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domingo, 17 de agosto de 2014

Cuando empiezas a ver las recidivas


Si buscamos la palabra recidiva en la RAE nos encontramos con:

recidiva.
(Del lat. recidīva, t. f. de -vus, que renace o se renueva).
1. f. Med. Reaparición de una enfermedad algún tiempo después de padecida.

Y es que el cáncer se cura, pero a veces es tan traicionero que, cuando menos te lo esperas, vuelve. Es entonces que te encuentras cara a cara con tu paciente, en mi caso con quien ya llevo más de 2 - 3 años entre el tratamiento y las revisiones, y tienes que decirle que hay que algo no va como nos gustaría y hay que reevaluarlo para ver qué está pasando. De inicio ni tu misma te quieres creer que pueda tratarse de una recidiva del cáncer que se encontraba en respuesta completa hasta hace unos meses, pero sabes que no puedes evitar esa situación, tienes que afrontar lo que parece y hablar con tu paciente.

¡Qué bien se llevan las revisiones cuando todo va bien! Pero las estadísticas están ahí, cada paciente, cada caso, es un mundo y en más de una ocasión tendrás que afrontar las temidas reapariciones del cáncer. Cuando eso suceda cruzarás los dedos porque las pruebas demuestren que, si bien ha reaparecido, todavía se puede ofrecer un buen tratamiento con intención curativa o, si no es curativa, que pueda permitirle vivir bastantes años con una calidad de vida aceptable. Pero, ¿y si no es así?

Confieso que en los seguimientos que he ido haciendo hasta día de hoy no me he encontrado en la situación de tener que decirle que poco más queda por hacer. Mucho se debe a que mis pacientes también están en seguimiento con los urólogos, oncólogos médicos, ORL... y si se ha dado el caso o no me he enterado o me he enterado tarde.

Pero acabo de empezar mi 4º año como adjunta aquí (¡quién me lo iba a decir a mí cuando llegué!) y a más tiempo pase, más probabilidades tendré de encontrarme con algún caso de este tipo. Cuando lo pienso no puedo evitar ese sentimiento de culpabilidad por considerar que si eso sucede es que algo no se ha hecho bien. Sobre todo si se produce una recidiva local (dentro del propio campo de tratamiento). Sé que hay tumores más radiorresistentes o más agresivos pero, cuando eso pasa... ¡uf! Eso sí, al menos me consuela saber que en esos casos suelen existir buenas opciones de tratamiento (incluída la posibilidad de reirradiación)

Como véis esta entrada es una de mis reflexiones "en voz alta" que se debe a que tengo mi primera sospecha de recidiva en un paciente que traté hace dos años. Una recidiva que tengo en pleno diagnóstico y por la que no paro de cruzar los dedos para que tenga buenas opciones de tratamiento. Ya os contaré en cuanto sepa, os lo he dicho muchas veces pero.. ¡gracias por seguir ahí!




sábado, 15 de febrero de 2014

Día Internacional del Cáncer Infantil


Y los niños que lo siguen son príncipes. Por todos ellos comparto esta foto

Hoy, 15 de Febrero, se celebra el Día Internacional del Cáncer Infantil y en Carpe Diem queremos recordarlo enlazando varias noticias sobre él que por una razón u otra han llamado nuestra atención.

La primera de todas es muy simpática y la leí hace unos días en PortalesMédicos.com se trata de:



Porque todo lo que haga más llevadera la estancia en el hospital es bienvenido, más aún si hablamos de niños enfermos. Este tipo de cosas lleva la ilusión y ayuda a combatir la enfermedad. No sé cómo lo veréis vosotros, pero yo estoy convencida de que es así. 

De la noticia señalar quiénes han hecho posible esta iniciativa y se trata de la colaboración de la Asociación Española de Pacientes Afectados por Tumores Cerebrales -ASATE- y la empresa Wondernology que ha donado un total de 28 puertas mágicas y 56 cuentos, junto a una carta para el Ratoncito Pérez y un diario de dientes para cada niño. Cada una de estas puertas en madera lacada ha sido creada de manera artesanal por trabajadores con discapacidad intelectual de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce.

La segunda, si bien es menos alegre y simpática, es muy importante y es necesario que se conozca por lo que, si no lo habéis hecho ya, os recomiendo que la leáis. Publicada hace unos días en ELPAÍS.com, se trata de:

La oncología avanza a pie firme hacia una futura edad de oro: la de la medicina personalizada basada en la combinación de genética e inmunoterapia. Pero este progreso corre el riesgo de pasar de largo de un grupo de pacientes especialmente vulnerable: los niños. Son pocos, —unos 1.400 diagnósticos al año, según la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC)— y se cura la mayoría —alrededor del 80%, según la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (Sehop)—, pero queda ese 20% al que atender.

La última prueba de este avance a dos velocidades la han dado el Consorcio Europeo de Terapias Innovadoras para Niños con Cáncer (ITCC) y el Instituto para la Investigación en Cáncer de Londres (IRC), que acaban de presentar un estudio sobre los medicamentos anticancerosos que ha aprobado la UE desde 2007. En total fueron 28, de los que 26 “tienen un mecanismo de actuación importante para las enfermedades pediátricas”. Sin embargo, “14 han evitado ser probados en menores de 18 años porque la enfermedad específica en adultos para la que fueron desarrollados no sucede en niños”, publican.

Y es que todo lo que se hace en los niños da respeto y, como dicen en la noticia, se busca  “evitar abusos y proteger a los niños y a las personas con discapacidad en los ensayos clínicos”. Pero eso hace que avanzar en sus tratamientos sea mucho más complicado que en los de los adultos. Según la normativa, todos los medicamentos que se prueban deben tener un PIP (plan de investigación pediátrica). Este viene a ser un proyecto de ensayos adaptado. Por ejemplo, los de seguridad y dosis (la llamada fase I) se hacen solo con niños enfermos “y, generalmente refractarios” (que no han respondido a terapias ya conocidas), a diferencia de en adultos, donde se prueban con sanos, indica Adela Cañete. Es una manera de evitar riesgos a los niños.

Los laboratorios argumentan que "es imposible probar en niños medicamentos para el cáncer de próstata, mama o los de pulmón asociados al tabaco, simplemente porque por pura biología no hay casos infantiles de estas dolencias".  Pero el conocimiento de las mutaciones implicadas en los tumores y otros mecanismos biológicos demuestran que hay factores que después de descubiertos en un tipo de tumor, luego aparecen en otros. Y si esto es así entre adultos, lo mismo puede pasar entre mayores y niños.

