado, todavía no tenía una cama en la planta. Presentaba dolores mal controlados por lo que se le había subido la dosis de opiodes.

Por la mañana, debido a la subida, había estado somnoliento, muy tranquilo... Le bajamos la dosis y, al mediodía, cuando se "despertó" y se encontró ingresado, en un sitio que no conocía, rodeado de gente que no conocía... se desorientó y agitó. Eso es algo muy común en pacientes mayores que son ingresados y pasa fundamentalmente por la noche, cuando después del "primer sueño" se despiertan en una habitación, en una cama, que no son las suyas, a oscuras...  En este caso era de día, concretamente eran las 16h cuando me llamó la enfermera solicitando mi ayuda.

Cuando llegué lo encontré despotricando contra todos, con la bolsa de sangre que acabábamos de transfundirle en una mano, la bolsa de nefrostomía en otra y el oxígeno quitado. El diálogo con él era prácticamente imposible y no se dejaba hacer nada. Si bien lo de la nefrostomía y el peligro que corría su vía si tiraba demasiado de la bolsa de sangre (ya vacía) me asustaba (sobre todo por él, perder una nefrostomía es una faena, pero tiene solución), lo que más me preocupaba era el tema del oxígeno. Tenía una infección respiratoria y lo necesitaba.

Le insistí en que si no se dejaba pinchar (queríamos tranquilizarle para que no se hiciera daño), le entendía (en ese estado normal que piense que le estamos poniendo cualquier cosa y no se fíe), pero necesitaba el oxígeno para no fatigarse. Me sentía como si estuviera hablando con una pared, se negaba a escucharme, no me hacía ni caso. Por suerte, su saturación mejoró y el oxígeno no fue estrictamente necesario (aunque no le venía mal). Se lo pedí por favor varias veces y él nada, no paraba de ponerme en duda, de decirme que o venía su hijo o no se dejaba tocar. La enfermera le llamó pero, como es normal, no llegó de inmediato, tenía que venir desde el trabajo y eso llevaba su tiempo.

Lo pasé mal porque, aún a sabiendas de que ese no era mi paciente sino una persona agitada, desorientada... no quería recurrir a seguridad para que le agarraran mientras la enfermera le pinchaba un tranquilizante en contra de su voluntad. En fin, tuve que aguantar malas palabras, malas caras... Me hizo sentir muy mal, pero, por suerte, no se hizo daño, no nos hizo daño y por fin llegó su hijo que habló con él y consiguió que le pusiéramos toda la medicación que precisaba. 

Estoy en cuarto de residencia y esta ha sido la primera vez que me ha tocado enfrentarme a algo así. A pesar de ser algo común en la planta, cuando pasa ahí , el paciente ya tiene medicación prescrita, las enfermeras y los sanitarios están acostumbrados a manejar la situación y son pocas las veces que precisan la ayuda del médico. Sólo nos llaman cuando no queda otra y, aún así, para cuando llegamos  solemos encontrarnos con que el paciente está mucho más tranquilo y es hablar con nosotros un rato para terminar de tranquilizarse. 

De siempre he valorado mucho el papel de las enfermeras, son tantas las veces que nos sacan de aprietos... Más que nada, nos ahorran tantas cosas... Por poner un ejemplo, cuando estamos de guardia nos ahorran subidas a la planta para ver a pacientes que pueden pasar sin que les vea el médico. Subidas que, cuando son las tantas de la madrugada y llevamos muchas horas de guardia encima, o cuando llevamos menos horas pero estamos liados en la urgencia, se agradecen muchísimo.
 
Admiro su trabajo y considero que son un pilar fundamental en nuestro día a día como médicos. Personalmente, son muchas las veces en las que su opinión y experiencia me han ayudado a hacer mejor las cosas y por eso les agradezco tanto su papel. Lidian con situaciones que nos ahorran mucho trabajo y, si bien es cierto que ésto lo sabía antes de que me pasara lo del otro día, esa experiencia me hizo valorar aún más, si cabe, su labor. ¡¡¡Gracias!!!


domingo, 5 de diciembre de 2010

Reflexiones tras un día complicado


Hace tiempo que no escribo por aquí y desde que no lo hago han cambiado varias cosas en mi vida, entre otras me he mudado a Barcelona durante los próximos dos meses para hacer mi rotación externa. Ayer cumplí mi primera semana por aquí y la verdad es que, por culpa de los controladores aéreos, no ha fue el mejor de los días, eso sí, por suerte acabó mucho mejor de lo que empezó.

No quiero meterme a hablar de lo que han hecho los controladores porque estoy muy enfadada y podría decir algo de lo que luego me arrepienta. Pero no puedo evitar comentaros que por mi cabeza han pasado muchísimas cosas, entre otras qué pasaría si en sanidad hiciéramos lo mismo... Ufff! No lo haremos nunca porque con la salud no se juega y tenemos algo llamado ética que nos lo impide. Pero eso sí, en estas ocasiones, en caliente, una no puede evitar pensar egoístamente en muchas barbaridades: ¡¿Y si nos negáramos a trabajar, a ir al hospital, a cubrir los mínimos?!. No vamos a decir eso de: "lo sentimos por los ciudadanos (pacientes)" pero... ufff!.

Encima, y ésto no tiene nada que ver con lo de los controladores, ayer me enteré de lo que ganaba un residente de Oncología Radioterápica en sitios como Francia o Portugal y lo de Portugal me dejó alucinada. Había oído que ganaban más que nosotros pero nunca me hubiera imaginado que la diferencia fuera tan sumamente grande. Ellos en una guardia ganan casi lo mismo que yo de sueldo base!!! Y si hacen 3-4 al mes... ufff! De verdad, lo suyo me parece exagerado, pero es que lo nuestro me parece vergonzoso... El viernes empecé la tarde cabreada y los controladores ayer me remataron.