La clave está en lo que dicen al finalizar el artículo y es que,  la posibilidad de que haya una mejora pasa por trabajar en redes, crear protocolos internacionales que faciliten la cooperación. Y, mientras tanto, aprovechar todo lo que se hace para los mayores. “Hay que centrar las aprobaciones no tanto en la histología o en el órgano, sino en la biología molecular. No tiene sentido que se sepa que algo funciona para un gen y no se pueda probar para el mismo gen porque está en otro tumor”.

Y la tercera y última es de antena3.com 

Cada año se diagnostican en todo el mundo cerca de 250.000 nuevos casos de cáncer infantil. Alrededor de 90.000 mueren a causa de esta enfermedad. El cáncer es la causa principal de muertes relacionadas con enfermedades en los países industrializados, donde las tasas de supervivencia de cáncer infantil se han estancado en las últimas dos décadas.

Sin embargo, y ésto es lo más importante y triste de todo, mientras que el 80% de los niños con cáncer sobreviven en los países más ricos, la realidad es que el 80% de los niños con esta enfermedad se encuentran en países en vías de desarrollo; muchos de ellos no sobreviven por la falta de acceso a medicamentos esenciales y al tratamiento oportuno

La Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica (SIOP) y el ICCCPO  (Confederación Internacional de Asociaciones de Padres de Niños con Cáncer) hacen un llamado a los gobiernos de todo el mundo para asegurar que los niños con cáncer -no importa dónde vivan- tengan acceso a atención médica.

Difícil y hasta podría decir que "idílico" pero ojalá fuera así. A día de hoy veo más factible que se avance más en la oncología pediátrica centrando más las aprobaciones en la biología molecular que que se consiga que los niños de los países en vías de desarrollo tengan acceso a los fármacos más esenciales en una fase más temprana de la enfermedad (incluso en la fase tardía, porque el diagnóstico en una fase inicial allí es mucho más complicado... )

Quizás debería haber invertido el orden de las noticias, de menos a más esperanza... pero salió así. Como siempre digo y diré, es admirable la actitud de los niños ante la enfermedad, su fuerza, su ilusión y su forma de luchar no sólo por ellos sino por su familia, por sus padres, por no verles sufrir... Por todo ésto ellos han protagonizado las entradas de Carpe Diem en más de una ocasión y hoy quiero recordar tres de ellas:


Y para arrancar una sonrisa en una entrada un tanto agridulce... ¡Miliki!




lunes, 16 de septiembre de 2013

El screening y la demencia, ¿dónde está el límite?



Hoy quiero compartir con vosotros una entrada de KevinMD.com que me ha hecho reflexionar y me encantaría saber vuestra opinión al respecto, se trata de:

Detener el cribado del cáncer en los pacientes con demencia

Os recomiendo que lo leáis, si bien intentaré haceros un pequeño resumen con mi punto de vista.

Para empezar es importante que sepáis que cuando hablamos de cribado del cáncer nos referimos al uso periódico de determinadas exploraciones o pruebas en personas que no tienen síntomas de cáncer pero tienen alto riesgo de desarrollarlo. Gracias a él conseguimos una detección más precoz con unas mayores tasas de curación pero, y esta es la reflexión que quiero que hagáis, hay casos en los que algo que parece tan bueno y positivo se convierte en un arma de doble filo, casos como el de los pacientes con demencia. En ellos el cribado puede traer consigo daños colaterales que hacen que pierda todo ese beneficio que tiene en otras personas.

¿Cómo puede que ser que algo que nos ayuda a curar el cáncer sea negativo? La razón está en que, lejos de lo que muchos imaginan, la detección precoz de un cáncer no es tan inocua y sencilla. No basta con un análisis de sangre con marcadores tumorales, una colonoscopia, una mamografía... las cosas no son tan fáciles. Este tipo de pruebas sólo suponen el comienzo de otras tantas, con efectos secundarios más que probables, que nos llevarán al diagnóstico definitivo (biopsias, RMNs, TACs, PETs...). Diagnóstico que, como es obvio, se seguirá de un tratamiento más o menos agresivo, mejor o peor tolerado que, si bien es muy probable que lleve a la curación del paciente, traerá consigo otros tantos efectos secundarios.

Cuando hablamos de personas "sanas", "independientes", conscientes y orientadas, con una expectativa de vida de más de 5 - 10 años, todo ésto merece la pena puesto que, se pasará mejor o peor, pero al final supondrá una mayor supervivencia, una mayor probabilidad de disfrutar de toda la vida que tienen por delante.  Pero todo eso cambia en los pacientes con demencia. ¿Qué les estamos aportando cuando su esperanza de vida no supera los 5 - 10 años; cuando dependen de otros para las actividades basales de la vida diaria (tales como vestirse, asearse, comer...); cuando ni recuerdan lo que les ha pasado hace unos minutos; cuando puede que ese cáncer que tanto queremos diagnosticar y tratar no fuera a darle ningún problema que requiriera tratamiento en los próximos 5 - 10 años? ¿No creéis que quizás nos estemos pasando, estemos sobrediagnosticando y sobretratando a este tipo de pacientes? 

La mayor parte de los expertos en el cribado del cáncer y los geriatras están de acuerdo en que el cribado en los pacientes con demencia es una mala idea. Entonces, ¿por qué no se deja de hacer? A mi también me cuesta entenderlo, pero no es tan sencillo como parece.

En el artículo nos mencionan un importante estudio de The Journal of the American Geriatrics Society que se llevó a cabo con 32 cuidadores de pacientes con demencia donde se mostraba como los "recordatorios automáticos" del sistema de salud dirigían tanto al paciente como al médico a la siguiente "ronda" de cribado, ignorando todas las necesidades que tienen ya de base esos pacientes (medicaciones, cuidados...).

Los cuidadores, conociendo el sufrimiento que esas pruebas originaban, querían centrarse en la calidad de vida del paciente y se encontraban con cómo la inercia de los programas del sistema de salud jugaba en su contra. Por ejemplo, a uno de ellos el médico de su madre le dijo “let’s just do it once more to make sure she gets a clean bill of health.” "Vamos a hacerlo una vez más para asegurarnos de que recibe un certificado de buena salud". Suena a chiste, ¿no creéis?.  Además, todo ésto también tenía un impacto para ellos que no solía tenerse en cuenta. Por poner un ejemplo: la preparación para una colonoscopia y los cuidados posteriores a su realización pueden llegar a ser agotadores.

Con todas las necesidades que tienen los pacientes con demencia, los cuidados que requieren... parece imposible que se lleven a cabo cuando éste es sometido al cribado del cáncer.

No sé vosotros, pero yo no puedo estar más de acuerdo con todo lo que dice el artículo. Para terminar lo haré con sus propias palabras.

"It is ironic that many health care quality improvement systems credit the provider and health system with good quality of care when a patient with dementia is subjected to cancer screening. It is just the opposite: A virtually certain indicator of poor quality of care."

Ironía pura, sin duda.



sábado, 2 de febrero de 2013

Todo me sabe mal, ¿qué hago?



Cuando uno se enfrenta al tratamiento del cáncer se encuentra con que tiene una serie de efectos secundarios que no sabe cómo manejar. A veces sólo son molestias que hacen el día a día un poco más difícil pero, al seguir siendo llevadero, ni siquiera se dicen al médico y eso no está bien. Deberíais decirles todo lo que os pase ya que, por pequeño que sea, vuestro médico ha de saberlo. En ocasiones sólo tendréis por respuesta un "es lo que toca, difícil remedio, pero pasará", otras os aconsejarán y otras os prescribirán medicamentos puntuales para resolverlas. Pero no dejéis de hacerlo, no sintáis que "es una tontería" porque no hay nada más lejos de la realidad. Todo es importante cuando se habla de la salud y puede que informando a vuestro médico ayudéis a otros pacientes que se encuentren en la misma situación en un futuro. 

Dicho todo esto, si hoy estoy escribiendo de nuevo es porque he decidido retomar las entradas en el blog dedicadas a esos efectos secundarios más comunes, tanto con la quimioterapia como con la radioterapia y pequeños consejos para intentar que se lleven un poco mejor. No voy a deciros nada nuevo, en Internet existen varias páginas llenas de consejos y mi objetivo es intentar ir reuniendo aquí los que considero más útiles.  

Como digo en el título de la entrada, la pregunta de hoy es: "Todo me sabe mal, ¿qué hago?"

Para contestarla deciros que me he ayudado de la página de National Cancer Institute, donde podéis encontrar todo bien explicado tanto en inglés como en español, yo simplemente os lo resumiré con mi punto de vista:

Los tratamientos del cáncer (quimioterapia, radioterapia...) así como los problemas dentales, mucositis, infecciones, medicamentos... pueden originar trastornos del gusto como la disgeusia (alteración del gusto), hipogeusia (disminución del gusto) o ageusia (pérdida del gusto) que hacen que el paciente evite la comida, pierda peso y acabe teniendo una peor calidad de vida.

Estas alteraciones del gusto pueden resolverse parcial o completamente una vez finalizado el tratamiento, pero a veces es necesario hasta un año para que vuelvan a la normalidad.

En cuanto a la radioterapia la xerostomía (boca seca), que se induce con la radioterapia a nivel de las glándulas salivares en los tratamientos de los cánceres ORL, altera o anula la sensibilidad de las papilas gustativas por períodos de 2 - 3 meses. Los sabores más afectados son el amargo y el ácido. El primer sabor en recuperarse es el dulce.

Visto el tiempo que puede llegar a tardar en recuperarse el sentido del gusto y los efectos que puede tener en la calidad de vida del paciente conviene hacer todo lo posible para hacerlo más llevadero. La simple modificación de los tipos de alimentos consumidos, así como el agregar de especias o sabores a los alimentos puede ayudar. Los cítricos pueden tolerarse bien si no hay llagas bucales o mucositis. Enjuagar la boca antes de comer puede ayudar a mejorar el sabor de los alimentos, siendo muy importante mantener una buena higiene bucal, cepillándose los dientes antes y después de las comidas.

Entre los consejos que hay para tratar los cambios están:
  1. Consumir comidas ligeras en porciones pequeñas, frecuentes y saludables. Comer poco pero muchas veces evitando las comidas copiosas que pueden acabar originando repulsión por sentir que no se puede con todo eso y, encima, no te sabe a nada o te sabe mal.
  2. Ser flexible. Consumir comidas cuando se tiene hambre en lugar hacerlo a horas de comer establecidas. No hemos de forzar que se coma a la hora de comer y todo lo que comería si no estuviera en tratamiento, muchas veces no se puede, el cuerpo lo rechaza, y obligándoles a hacerlo no se consigue nada. 
  3. Utilizar utensilios de plástico si los alimentos tienen sabor metálico. Parece lógico, ¿no?
  4. Probar los alimentos que más gusten. Es decir, que coman lo que les apetezca más y cuándo les apetezca. Lo que no se puede hacer es obligarse a tomar alimentos que nos saben mal. Hemos de buscar sustitutos que toleremos.
  5. Hacer planes para comer con familia y amigos. Supongo que este punto será para motivarles a comer.
  6. Hacer que otras personas preparen la comida. También puedes pedir comidas preparadas a domicilio. Imagino que por evitar los olores de las cosas sin hacer que pueden ser más fuertes y desagradables (como el pescado crudo...)
  7. Probar alimentos nuevos cuando se encuentra con un mejor ánimo. Si uno está más animado puede que hasta le sepa mejor, de hecho, cuando se está muy desanimado suele pasar que no te apetece comer porque " no te entra".
  8. Prueba otras fuentes de proteínas como pollo, pavo, pescado o alimentos de soja, si no te agrada el sabor de la carne roja. Los huevos también son ricos en proteínas.
  9. Un libro de cocina vegetariana o china puede ofrecer recetas útiles sin carne y con alto contenido de proteínas. Curioso, no lo había pensado pero parece interesante.
  10. Emplear caramelos de limón sin azúcar, chicles o pastillas de menta cuando se siente un gusto metálico o amargo en la boca. Son sabores "frescos" y fuertes que pueden ayudar mucho en estos casos.
  11. Agregar especias y salsas a los alimentos. Cuanto más especiados y más fuerte sea el sabor puede que  sepa mejor, es decir, sepa a algo.
  12. Comer carne con algo dulce, como salsa de arándano, jalea o puré de manzana. Parece que los sabores que tienen un umbral más bajo para su alteración son los amargos y los dulces los que tienen el umbral más alto, de ahí el usarlos más durante los tratamientos.
  13. Probar a comer alimentos fríos, como yogur o un sándwich, puesto que generan menos olores.
  14. Chupar hielo picado entre bocados; te ayudará a adormecer las papilas gustativas. Este, a mi modo de verlo, puede que sea más útil en verano, pero puede ayudar si los otros no funcionan.
  15. Evitar fumar. El tabaco no es bueno en general, pero si uno tiene inapetencia por la alteración del gusto dudo que fumarse un cigarro pueda ayudar en nada.



sábado, 2 de junio de 2012

El cáncer se cura



Porque el cáncer se cura y cada vez son más quienes lo superan, mañana, 3 de Junio, se celebra por primera vez en España, el Día Nacional del Superviviente de Cáncer, una iniciativa de GEPAC que cuenta con el apoyo institucional de la Sociedad Española de Oncología (SEOM), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y el Foro Español de Pacientes (FEP), y con la colaboración de Sanofi.