Siempre me digo lo mismo, yo no he hecho medicina por ganar dinero sino por ayudar, por curar o al menos mejorar a los pacientes pero... no sé... hay veces que siento que somos muy tontos (por no utilizar peores calificativos que me pasan por la cabeza). Ahora que soy R4 y en apenas 5 meses acabo mi formación de residente y me toca ponerme a buscar trabajo me planteo muchas cosas. En un principio no me importa irme de Madrid, de hecho la costa mediterránea me tiene enamorada y si necesitara el catalán o el valenciano no me importaría aprenderlos con tal de irme a una ciudad como Barcelona o Valencia (que, por cierto , están muy bien comunicadas con Madrid con el AVE; después de lo de hoy el AVE me gusta aún más que antes y ya es decir! xD). Pero claro, visto lo visto, cuando una no tiene ninguna atadura, ¡¿por qué no salir de España?!. Lo de Portugal es una opción interesante, sigue estando cerca y cambio el Mar Mediterráneo por el Océano Atlántico. En fin, no sé, me gusta España, nunca he pretendido irme de aquí, quiero quedarme, pero... Ahora mismo pasan muchas cosas por mi cabeza y de hecho una de ellas es que me extraña que, hablando de sanidad, no sean más los médicos, las enfermeras... que se van a trabajar fuera de España. Supongo que las ataduras y las comodidades de estar en tu país, la familia, los amigos, la pareja, los hijos... hacen que los que se vayan sean los menos pero me planteo qué pasaría si empezáramos a irnos más. Total, es cierto que a veces uno tiene la sensación de que no se le valora como se debe... Sé que es un tema complicado y entiendo que no es fácil cambiar las cosas, de hecho, como me decía ayer mi madre, no puedo quejarme cuando al menos tengo un trabajo y un sueldo, ¡muchos no tienen ni eso!.

No me he hecho médico para vivir montada en el dólar ni mucho menos. Los médicos tenemos la suerte de tener lo que para mí es la mayor compensación, que es ver la felicidad de un paciente que se ha curado , entre otras cosas, gracias a nuestra colaboración. Incluso cuando no se curan pero sí mejoran (como sabéis, en mi especialidad, son muchas las veces sólo puedo controlar el dolor o mejorar un poco su calidad de vida), se sienten muchas cosas que no se consiguen con todo el dinero del mundo. Pero, aún así, mentiría si no reconociera que me gustaría que se nos valorase un poquito más... Normalmente no me da por pensar en las remuneraciones económicas, pero cosas como las de los controladores o el hecho de enterarme de primera mano que compañeros míos fuera de España ganan muchísimo más que nosotros... duele un poco... :(

Dicho ésto creo que he conseguido desahogarme y estoy preprarada para seguir disfrutando de todas las cosas buenas que tiene una profesión tan bonita como la mía. A lo mejor en vez de España o Portugal lo que me venía bien era irme a Madagascar, La India... para volver a valorar la vida como debe ser y apreciar la suerte que tengo por haber nacido con cosas tan básicas como puede ser el agua caliente cayendo de la ducha...

A veces, en días como el de ayer, se me olvida que la vida está llena de pequeños detalles que la hacen algo irrepetible y único que hay que intentar aprovechar. En fin... puede que necesite "reciclarme" de nuevo.

Para terminar esta cita de Teresa de Calcuta:

"Pasamos mucho tiempo ganándonos la vida, pero no el suficiente tiempo viviéndola"

Habrá que intentar vivirla más, ¿no creéis?

lunes, 4 de octubre de 2010

Hoy han vuelto a recordarme por qué hago lo que hago


Esta mañana ha vuelto a pasarme algo que me ha recordado por qué hago lo que hago, por qué, a pesar de los malos ratos, me gustan tanto mi profesión y mi especialidad y, de nuevo, quiero compartirlo con vosotr@s.

No es que sólo me pasen cosas buenas cuando las escribo por aquí, ni mucho menos, pero es cierto que hoy he empezado mal el día y me ha venido muy bien. Que a una le pasen este tipo de cosas en los malos momentos ayuda mucho. A veces me da la impresión de que se dan más cuando estoy peor pero puede ser que sea porque es entonces cuando las aprecio más.

A lo mejor os parece una tontería, no lo sé, pero a mí me ha supuesto mucho. El caso es que esta mañana he ido a ver a la planta a una paciente a la que traté la semana pasada con radioterapia antiálgica por metástasis óseas y si la hubiérais visto en persona entenderíais perfectamente el por qué de mi alegría.

Se trataba de una paciente mayor, de unos 80 años, que había ingresado por mal control del dolor. Para controlarlo le habían tenido que poner mórficos a unas dosis que la tenían todo el día postrada en la cama, adormilada, sin apenas comer... Pero si se los bajaban el dolor era tal que era preferible que estuviera postrada que con ese tipo de dolores (os aseguro que el dolor de las metástasis óseas es uno de los peores).

Era una paciente mayor, con una enfermedad extendida y, en esas situaciones, son muchas las veces que uno se plantea si tratar o no... La radioterapia supone una serie de días de tratamiento, en una mesa dura (como la de los TAC), con una postura determinada y tiene sus efectos secundarios (como casi todo). Por eso a veces es mejor dejar las cosas como están y no sobretratar.

En este caso, la paciente, a pesar de ser mayor, llevaba una vida bastante activa en su casa (salía al jardin, a comprar el pan, se manejaba por casa...) hasta que empezó con esos dolores que la incapacitaron por completo. Tenía mis dudas sobre lo que sería mejor para ella, pero hablé con sus hijas y decidimos tratarla con la condición de que a la mínima que viera que no lo toleraba bien o no aguantaba la posición... lo suspendería.

Pero a veces los pacientes nos sorprenden, son mucho más fuertes de lo que nos imaginamos, y ella era de ese tipo de pacientes. Se trató, lo aguantó y, el pasado viernes, terminó. Para entonces refería una ligera mejoría en el dolor pero, como continuaba con los mórficos a unas dosis que la tenían un poco grogui, hoy he subido a la planta para ver su evolución y, para mi sorpresa, me la he encontrado sentada en el sillón, totalmente despejada, con un color que hacía mucho que no tenía y una sonrisa de oreja a oreja.

Al verme se ha puesto muy contenta, me ha sonreído y me ha demostrado cómo se mueve, los ejercicios que hace todos los días con los brazos y las piernas para ir cogiendo fuerza... Y, cómo no, me ha pedido que me acercara para darme no 2 sino 4 besos que me han sentado genial! De verdad, como la he dicho a ella, me ha alegrado el lunes. Verla tan bien, con esa alegría, sin dolores, después de las dudas que tuve al principio y de lo dormidita que la tenían los opioides... me ha dado un alegrón indescriptible!!! :-)

Me ha recordado por qué sigo donde estoy, por qué, aunque muchos de mis pacientes no se curen, tengan un mal pronóstico..., si consigo mejorarles su calidad de vida, aunque sea lo más mínimo, habrá merecido la pena. Ahora están planteándose darle el alta a lo largo de la semana y, no sé cuánto la quedará, prefiero no pensarlo, pero si gracias a mi pequeña aportación se controla el dolor y puede irse a su casa, volver a salir al jardin, a comprar el pan... y puede estar acompañada por sus hijos y sus nietos lo que la quede, para mí es más que suficiente.

Esto es todo, como os dije al principio, no es nada del otro mundo, pero a mí este tipo de cosas me hacen ilusión, me "llenan" y me hacen feliz... Ella hoy ha conseguido alegrarme y eso es algo que le agradezco mucho. Ser médico tiene sus malos momentos, pero también tiene sus buenos momentos y estos son tan buenos que hacen que todo, todo, todo merezca la pena.

"La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días."
Benjamin Franklin


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Un paso hacia la tesis...


Hola a tod@s!

Quería dedicaros una entrada a todos los que me habéis animado estas últimas semanas con el DEA (la "tesina"), una parte de mi APTO de hoy es vuestra. De verdad, he tenido varios momentos en los que he deseado dejarlo todo y pasar de la tesina, de la tesis y de todo lo relacionado con el doctorado en general.

Admito que soy una persona que a veces se agobia mucho (los que me conocéis un poquillo mejor sabéis que es así de primera mano, ;-)) pero es algo que va con mi persona y no consigo evitarlo por más que me lo propongo. En esta ocasión he pasado varios días en los que lo veía todo negro, me he sentá incapaz de hacerlo y si no hubiera sido por los ánimos y el apoyo que he encontrado en vosotros y mis amigos, compañeros, familia... no lo hubiera conseguido.

Alguien que ya no está conmigo siempre quiso que llegara a ser "Doctora" de verdad, y por él voy a serlo, o al menos voy a intentarlo. Dicen que "querer es poder" y, ¡¿por qué no?!. Ahora me siento tan bien, tan orgullosa de haberlo sacado adelante que se me han olvidado todos los malos ratos y la impotencia que he sentido en ciertos momentos. Ahora puedo decir eso de que "todo esfuerzo tiene su recompensa". Ha merecido la pena.

Para terminar me quedo con una frase de Charles Dickens:

“El hombre nunca sabe de qué es capaz hasta que lo intenta”



miércoles, 18 de agosto de 2010

Algo que quiero compartir...


Este post es simplemente para compartir con vosotr@s algo que me pasó en la guardia de ayer y me "llenó". De verdad, pasó a primera hora de la mañana, de hecho fue el primer paciente que vi en la guardia y el condicionante de mi alegría fue una simple sonrisa, espontánea, capaz de ofrecérmela aún estando tan malito como estaba...

Se trata de un paciente que vi en la guardia del pasado 31 de Enero y había llegado a la urgencia dos noches antes por cuarto de shock por una hematemesis masiva (para los que no seáis médicos se trata de vomitar sangre, literalmente). Estaba muy malito, necesitó mucha sangre, sueros, drogas vasoactivas... en fin, estuvo crítico... Justo coincidió con el fin de semana y yo le vi el domingo. Como estaba aguantando (es joven y saca la fuerza de donde no la tiene) y habíamos conseguido estabilizarle, decidimos darle una dosis única de radioterapia hemostática al día siguiente para controlar ese sangrado e intentar darle una oportunidad, algo más de vida dentro de lo malo de su pronóstico (tiene un cáncer de páncreas muy avanzado, inoperable y que no está respondiendo a la quimioterapia...). Le llevé en la urgencia y, como le conocía, al día siguiente me quedé para tratarle. Él dejo de sangrar, le dieron el alta y ayer volví a verle en la urgencia.

Ahora venía por un deterioro muy importante, le han dado otra línea de quimioterapia pero no ha respondido, en fin... el pronóstico es muy malo...

Y fue cuando le ví que me dice su madre: "Acaba de decirme: Mira! La doctora que me vio la otra vez!" y al mirarme me dedicó esa sonrisa que os describí antes... No tiene fuerzas para nada, apenas come, no le queda mucho tiempo, pero me dio la mejor de sus sonrisas, energética y sentida. No sé cómo explicaros cómo me sentí en ese momento pero os aseguro que me alegró muchísimo. Aún sabiendo lo poco que le queda y lo malo que venía, me alegró. Han pasado 7 meses desde que le traté y vive y no sólo eso, sino que no ha vuelto a sangrar y encima se alegró de que la doctora que le vio en la urgencia fuera yo!!!. No sé... algo tan simple y sencillo como una sonrisa y el hecho de verle vivo después de todo este tiempo consiguió que, aunque la guardia fuera mala, (no paré, me encontré sola con varias cosas a la vez y de momento no puedo duplicarme ni triplicarme...), no me importara, la sobrellevé mucho mejor de lo que pensaba gracias a ese gesto, de esa persona, a primera hora de la mañana.