Como considero que se trata de un día importante y no quiero dejarme nada de lo que dicen en la propia página del Grupo Español de Pacientes con Cáncerme remito a sus propias palabras: 

"En España existen 1,5 millones de supervivientes de cáncer y muchos de nosotros, tras finalizar los tratamientos afrontamos dificultades en el ámbito laboral, familiar, psicológico o social, y se generan toda una serie de necesidades que no son atendidas y que queremos dar a conocer a toda la sociedad. Con este objetivo, el 3 de JUNIO a las 11:30 horas frente al Hard Rock Café de Madrid (Paseo de la Castellana, 2), pacientes, amigos y familiares realizaremos una suelta de globos en los que escribiremos los mensajes que queremos trasladar en este día. Y para ello, ¡contamos contigo! Pero también puedes seguir todas las actividades e iniciativas en Twitter, a través del 'hashtag' #supervivientescancer.

Además, desde GEPAC, hemos impulsado el proyecto "Atención Integral a Supervivientes de Cáncer", que pretende dar respuesta a las necesidades que puedan surgir tras la enfermedad y con el que queremos ayudar al proceso de recuperación y adaptación de los pacientes a la vida cotidiana tras la enfermedad."

Con respecto a la atención integral a supervivientes de cáncer quería añadir una pequeña reflexión que se hizo ayer en una sesión clínica en mi hospital:

Cada día, gracias a los avances en los tratamientos y en el diagnóstico (destacando la importancia del diagnóstico precoz), son más los enfermos de cáncer que lo superan, que se curan y que luego se enfrentan a un período de recuperación y adaptación que puede ser muy duro, sobre todo si no pensamos en ellos. Por eso a día de hoy es importante que desde el diagnóstico tomemos una serie de medidas pensando en ellos como supervivientes y no sólo como enfermos de una dura enfermedad y les ayudemos a afrontar, no sólo los posibles efectos secundarios, sino también los posibles problemas posteriores a los tratamientos que hacen que la vuelta al día a día tras superar una enfermedad como ésta  pueda llegar a ser muy dura.

Ayer mismo ponían un ejemplo en una mujer con cáncer de mama "¿alguien le enseña cómo ponerse el pañuelo si se le cae el pelo?". Parece algo secundario, a lo mejor muchos de vosotros pensáis que estoy diciendo una tontería, pero detalles como ése son muchas veces los que agobian a nuestras pacientes. Esas pequeñas cosas del día a día que dejamos de lado y son tan importantes como un buen tratamiento. Porque conseguimos curarles pero luego no pueden volver a ser los que eran, se desaniman, no pueden trabajar, se cansan antes y sienten que su día a día les viene grande... habremos conseguido una cifra, un teórico buen resultado, pero no un buen resultado real, ya que también hemos de ayudarles a superar todos esos inconvenientes que surgen después. Y si nosotros no podemos ayudarles en éso, sí que podemos guiarles a gente que lo haga.

Integrar ese tipo de atención en el día a día supone tiempo, una colaboración multidisciplinar (enfermer@s, psicólog@s, rehabilitador@s, fisioterapeutas, médicos...) y, sobre todo voluntad, ganas de que las cosas se hagan mejor. Puede que todo ésto parezca algo idílico, pero espero que no sea así. Creo que cada día estamos más cerca de conseguir un buen trato de principio a fin de nuestros pacientes y quizás algún día consigamos que sea así sino con todos, sí con la mayoría.

Para terminar, dos cosas:

La primera es algo que también dijeron ayer en la sesión y es que hemos de agradecer a todos los voluntarios su papel y la ayuda que suponen para nuestros pacientes. Muchas veces son supervivientes de cáncer que al haber vivido una situación similar saben cómo acercarse a ellos y hacer que todo sea un poco más llevadero. Como en todo, cada persona es un mundo, cada tratamiento diferente, pero eso no quita que sean muchos a los que sus sonrisas y sus experiencias les supone una luz hasta en el día más oscuro.

La segunda es que : Por cada click en "colabora" Sanofi donará 1€ para esta causa. ¿Colaboráis? Sólo queda un día y ¿qué os supone un click? ¡No cuesta nada! ¡Gracias!


Porque como ya dije hace tiempo: El cáncer se cura y después... toda una vida por delante


sábado, 14 de abril de 2012

¿No querer, no poder o no saber?


Hace no mucho que hablamos sobre la fertilidad y el cáncer en Carpe Diem, y nos preguntábamos qué hacer en estos casos. Unas semanas después un buen amigo nos pasó el siguiente artículo de la revista TIME que os recomiendo leáis:



Marili Forastieri / Digital Vision / Getty Images 


Simplemente su título me llamó la atención. ¿Cómo puede ser que la mayor parte de las mujeres jóvenes con cáncer no intenten preservar su fertilidad?

Entendedme, sé que lo primero, si no siempre sí casi siempre, es ir a por el tratamiento para superarlo, pero, de ahí a no intentar conservar la posibilidad de ser madre en un futuro... creo que el punto medio es el correcto y esta noticia, sin haber comenzado a leerla, ya me sorprendió.

Pero fue leerla y entenderlo todo:

"For young people diagnosed with cancer, infertility is one of the most devastating potential side effects of treatment. Historically, especially for women, who have more complex reproductive tracts than men, there wasn’t much to do about this sobering reality. But over the past few years, a new field called oncofertility has raised awareness about new technological advances and the importance of offering patients the choice to preserve their fertility via many of the same techniques used by couples who have trouble getting pregnant."

Hasta hace relativamente poco tiempo las opciones que tenían estas mujeres eran escasas, pero a día hoy, gracias al campo de la oncofertilidad, sus posibilidades de ser madres una vez superado el cáncer son mucho mayores y es algo que deben saber.

Como destacan en el estudio hecho en la Universidad de California, se están haciendo progresos: "While 61% of women were counseled by clinicians that cancer treatment could leave them infertile, just 4% chose to actually do something about it. The good news is that rates of women pursuing fertility preservation increased steadily over the study period, from 1% in 1993 to up to 10% by 2007." Pero que sólo el 4% de las mujeres intenten preservar su fertilidad significa que todavía existen barreras importantes.