Estas cosas me hacen ser feliz con lo que hago, me compensan los malos ratos y me recuerdan por qué soy médico, por qué no lo dejaré nunca aunque tenga mis flaquezas... y recordarlo en este momento, ha conseguido que el día termine con una sonrisa.


"Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra."

sábado, 19 de junio de 2010

Mi padre




Hace tiempo que quiero escribir algo sobre mi padre pero no he conseguido hacerlo hasta ahora porque, aunque escribir me gusta, no es uno de mis fuertes y tengo la sensación de que no estaré a su altura. Aunque él fue una persona relativamente importante para mí sólo era mi padre. Nada más y nada menos que mi padre. Nunca pensé en él como "Juan Muñoz", sino como "papá". Es más, ahora que no le tengo, cuando pienso en él, en cómo le traté... creo que cambiaría muchas cosas...

Desde que en el 2002 le diagnosticaron una enfermedad de las de palabra innombrable, tuvimos malas épocas, muchos ingresos en el hospital con idas y venidas a la urgencia, varias operaciones... en fin, años duros que, si bien fue superando como el gran luchador que era, finalmente se le llevaron, y la que acabó con él no fue la enfermedad inicial, sino una complicación de la misma. Murió habiendo superado una de esas enfermedades que tanto está presente en mi día a día... Pero a veces las cosas pasan así, algo que se te hizo para superar un bache acaba terminando con tu vida... :(

Fue gracias a él que decidí hacer Medicina y no Fisioterapia. Había hecho la selectividad y recuerdo que acababan de darme las notas. Tenía posibilidades de acceder a las dos y no sabía por cuál decantarme, me gustaba mucho la Medicina, el estudio de las enfermedades, la idea de curar y ayudar a la gente me encantaba, pero eran tantos años... Así que él me dijo: "Teresa, si te gusta la Medicina, no dejes de hacerla por los años que son. La vida del estudiante es la mejor, no lo dudes". Sé que a él le hacía ilusión que fuera médico y a mí me gustaba mucho así que, ¿por qué no? Ahora resulta que en unos meses habré acabado la residencia y por fin seré médico especialista. Me parece increíble, ¿quién me lo iba a decir hace 10 años?

El caso es que durante esos años de enfermedad y altibajos de mi padre, era estudiante de medicina, estaba en 2º cuando empezó todo y lo creáis o no, siempre fui una ilusa en todo este tema. Siempre positiva, nunca podía ponerme en el peor de los casos sino todo lo contrario. Eso tiene sus ventajas, animas a cualquiera, principalmente al enfermo (algo fundamental en estas ocasiones) Pero tiene un gran inconveniente y es que te llevas palos muy gordos... En fin, soy así.

Lo peor de todo es que ahora que lo miro todo con perspectiva veo que no le dije lo suficiente cuánto le quería y admiraba . Él luchó lo que no está escrito y superó mil baches con tal de verme terminar la carrera. Mis hermanos son mayores y tenían sus vidas relativamente "arregladas", con sus trabajos y familias. Pero yo, la peque de la casa, acababa de empezar Medicina y me quedaba mucho para tener algo solucionado. A posteriori me enteré de que, cuando en el 2002-2003 pasó sus malos momentos, con días que parecía que no iba a salir, llegó a "pedir" por vivir hasta que yo acabara la carrera y empezara una especialidad (no era un creyente de los creyentes con mayúsculas pero siempre tuvo mucho aprecio a la Virgen de mi pueblo, la Virgen de la Soterraña, y cada vez que se enfrentaba a una nueva operación, un nuevo ingreso... le rezaba una salve). Aguantó, luchó y me vio empezar la especialidad. De él he aprendido muchas cosas de cara a las enfermedades, los pacientes y el modo de llevarlo todo. Yo sé que ante una enfermedad, la actitud del enfermo es fundamental, si uno lucha puede llegar a superar muchos malos momentos. Ahí está mi padre que lo demostró y por eso le quiero aún más, si cabe. Cuando en Enero del 2008 ingresó para no salir hasta el día 11 de Mayo, en el que falleció, nos dejó claro que iba a hacer todo lo que fuera posible por salir adelante, pero que cuando uno lleva tanto trote encima el cuerpo no aguanta lo mismo. Cuando el ingreso se prolongaba y no daban con la causa de todo llegó a escribirnos una carta muy emotiva donde nos ponía, entre otras cosas :

"ESTOY TRANQUILO. Creo que lo que tengo tiene gravedad pero lucharé como siempre, quizá con menos fuerzas (...) Todos tenéis que saber que creo que he tenido una vida intensa, a veces liada, pero ante todo OS HE QUERIDO. Que siempre habéis sido los primeros en todo y para todo".


Leer estas palabras cuando todavía vivía desató en mi una bronca monumental hacia él. Cómo podía decir esas cosas si iba a salir?!!!! No se lo permitía y se lo dejé claro. Como podéis imaginaros no volvió a decirme nada. Al final se supo la causa de todo y le operaron, pero él llevaba 2 meses ingresado y estaba más débil de lo que debería para abordar una operación de ese calibre por lo que finalmente se complicó. Los que me conocéis sabéis cómo fue todo. Los que no, supongo que podréis haceros una idea. No fueron buenos momentos y, muy a mi pesar, resultó que su presentimiento era cierto... me equivoqué y al final le perdí...

Pasada su muerte empezaron los pésames, los reconocimientos de la gente que le conocía, de sus compañeros, amigos, alumnos... y los artículos sobre él. Todo el mundo que le había tratado un poco más quería dejar constancia de ese sentimiento y yo siempre se lo agradeceré, entre otras cosas porque me permitieron conocerle mejor. Más que nada porque, como os he dicho al principio, él era mi padre y no Juan Muñoz. Nunca le había dado toda la importancia que tenía a lo que él hacía. Es más, aparte de catedrático y Maestro, estuvo metido en el mundo de la política y eso a mí nunca me gustó. A él le encantaba y era de los políticos que marcan la diferencia, con una forma de ser que le hizo ganarse el respeto tanto de la izquierda como de la derecha. Pero a mí no me gustaba, recuerdo que de niña llegué a temer en más de una ocasión por que le pasara algo malo... (imaginaros por qué...), tanto que nunca decía quién era y qué hacía realmente. El caso es que ahora que no está y he visto y leído todo lo que pensaban de él, me siento llena de orgullo y lamento no habérselo demostrado todo lo que debía en vida.

Leer cosas como:

"Juan era de esas personas que siembran la semilla del aprecio a su paso. Era de esas personas que no extreman sus intereses, que siempre tienen en cuenta al otro. Era de una generosidad excepcional tanto en lo profesional como en lo personal. Fuimos muchos los que contamos con su ayuda y apoyo en multitud de ocasiones. Por todo lo que nos donaste, gracias, maestro. Muchas gracias, amigo." J. Argüelles. El País, 12 de Mayo del 2008

"Era un trabajador incansable, amante de la investigación. La elaboración de fichas era su mejor herramienta de trabajo, para lo que leía, leía y anotaba. En estos últimos días de su estancia en el hospital tuve la oportunidad de comprobar cómo seguía elaborando fichas sobre la participación de la mujer en las grandes organizaciones. Genio y figura hasta el último día no le faltaron"
J. L. Gordo, El Adelantado de Segovia, 14 de Mayo del 2008

"Fue Juan A. Muñoz García trabajador incansable, analítico riguroso, serio no exento de fina ironía, leal. Amigo de sus amigos. Respetuoso y tolerante con quienes no coincidían con sus ideas, reflexiones o planteamientos. Humilde con los humildes. Fuerte y agrio con los arrogantes. Brillante conversador. Defendía con tanta vehemencia sus convicciones que algunos pensaban que era sobervia. Lo que realmente era, es: Maestro." M. Agudíez Calvo, El Adelantado de Segovia, 16 de Mayo del 2008

"Su vida ha tenido la plenitud que él deseaba, además de la alegría de gozar con la familia y con los amigos, Juan Muñoz consiguió la armonía de un sabio clásico: su pasión por la investigación histórica, se unía inteligentemente con su compromiso político. Lo único que le ha faltado es algo más de tiempo. Se ha muerto con poco más de 70 años, con una lucidez que le permitía hacer planes sobre nuevos proyectos intelectuales, planes con los socialistas de Segovia, y planes, al final, para elegir hasta la música de su funeral (...) Sencillamente: Juan Muñoz fue un referente para la gente de izquierdas de este país, y le echaremos de menos cada vez más." J.J. Laborda , Diario de Burgos, 15 de Junio del 2008.

Juan Muñoz, "predilecto" El homenaje que todo el PSOE realizó ayer a Juan Muñoz, el histórico dirigente socialista segoviano, fallecido apenas hace un mes, mostró que Muñoz no sólo era "hijo predilecto" de su localidad natal, Santa María de Nieva, sino de todo el socialismo y, con ello, de la historia. Como afirmó Alfonso Guerra: "La Historia de España es imposible de construir sin el socialismo" y, como remachó Óscar López: "La Historia del socialismo Segoviano es imposible de construir sin Juan Muñoz". Socialista de 'entonces', cuando la voz y la palabra estaban amordazadas o autocensuradas, Muñoz expresó sus convicciones en multitud de artículos en Triunfo o Cuadernos para el Diálogo, además de publicaciones editoriales de denuncia contra la oligarquía franquista. Honesto, erudito, desprendido, armónico y valiente, Muñoz era un referente que, desgraciadamente, hemos perdido. El Mundo, 18 de Junio del 2008.

Hacen que me sienta muy orgullosa de él, además de ser un gran padre, el mejor que podía tener, fue una gran persona, un "Maestro" para muchos... y... uf! Ahora acaban de publicar un libro-homenaje titulado:

Homenaje a Juan Muñoz. Ensayos y semblanzas.


Se trata de un libro que han escrito, principalmente, entre varios compañeros y alumnos suyos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, donde fue Catedrático de Economía Aplicada, aunque también han intervenido otras personas. Desde que llegó a mis manos el jueves pasado, no he parado de leerlo. Voy buscando las referencias más personales, ya que tiene mucho de Economía que me supera, aunque me parece muy interesante (si me viera estudiándole... alucinaría. Sé que le haría mucha ilusión, de hecho, cada vez que me interesaba por algún libro, por algún disco de música clásica, cuando empecé a pedirle cosas de ópera... le faltaba tiempo para buscarme todo lo que tenía y dármelo... Así era él, generoso, siempre pendiente de los suyos, y ni qué decir tiene de mí, que era su niña! )

En el libro dicen muchas cosas buenas de él, por mencionar algunas:

" A pesar de ser uno de los más prestigiosos investigadores en el área del poder económico, Juan Muñoz fue siempre una persona humilde, sencilla, generosa, entregada, cercana a los estudiantes. Sus clases eran provocadoras, lo que motivaba a sus alumnos a pensar, a cuestionarse el mundo que les rodea, a formarse, en definitiva, como personas críticas. Era también un gran discutidor, y con aquellos que empezaban su carrera como profesores universitarios compartía gran parte de su tiempo, tanto dentro como fuera de la facultad, para debatir sobre autores y teorías. Para mí, como para muchos otros que tuvimos la suerte de conocerle, Juan Muñoz, con quien siempre he mantenido un contacto estrecho y relaciones frecuentes, fue un referente en mi formación científica, profesional, universitaria y también humana.
Este libro, publicado por Editorial Complutense, pretende ser un homenaje universitario a este gran investigador, de parte de todos aquellos que le hemos conocido, que le hemos disfrutado, que hemos contado con su apoyo, y que sin duda alguna siempre le recordaremos"