Poco que añadir a las palabras del Dr. Rosen:

“There remains a large unmet need for fertility preservation” “Chemotherapy and radiation save lives, but they potentially compromise the ability to carry on a legacy, something that we all may take for granted.”

"Just as it is automatic for patients to consult with a plastic surgeon to discuss reconstruction after a mastectomy, fertility consultation should be a part of the process, as well. But, while reconstructive surgery is covered by health insurance, fertility preservation is not, and it can cost as high as $20,000."

Nosotros hemos de informar a nuestras pacientes ya que, como concluyen en el artículo: "If patients say they don’t care about that right now, they just want to get rid of the cancer, they need to be told that in five years they may feel differently. They should at least be informed.”

Si aún así al final no quieren o no pueden, nosotros habremos actuado bien y, ¿qué queréis que os diga? creo que si la información fuera la adecuada, el porcentaje de mujeres que lo intentaría sería mucho mayor. Si bien es cierto que si no se puede asumir el gasto, poco qué hacer... 

Si sabéis más al respecto soy toda oídos, es un tema en el que estoy muy interesada y me encantaría aprender más.




lunes, 2 de abril de 2012

La enciclopedia del cáncer



Más allá de tratarse de una enciclopedia de los distintos cánceres, 'The Cancer Cell Line Encyclopedia' (La Enciclopedia de Líneas Celulares de Cáncer), elaborada por centros de investigación del Reino Unido y EEUU, expone la respuesta de cientos de células malignas ante distintos medicamentoslo que supone un paso adelante en la medicina personalizada contra el cáncer.

Como podemos leer en la noticia de ELMUNDO.es (que llegó a mí gracias a una buena amiga):


Los tratamientos personalizados se perfilan como el futuro de la lucha contra el cáncer, ya que se diseñan tras evaluar factores como la información genética, los antecedentes familiares y la historia clínica del paciente, lo que permite aumentar la eficacia de la cura.

La enciclopedia publicada esta semana es resultado de la fusión de dos grandes bases de datos, elaboradas por dos equipos liderados por el investigador catalán Jordi Barretina, del 'The Broad Institute' de la Universidad de Harvard (Boston, EEUU), y por Garnett, del instituto 'Wellcome Trust Sanger' (Cambridge, Reino Unido), tras tres años de trabajo.

La obra resultante recoge más de mil líneas celulares de cáncer -células malignas extraídas de un tumor y cultivadas en laboratorio- y la respuesta y susceptibilidad de algunas de ellas ante distintos medicamentos, algunos de los cuales aún están en la fase de ensayo clínico.

Pero no es oro todo lo que reluce ya que, como señalan en el artículo, aunque resulta más económico que los ensayos clínicos, las condiciones ambientales de las células no son las mismas al encontrarse fuera de un ser vivo. 

Lo que es cierto es que es algo esperanzador ya que, como dice el científico inglés Matthew Garnett: 

"La enciclopedia ayudará a identificar el tipo de paciente que mejor evolucionará al recibir un nuevo medicamento contra el cáncer, y permitirá que los investigadores preseleccionen la muestra de pacientes para los ensayos clínicos que vayan a responder mejor al tratamiento" (¿Cuántos pacientes se meten en ensayos que no les llevan a nada más que a toxicidades y malos momentos, desilusiones? Muchos. Ojalá que poco a poco, con avances como éste, ese muchos se transforme en un "es algo excepcional")

Y no cabe ningún tipo de duda de que se tratará de "una  potente base de datos que servirá para calcular qué sustancias serán más efectivas contra cada tipo de cáncer"

Muchas veces nos sentimos atrancados, pero noticias como ésta nos demuestran que no es así. La ciencia avanza, a su paso, pero lo hace, y algún día lo que ahora nos parece imposible se hará realidad.


"Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta,mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja."
San Agustín


lunes, 5 de marzo de 2012

Fertilidad y cáncer, ¿qué hacer?



Preparando una sesión sobre ginecología oncológica me he encontrado con el siguiente editorial de la Clínica Mayo que quiero compartir con vosotros por lo mucho que me ha hecho pensar:


"Los oncólogos deben informar a los pacientes sobre la infertilidad como un riesgo potencial del tratamiento. Pero, no basta con eso, también deben resolver cuestiones básicas sobre si las opciones para preservar la fertilidad disminuyen la probabilidad de éxito del mismo, aumentan el riesgo de complicaciones maternales o perinatales o comprometen la salud del recién nacido. Además deben remitir a los pacientes a especialistas en reproducción y psicólogos.

Si bien parece que se sabe bien lo que hay que hacer, son diversos estudios los que demuestran que menos del 50-40% de los oncólogos los remiten a los especialistas. 

El efecto potencial del tratamiento del cáncer en la fertilidad futura

Los datos de los que disponemos para identificar el riesgo de cada agente o régimen de tratamiento de causar infertilidad son escasos debido a la complejidad de las variables involucradas. La mayor parte de los estudios que tenemos informan sobre las tasas de azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen eyaculado) y amenorrea (ausencia de la menstruación por un período de tiempo mayor a los 90 días)

Opciones para preservar la fertilidad

En las mujeres, el método más probado es la criopreservación de embriones, que requiere un retraso de la quimioterapia de 2 a 6 semanas dependiendo del momento del ciclo menstrual en que se encuentren las pacientes. Las mujeres que necesitan un tratamiento quimioterápico urgente tienen la opción de la supresión de la función ovárica con medicamentos. Menos probada, aumenta la probabilidad de la reanudación de la menstruación después del tratamiento, lo que no se puede comparar con el potencial de fertilidad. También es importante tener en cuenta la posibilidad de recaída de los tumores hormonosensibles tras la estimulación ovárica.

Embarazo después del tratamiento del cáncer

Existe la preocupación sobre si el embarazo aumenta el riesgo de recurrencia de los tumores que responden a las hormonas como es el caso del cáncer de mama. Hay estudos retrospectivos que no encuentran que aumenten el riesgo pero no existen estudios prospectivos adecuadamente diseñados que confirmen que no incrementan ese riesgo. 

Preservación de la fertilidad como una disciplina emergente

Actualmente hay muchas cuestiones sin resolver sobre la preservación de la fertilidad en los pacientes oncológicos. Un estudio retrospectivo que evaluaba a más de 200.000 mujeres diagnosticadas de un cáncer de mama entre 1988 y 2003 mostraba que las mujeres de menos de 40 años tenían una probabilidad de morir de un 39% más que las pacientes mayores.