Carlos Berzosa Alonso-Martínez. Rector de la UCM

"Él valoraba lo que yo le traía de la vida real, las variaciones constantes del mapa mediático, analizábamos juntos las razones que motivaban aquellos cambios y, cuando hacía falta, empequeñecía algunas exigencias desmesuradas de algunos profesores que viven en una campana de vidrio más bien distante de la realidad de cada día. Y es que Juan Muñoz era un doble lujo, por su capacidad intelectual, y por su conexión directa con el paisaje económico del país (...) A veces pienso que en este país siempre llegamos tarde a los reconocimientos. Sostiene el abogado y empresario Antonio Garrigues Walker que " España no sabe dar las gracias. Las da tarde y casis siempre mal". Tiene toda la razón. Ójala hubiéramos escrito estas líneas y todas las que ahora le dedican alumnos, compañeros y amigos, en un tiempo que todavía hubiera podido leerlas. Nos consuela pensar que, con toda probabilidad, cualquier cosa que ahora digamos de él ya la habrá adivinado en nosotros." Manuel Campo Vidal.

"Aprendimos mucho viendo trabajar a Juan Muñoz con las fichas y lo que hacía en todo momento y lugar, pues, es sabido que el trabajo vocacional y riguroso de investigación es permanente, incesante, a todas horas, en todo momento y lugar, incluso durmiendo.(...) Juan Muñoz nos permitió a Pedro Arias, al que suscribe, etc., poder conocer, poder colaborar en los trabajos que estaba haciendo, en las publicaciones que estaba preparando, que eran varias y que darían lugar a la edición de libros, informes, artículos, etc. Y, mismamente (por utilizar un término que empleaba mucho Juan) eso fue para nosotros de gran ayuda e importancia en nuestra formación. (...) Como se ve, Juan Muñoz, de forma sencilla y cotidiana, nos había iniciado, con gran generosidad y muy positivamente para nosotros, en el trabajo científico más productivo y adelantándose a Pierre Bourdieu, profesor de Collège de France y uno de los sociólogos más prestigiosos y conocidos del mundo." Miguel Cancio.

El libro acaba con un capítulo escrito por uno de sus mejores amigos, Julio Argüelles, que termina el mismo de la siguiente manera:

"Ya, por último, en el plano más estrictamente personal, Juan Muñoz era un hombre de extraordinarias cualidades. Era cercano, sencillo, sensible, y siempre presto para ayudar en lo que fuera menester. La generosidad quizás fuese el rasgo que mejor le definiese. Nunca se dejó seducir por los excesos ni las desmesuras, era desinteresado y desprendido y siempre fue consciente de que su vida tenía que desenvolverse en convivencia con otros y preservando la dignidad de todos. Hizo todo lo que estuvo en su mano, profesional y personalmente, por hacerlo posible. Es éste un legado que le tendremos que agradecer siempre. Su brillante y honesta trayectoria profesional y el ejemplo de su vida personal merecen el respeto y el agradecimiento más sincero."

Después de todas estas menciones, de todas estas palabras dirigidas a mi padre, qué más puedo decir. Me gustaría llegar a parecerme un poco a él. Sé que nunca estaré a su nivel, pero con quedarme con un poco de esa generosidad y sencillez que le definían me daría con un canto en los dientes. Gracias a él soy la médico que soy. La experiencia que viví durante esos años de estudiante me marcó y creo que para bien (a lo mejor por eso tiendo a implicarme demasiado, pero sé que hay ciertos momentos en los que se agradece tanto un poco de humanidad y cercanía que no quiero cambiar. A veces lo pasaré mal, pero si con eso consigo que se lleven un poquito mejor creedme cuando os digo que me compensará con creces).

Ahora sí, para terminar un post demasiado largo pero a la vez corto para expresar todo lo que fue mi padre para mí, para sus amigos, compañeros, alumnos... quería poneros una cita que le dedicaron en uno de los artículos que se publicaron tras su muerte:


"Cuando me muera, amigo mío,
sea yo el niño, el más pequeño.
Cógeme en brazos
y llévame adentro de tu casa.
Desnuda mi ser cansado y humano
y acuéstame en tu cama,
y, si despierto, cuéntame historias
para que vuelva a dormirme.
Y dame sueños tuyos para que yo juegue
hasta que nazca cualquier día"

El Guardador de Rebaños
Fernando Pessoa





domingo, 14 de marzo de 2010

La vida da tantas vueltas...


Hola de nuevo,

Hace justamente una semana que empecé a escribir en este blog... No lo hice demasiado convencida pero gracias a vuestros ánimos voy a seguir.

Esta mañana me he levantado pensando en las vueltas que da la vida y lo rápido que puede llegar a pasar el tiempo, personalmente hay veces que siento que se me escapa de las manos (sobre todo últimamente). Miro hacia atrás y recuerdo cuando empecé la carrera de Medicina, el 21 de Septiembre del 2000 (justo 2 días después de haberme sacado el carnet de conducir) y... ¡lo que ha llovido desde entonces! Cuando empecé me parecía que me estaba metiendo en una carrera "interminable", que hasta que llegara a ser Médico especialista quedaba tanto... pero aquí estoy, casi 10 años después y, si todo va bien, en 14 meses lo consigo! :-).

Recuerdo que en un principio no quería hacer Medicina por todos los años que suponía, pero alguien me dijo que los años de estudiante eran los mejores y si no la hacía fuera por otra razón. Como siempre me habían interesado los temas de la salud, las enfermedades... me animé, y ¡aquí estoy! He de admitir que durante la carrera tuve malos ratos, dudas sobre si seguir o no... especialmente durante los tres primeros años (hasta la mitad de tercero todo es teoría, no ves a ningún paciente ni en pintura, y a veces puede ser necesario cierto "sacrificio", pero llega la clínica y entonces descubres si es lo tuyo o no. Mucha gente lo deja los primeros años y no me extraña... si te falta la vocación mejor dejarlo entonces). En mi caso, mi cabezonería característica hizo que no me rindiera ante la primera dificultad y ahora me alegro mucho.

A la hora de decidir mi especialidad, después de hacer el MIR, me planteé tantas cosas: Rehabilitación, Reumatología, Anatomía Patológica, Oncología Médica... y, finalmente, unas dos semanas antes de escoger, leí lo que era la Oncología Radioterápica en el BOE y me llamó la atención. La gente no acababa de entender dónde quería meterme, qué era eso,"Onco... qué?!". Pero pregunté y una chica que acababa me dijo que ella la haría una y mil veces y de hecho la repetiría en ese mismo hospital... así que, ¡cómo no iba a cogerla!. Todavía mucha gente no entiende qué es lo que hago exactamente pero bueno, poco a poco. Lo importante es que me gusta mucho, a pesar de los malos ratos, me da muchas alegrías que los compensan y, aunque he tenido mis momentos bajos donde me he planteado la posibilidad de repetir el MIR o incluso dejar la Medicina para hacer algo que no tenga esa responsabilidad, finalmente he comprendido que son mi profesión y mi especialidad. Me gustan y espero llegar a ser una buena médico.

Durante todos estos años han pasado tantas cosas... he hecho viajes irrepetibles que nunca olvidaré y en cierto modo me han "marcado" (La India y Madagascar me enseñaron mucho, principalmente a valorar y apreciar todo lo que tengo. A lo mejor os parece una tontería, pero llegué a echar de menos algo tan "normal y común" como una ducha calentita, con el agua cayendo sobre mi cuerpo...) En fin, tenemos tantas cosas que consideramos básicas y otros no tienen... No valoramos lo que tenemos como deberíamos. De verdad, a veces damos importancia a temas que están tan lejos de ser auténticos problemas. Si uno se pone a pensarlo fríamente se da cuenta de que muchos lo darían todo por estar en nuestra situación, esa de la que tanto nos quejamos...

En este tiempo he tenido la suerte de conocer a mucha gente. Muchos han pasado por mi vida sin pena ni gloria pero otros tantos lo han hecho para quedarse. He hecho grandes amig@s que sé que estarán ahí toda la vida y he afianzado mi amistad con mis amig@s de siempre. He tenido épocas malas, que han durado bastante, en las que no he querido salir, me he comportado como una "rancia" pero no por eso he perdido a mis amig@s, sino todo lo contrario, su amistad se ha hecho más fuerte y cuando he "vuelto" a ser la de siempre me han recibido con los brazos abiertos, como si no hubiera pasado nada.

También ha habido bastante gente que he perdido para siempre. Al más importante hace casi dos años que le perdí. A veces me da la sensación que no le demostré como debiera todo lo que le quería... Ya no hay vuelta atrás, pero quiero pensar que se fue sabiendo que le quería mucho. Aunque no se lo dijera, era así. Os aconsejo que no os guardéis esas muestras de cariño, no lo déis todo por hecho, nunca se sabe qué puede pasar y si va a ser demasiado tarde...

En fin, estos diez años han dado para mucho, han pasado otras muchas cosas. Hay personas que han tenido un papel importante en mi vida, me han dejado su huella, y ahora no sé si volveré a verlas. Otras, sin embargo, acaban de asomarse en ella y no sé hasta qué punto serán importantes. La vida da tantas vueltas... nunca se sabe qué va a pasar, está llena de sorpresas y a mi parecer es ahí donde está su belleza. Nunca se sabe si uno está tomando la decisión adecuada en el momento adecuado, es el tiempo el que acaba diciéndoselo. Personalmente pienso que todo depende de cómo se mire. Siempre hay que buscar el lado bueno de las cosas, por muy oculto que esté, está ahí escondido... ¡De verdad!.

De momento estamos en el 2010 y promete estar lleno de experiencias:

En unos meses soy pedidora en mi pueblo. Nos apuntamos hace varios años (¿2006?) y lo que parecía estar muuuuuuuy lejos resulta que se acerca y en apenas unos meses llega. Cuando nos apuntamos todavía vivía mi padre, siempre le había hecho ilusión que su hija fuera pedidora en las fiestas de su pueblo y le gustó mucho que por fin nos hubiéramos decidido a serlo. Nos preguntó que por qué no lo éramos antes y le dijimos que para poder estar con una amiga de pedidora de otro cirio. No sé si en el fondo presentía que era demasiado tarde pero el caso es que ahora que por fin llega el día, él no puede estar... Siento mucho no haberle dado esa alegría en vida, no haber intentado serlo antes, pero lo hecho hecho está y ahora no puedo cambiarlo... :-(

Por otra parte, me encuentro con que después de haber estado dando mil vueltas a dónde voy a ir de rotación externa (EEUU, Inglaterra, Italia...), finalmente me he decidido por quedarme por aquí. Tengo varias compañeras que han hecho lo que voy a hacer yo y han venido muy contentas así que, ¡¿por qué no?!. Espero no equivocarme... el tiempo lo dirá todo, pero estoy contenta e ilusionada. Empecé a moverme la semana pasada y ya me han dicho que me aceptan en el ICO! :-) Así que ahora toca esperar.

Para terminar dejaros un par de frases sobre el tiempo que me gustan:

"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños" Eleanor Roosevelt
"Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades" Miguel de Cervantes

Un saludo a tod@s,

Tere


¡Muchas gracias por vuestros comentarios y vuestro apoyo!

domingo, 7 de marzo de 2010

Hola a tod@s





Aunque siempre me ha gustado escribir nunca se me ha dado demasiado bien, de ahí que, aunque han sido muchas las veces en las que me he sentido tentada a crear un blog, no lo haya hecho hasta ahora. No sé que es lo que tendrá de especial un día como hoy, que para mí es un domingo casero, gris y lluvioso, pero ha conseguido que me decida de una vez. A lo mejor es eso, que es uno de esos días que te hacen pensar más de lo normal y, aunque parezcan de lo más anodinos, terminan siendo especiales por una u otra razón.