¿Es ético recomendar la preservación de la fertilidad con tal conocimiento del pronóstico global? ¿Es ético recomendar la criopreservación de semen en varones que están recibiendo un tratamiento paliativo y desean tener descendencia? Las agencias de adopción pueden discriminar a los supervivientes del cáncer. Además, tampoco existe consenso sobre quién debería pagar la preservación de la fertilidad. Aunque muchas de las técnicas no son cubiertas por los seguros, finalmente el soporte puede llegar de agencias como la de "Sharing Hope": www. fertilehope.org "

Todo ésto es lo que plantea el artículo y yo os pregunto, ¿vosotros qué pensáis?. Yo lo tengo claro, creo que si mi paciente desea ser padre o madre yo no soy nadie para negarle esa posibilidad o, al menos, intentarlo. Le explicaría el retraso del tratamiento oncológico que conlleva y sus posibles riesgos, pero si desea tener descendencia, como pienso que es una de las cosas más bonitas que le pueden pasar a uno, nunca le quitaría esa posibilidad. 

Pero claro, ¿y si luego, a pesar del esfuerzo y el retraso, no puede llegar a tener hijos?. ¡Uf! Nunca se sabe, pero si no se toman las medidas previas la probabilidad de que eso suceda es mucho mayor. 

En cuanto a lo de si es ético recomendar la preservación de la fertilidad sabiendo que el pronóstico de la enfermedad es malo, creo que sí que lo es. Pero no recomendar, sino comentar la posibilidad de esa opción. Cada caso es un mundo, nunca se sabe y, salvo que el cáncer esté tan avanzado que sea poco probable que viva más allá de unos meses, creo que hay que hablar de ello y asegurarnos de qué es lo que quiere el paciente en cuestión. En relación con esto, lo de la criopreservación del esperma de un paciente con cuidados paliativos al que le queda poco tiempo, ¿por qué no? Si él quiere, su pareja quiere... no veo por qué no va a ser ético. 

Con respecto a lo de la adopción no estoy muy enterada así que no sé si aquí también pasará eso, aunque no me parecería tan raro... :( Y, para terminar, el tema de quién lo paga, ¿la seguridad social asume este tipo de gastos? He buscado un poco por encima pero no he conseguido resolver mi duda. Si sabéis sobre este tema o queréis opinar sobre las cuestiones que plantea, os agradecería que me lo dijerais en los comentarios. ¡Gracias por adelantado!

Para terminar aquí os dejo lo que dice sobre la preservación de la fertilidad la AECC, muy completo.



lunes, 13 de febrero de 2012

Cuando no se quiere elegir



Cuando se trata de la salud de los niños, "tus niños", tus hijos, todo es más difícil. No me hace falta ser madre para saber que si son ellos quienes están enfermos es mucho peor que si fuerais vosotros mismos. En cierto modo es antinatural, su vida acaba de empezar y entender el porqué una enfermedad como es el cáncer tiene que afectarles a ellos es complicado e injusto, pero es así, la vida es así. Es por todo esto que las decisiones que se toman al respecto, por mucho que se intente, no son las mismas que tomaríamos si fuéramos nosotros mismos. Y si finalmente lo son, es después de darle muchas vueltas, muchas más que as que daríamos en otro caso.

Hace tiempo escribí una entrada sobre esto, y hoy vuelvo a abordar el tema tras leer el siguiente artículo de Evidencias en Pediatría que me ha pasado un buen amigo.

Quimioterapia o cuidados paliativos en cáncer terminal: preferencias de padres y profesionales 

Entre las conclusiones del mismo encontramos que "el estudio encuentra diferencias muy significativas entre padres y profesionales en cuanto al tipo de tratamiento preferido ante la situación basal que se les presentaba. Los padres eligieron la quimioterapia endovenosa paliativa con más frecuencia (42/77; 54,5%, intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 43,4 a 65,7) que los profesionales (20/128; 15,6%, IC 95%: 9,3 a 21,9); prueba de Wilcoxon: p < 0,0001). Esta preferencia se mantenía al cambiar los valores de calidad de vida y supervivencia, incluso hasta aceptar una cierta pérdida de ellas"

En cuanto a los factores que influyeron en la elección, la esperanza de curación y la calidad de vida fueron los más importante para los padres, mientras que para los profesionales lo fueron la calidad de vida y el aumento del tiempo de supervivencia. Otro factor altamente significativo para la decisión de los padres fue la opinión del niño sobre qué tratamiento desea.

Algo curioso que es que cuando los padres eran matrimonio, estaban menos inclinados al tratamiento con quimioterapia que si eran padre o madre solos, quizá indicando que precisan el soporte familiar para decidir renunciar a la quimioterapia. Es de notar que las consideraciones económicas de la decisión ocuparon el último lugar para los profesionales, lo que indica la primacía de las cuestiones éticas y morales en esta decisión.

Para terminar, la aplicabilidad que tiene en la práctica clínica, poco que añadir a lo que nos dicen: "la atención al final de la vida de un niño con cáncer debe atender no sólo a criterios científicos sino también éticos y morales, con consideración especial a los deseos de los padres y del niño, cuando este es capaz de decidir por sí mismo. Los clínicos responsables de estos niños tienen que estar instruidos sobre cómo entender las distintas actitudes hacia la quimioterapia agresiva que pueden tener las familias. Es de especial importancia asegurar una buena comunicación y evitar falsas expectativas sobre el pronóstico de la enfermedad para ayudar a los padres en la difícil situación de elegir que se les plantea."
 
Porque la esperanza es lo último que se pierde y si es tu hijo quien está en esa situación el saber cuándo es el momento de decir "Basta, no más tratamientos que sólo prolongan la agonía por lo inevitable" es difícil, muy difícil.

Como muy bien dicen, los clínicos tenemos un papel muy importante y por nada del mundo debemos de crear falsas esperanzas en casos así. A veces lo hacemos, incluso de manera involuntaria, y lo siento, pero si algo es verdad es que "No hay más ciego que quien no quiere ver" y siempre, siempre, siempre queda ese "y si..." que tan pocas veces llega.

Hoy no puedo terminar de otra forma, ojalá algún día dejemos de tener que enfrentarnos a este tipo de elecciones.



sábado, 4 de febrero de 2012

Dar la cara



Hoy, 4 de Febrero, es el día mundial contra el cáncer, y quería recomendaros el cortometraje "Dando la cara" de GEPAC  (Grupo Español de Pacientes con Cáncer). 

Como dicen en su página, el corto, que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y del Foro Español de Pacientes (FEP),  "refleja situaciones cotidianas que vivimos los pacientes con cáncer, poniendo en evidencia la incertidumbre y el miedo que nos provoca el diagnóstico, así como las dificultades a las que nos enfrentamos para decir abiertamente la palabra cáncer"

Como médico que trata con pacientes oncológicos quería mostraros mi total apoyo en iniciativas de este tipo y admitir mi parte de culpa cuando a veces evito decir esa palabra por temor a haceros daño.

Son muchas las ocasiones en las que me he encontrado con familiares que antes de ver a un paciente se acercan a mí corriendo para decirme: "Doctora, mi padre/madre... no sabe nada" o, si ésto no es posible, entran en la consulta, se ponen detrás del paciente y empiezan a hacerme señas de "no digas nada" o a ponerme cara de susto por si digo la palabra que no quieren que diga por nada del mundo. 

A ellos como familiares y a vosotros como pacientes diagnosticados de una enfermedad como ésta sólo quiero deciros una cosa: Cuando un médico se encuentra con esta situación no lo tiene fácil. Intenta hacerlo de la mejor de las maneras para llegar a ese punto que es el ideal para todos, pero no es sencillo y, como dice el refrán: "Nunca llueve a gusto de todos" . 

Perdonadnos si alguna vez sentís que lo hacemos mal, de verdad. Hablo por mí, pero creo que también lo hago en nombre de otros muchos compañeros. Intentamos analizar qué es lo mejor para cada uno, qué es lo que quiere cada uno y dar la información que cada uno necesita saber de la manera más apropiada. Pero a veces nos equivocamos, resultamos bruscos, ambiguos, demasiado técnicos... y lo siento.

Sólo os pido un favor, preguntad lo que queráis saber (podremos contestaros o no, pero lo intentaremos, eso tenedlo claro) y ayudadnos a ser unos buenos médicos para vosotros. Por nuestra parte, por mi parte, no paro de ayudarme de vuestros gestos, miradas, palabras... para saber hasta qué puedo decir y cómo puedo decirlo. No siempre lo consigo, pero lo intento.




domingo, 15 de enero de 2012

¿Tú qué dirías?


Quienes tratamos a diario con personas diagnosticadas de cáncer no siempre lo hacemos bien. Es más, probablemente lo hagamos mal muchas más veces de las que imaginamos, sobre todo cuando se trata de un cáncer metastásico incurable. ¿Qué decir, qué no decir? Esto es lo que nos plantea una paciente diagnosticada de un cáncer de mama metastásico en el siguiente artículo que tanto me ha hecho pensar. Os recomiendo que lo leáis, sé que no os dejará indiferentes. Personalmente ahora siento que estoy bastante lejos de hacerlo bien... luego os contaré por qué. 


¿Qué le dices a una persona que tiene cáncer?

Como concluye Ann Silberman:

We With Cancer are just the same as we always were. We aren’t braver; we are just sick. We have the same hopes and dreams. So, just treat us normally, as you would want to be treated. Please, ask how we are doing and then take your cue from our response.

The one thing you should never do is put the onus of our illness back on us. We didn’t cause it by negative thinking, by eating a hotdog when we were 12, by sitting in the sun, or by not exercising. It just happens. I am positive in spirit but that won’t cure my cancer. Neither will being negative kill me. It’s not my fault. Never deny our reality, whether you agree with it or not.

When all else fails, what do you say to a person who has cancer?

“I’m sorry.”


Ann hace una gran crítica, dura pero constructiva, a la forma que tenemos de hablar a las personas diagnosticadas de cáncer. Como paciente que se encuentra en esa situación, bien sabe lo que dice y por qué lo dice y a mí me ha hecho reflexionar.
Nos recalca que los pacientes diagnosticados de cáncer son los mismos que eran antes del diagnóstico y no por tener cáncer son más valientes. Valiente es una palabra que deberíamos reservar para las personas que deliberadamente se ponen en peligro por ayudar a otro. Ellos, si pudieran salir de ésta, lo harían. 

Esta es mi reflexión: como oncóloga, cada vez que trato con un paciente diagnosticado de un cáncer avanzado que lleva varias líneas de quimioterapia, radioterapia, cirugía... y que sigue luchando contra él, no puedo menos que decirle lo mucho que lo admiro (a lo mejor no siempre se lo digo, pero siempre lo pienso y eso es algo que se nota, estoy convencida). Ahora, después de haber leído a Ann, siento que puede que lo esté haciendo mal. Pensé que decirles algo así sería bueno, pero puede que esté equivocada. No le llamo valiente, pero casi, le vengo a llamar luchador, fuerte y... ¿Eso es hacerlo mal? ¿Alguien podría contestarme?

Pero la parte más dura, la que más me ha hecho dudar sobre cómo hago las cosas es cuando nos dice, literalmente: "It’s awful to tell somebody to think positively. Do you think all those cancer patients who are now dead thought negatively? It’s not a good thing to put the burden of our disease on us."  

No paro de intentar que piensen en positivo o, mejor dicho, que no piensen en negativo (sobre todo cuando son pacientes que están en remisión y sólo piensan en el "y si", en el qué pasará, en el futuro incierto, en el miedo a la muerte... y siento cómo eso les va consumiendo. Entonces intento animarles como bien sabéis y tenéis un ejemplo en una entrada de hace unos meses.) Pero no pretendo que eso sea cargar la enfermedad a sus espaldas sino todo lo contrario, lo que quiero es que se quiten esa carga que llevan en la medida de lo posible. Sé que quienes están enfermos son ellos y no yo, que por mucho que lo intente no podré estar en su lugar hasta que no me pase a mí. Pero, ¿tan malo es decirles eso?.

A lo mejor se refiere más a los casos que no se curan a los que a veces se da falsas esperanzas, pero si esto es tal y como lo cuenta Ann, mucho me temo que no lo estoy haciendo bien. Y, ¿sabéis qué es lo peor de todo? Que no sé si sabría hacerlo de otra forma.

Cuando dice que pongamos la cara de indiferencia en la consulta, yo pregunto: "¿cómo?". Si cuando nos vamos a casa tras ver un paciente que está muy malito, o con mucha toxicidad asociada por nuestro tratamiento... no podemos menos que sentirnos fatal. Lo crea o no, nos importan, y verlos mal nos deja mal (no como ellos, no somos ellos, pero sí nos duele)

En fin, he aprendido de lo que nos dice Ann, pero me ha dejado planteándome cuántas cosas hago mal y lo mucho que lo siento. ¿Será que hacemos de lo fácil difícil al intentar animar cuando lo mejor es dejarlo estar?. Si una cosa sé, es que lo hacemos mal sin pretenderlo.