Para inaugurar mi blog quería empezar citando a Gregorio Marañón:

"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir."

¿Qué os parece esta frase? Para mí está llena de verdades, no podemos limitarnos a existir sin hacer nada, sin soñar, sin crear... La vida es algo demasiado valioso como para desperdiciarla esperando a que las cosas sucedan sin salir a buscarlas, sin poner nada de nuestra parte para que se hagan realidad. Hay que moverse y luchar por lo que uno quiere y no esperar a que nos lo sirvan todo en bandeja. A veces esta es la opción más sencilla y cómoda, esperar a que llamen a tu puerta con la solución a todo lo que quieres. Pero esto sólo pasa en contadas ocasiones, si uno no lucha por lo que quiere y se basa en el conformismo, mal va la cosa. Admito que soy la primera que a veces tiendo a lo más fácil, pero creo que poco a poco estoy consiguiendo ver las cosas de otra forma y cambiar mi actitud hacia ellas.

No creo que descansar sea empezar a morir, todos necesitamos nuestro descanso, pero ese descanso debe ser un paréntesis, tenemos que saber gozar y disfrutar de esos descansos, pero también tenemos que ser capaces de otras cosas como: asumir nuestros errores y saber aprender de ellos, sufrir cuando las cosas vayan mal y no hundirnos por ello, siempre existe una salida, de ahí la importancia de soñar. ¡Nunca dejéis de soñar! En esos sueños uno consigue escapar de la realidad, descubrir nuevas metas e ilusiones en las que apoyarse.

Así que por favor, ¡disfrutad de la vida, cread, gozad, soñad! Pero no dejéis que el tiempo pase sin hacer nada. Luchad por lo que queréis que, aunque a veces sea duro, todo acaba teniendo sus frutos. La vida son dos días, y esto es más literal de lo que parece. Por suerte o por desgracia en mi profesión veo gente que de un día para otro descubre que tiene una enfermedad que a veces no tiene cura, otras la tiene pero requiere un tratamiento muy duro, con los riesgos que eso supone y... ¿qué puedo deciros? Es cierto uno no sabe cómo reaccionará que hasta que no se vive en primera persona, pero de ellos estoy aprendiendo mucho. Cuando les pasa hay quien opta por descansar y "entregarse" sin luchar, quien lucha día a día hasta que agota el último cartucho y quien opta por vivir la vida, disfrutarla sin meterse en tratamientos largos y duros que muchas veces no te garantizan una salida. Todas las actitudes son buenas y dependen de muchos factores (edad, familia, hijos, pronóstico y posibilidades de tratamiento... ).

Yo no sé qué haría si me pasara, pero veo que a veces de un día para otro pasas de estar "sano como un roble" a descubrir que tienes una enfermedad extendida, sin cura y... ¿qué haces? Primero asumirlo lleva su tiempo, es muy duro, más si se trata de alguien joven con toda una vida por delante, con hijos pequeños o sin hijos pero con planes de tenerlos, con muchas cosas por hacer, cosas que siempre pensó que acabaría haciendo en algún momento y ahora se encuentra con que puede que no le de tiempo... Por eso no se puede dejar pasar las oportunidades, pasarse la vida "descansando" conformándose con lo fácil sin luchar por lo que uno cree, por sus sueños... No perdáis el tiempo, de verdad. Esto no garantiza ni mucho menos que llegado el momento no te vayas a encontrar diciendo "son tantas las cosas que me quedan por hacer..." pero al menos sabrás que has hecho todo lo que has podido y podrás decir que has tenido una vida intensa (alguien al que quiero mucho lo dijo poco antes de morir y mi meta es conseguir poder decir lo mismo cuando llegue mi hora).

Por mi parte me encuentro con que en un año y dos meses por fin seré médico adjunta. Terminaré los 4 años de residencia y ¿qué puedo decir de ellos? Pues la verdad es que ahora mismo diría que debería haber hecho más de lo que he hecho. El otro día nos dijeron que todavía estábamos a tiempo y, qué queréis que os diga, creo que llevaban razón y al menos voy a intentarlo. Si luego resulta que no puedo hacer mucho más, al menos sabré que lo he intentado. Después se me plantean mil dudas ¿Dónde voy a trabajar? ¿Quiero trabajar nada más acabar si me surge la oportunidad o prefiero tomarme un año sabático para viajar, a África, La India...? Ver mundo, echar una mano en lo que pueda... No lo sé... En este caso creo que lo fácil es optar por quedarme si me surge trabajo al acabar y dejar los viajes para otro momento. Pero si pienso que quizás no vuelva a tener una oportunidad como esta... ¿vosotros qué haríais?

Personalmente he tenido la suerte de haber hecho viajes grandes a Madagascar y a la India y ¡se aprende tanto! ¡Son tan distintos a nosotros! Tienen poco pero te lo ofrecen todo aunque eso les suponga quedarse sin nada (de verdad, lo he vivido y es así), siempre tienen una sonrisa para ti, dispuestos a abrazarte si lo necesitas... en fin... otro mundo. La foto que he puesto es de Calcuta, tengo en brazos al peque de una de las familias que visitamos. Él tenía una familia que le cuidaba, con sus dificultades, pero lograban salir adelante. Pero son tantos los que no la tienen... lo que daría por traerme uno... Esa es otra de las cosas que me planteo... pero ya la desarrollaré en otra entrada en el blog.

En fin, os dejo que lo que empezó de una forma se ha ido liando y como suele pasarme, acabo escribiendo demasiado. Espero no haberos aburrido.

Un saludo,

Tere

¡Nunca dejéis de luchar por aquello en lo que creéis y seguid soñando!