Aunque no me leen mis pacientes, si alguno acaba llegando a este blog, sólo puedo decirle que lo siento, intento hacerlo lo mejor que puedo pero no siempre lo consigo. Perdonadme. Intento estar a vuestro lado como mejor sé, tomo nota de las cosas que acabo de leer y espero ser capaz de mejorar aunque sólo sea un poco. Eso sí, una cosa podéis tener clara y es que nunca negaré vuestra realidad.  


Para terminar, una frase de Ann Silberman que me consuela:

"Nobody really knows what to do or say, and that’s part of being human."


jueves, 29 de diciembre de 2011

¿Cuántos cánceres pueden prevenirse?


Si bien es cierto que hay factores relacionados con la aparición del cáncer sobre los que poco o nada podemos hacer, décadas de estudio han demostrado que una vida saludable puede reducir el riesgo de padecerlo. ¿Cuántos cánceres pueden prevenirse?

Esta infografía muestra el resultado de una investigación financiada por Cancer Research UK que tiene como objetivo mostrar los cánceres que pueden prevenirse con factores relacionados con el estilo de vida o el medio ambiente tales como: no fumar, no beber, llevar una dieta equilibrada, no exponerse a ciertas infecciones o a la radiación... 

A día de hoy, según están las cosas y lo caros que son los tratamientos y sus pruebas diagnósticas, considero que el futuro está ahí, en el trabajo dedicado a buscar la mayor prevención posible de una enfermedad tan seria como es el cáncer. 

Esta infografía no sólo me ha parecido muy didáctica sino que, además, me ha impactado. ¿Os imaginabais que serían tantos los tipos de cánceres que pueden prevenirse?. 




sábado, 8 de octubre de 2011

¿PSA sí o PSA no?


Hoy tenía pensado publicar algo sobre experiencias que estoy teniendo desde que soy adjunta que me están haciendo aprender mucho, pero me he encontrado con el siguiente artículo de ELPAÍS.com y no puedo dejar de comentarlo:


"Afirman que el número de falsos positivos causa que se trate a muchos hombres que no lo necesitan.- La Sociedad Española de Oncología Médica está de acuerdo"

Según dicen: "esta prueba no permite distinguir entre los cánceres que afectarán a la vida del hombre durante su vida y los que no. Necesitamos encontrar una prueba que lo haga".

Pero, como era de esperar, "no todos están de acuerdo, la mayor organización de pacientes con cáncer de próstata de EE UU lo critica porque es "la mejor prueba que hay". Hace poco un estudio afirmaba que podía detectar precozmente el 20% de los tumores."

Aprovechando este artículo os explicaré un poco del cáncer de próstata (CP) y la controversia que ha habido siempre y, como podéis ver, sigue habiendo, con respecto al  cribado poblacional.

Existen varias formas de presentación del CP:

  • Carcioma latente: No detectable clínicamente, siendo un hallazgo casual.
  • Carcinoma clínicamente evidente: síntomas locales. Que nosotros valoramos en la consulta con la ayuda del  IPSS 
  • Carcinoma oculto: presentación mediante clínica de su enfermedad metastásica o a distancia. 

Su crecimiento suele ser lento y muchos pacientes suelen fallecer de otras causas. De ahí la controversia, porque con la detección precoz del mismo pueden tratarse innecesariamente muchos pacientes que nunca tendrán problemas reales con este cáncer.

Para quien no lo sepa, el PSA (Antígeno de Próstata Especifico) es un marcador tumoral con alta especificidad prostática con gran valor en el diagnóstico, estadificación y control de la enfermedad. Se trata de una glicoproteína producida por el tejido prostático. Su valor varía con la edad y de manera fisiológica hasta un 20%.

Procesos benignos como la hiperplasia benigna de próstata (HBP) pueden aumentar las cifras de PSA. Para diferenciarlas saber que un mayor porcentaje de PSA libre se relaciona con un menor riesgo de CP. En procesos benignos el PSA libre ocupa aproximadamente el 40-50% del PSA total, mientras que en el CP representa el 10%. Cocientes por debajo de 0.20-0.24 pueden ser considerados como indicativos de CP.


PSA
Cociente PSA libre / Total
Situación
< 4 ng/ml
> 0.2
Normalidad
4 – 10 ng/ml
>0.2
HBP
4 – 10 ng/ml
< 0.2
Sospecha CP
> 10 ng/ml
<0.2
CP


Ante una elevación del PSA, para discriminar entre un proceso benigno de un CP podemos ayudarnos de:

  • La densidad del PSA: Volumen prostático por ecografía/PSA. Si es > 0.15 se recomienda biopsia.
  • El porcentaje libre de PSA: Como acabo de decir, si tienen CP tienen niveles más bajos.
  • La velocidad del PSA que mide la rapidez con la que se incrementa en un período de tiempo. Si 0.75 ng/ml o más en un año puede considerarse patológico e indicar la necesidad de biopsia.

Existen falsos positivos tras manipulaciones tales como:

  • Colocación de sonda vesical y procedimientos endoscópicos.
  • Tacto rectal y masaje prostático (aunque en este punto existe cierta controversia y mejor no os explico a lo que se refiere con eso de masaje prostático)
  • Ecografía transrectal y biopsia prostática.
  • Prostatitis.
  • Infecciones agudas del tracto urinario.
  • HBP.
  • Retención aguda de orina.
  • Tratamiento radioterápico.
  • Relaciones sexuales.

Así que, si ha pasado algo de ésto, pueden ser necesarios hasta 21 días para que las cifras de PSA se normalicen. Se aconsejan dos días de abstención sexual previa a su determinación sanguínea  (hombres que me leéis, ¡tomad nota para evitar sustos! ;))

Dicho ésto y explicado un poco lo que es el PSA os dejo el artículo del NEJM: 
Screening and Prostate-Cancer Mortality in a Randomized European Study Que concluye que el cribado basado en la determinación del PSA reduce la tasa de muerte por cáncer de próstata en un 20%, pero se asocia a un sobrediagnóstico (que significa que se diagnostica CP a hombres que no tendrán ninguna sintomatología secundaria al CP durante toda su vida).

El sobrediagnóstico y consecuente sobretratamiento del CP es mucho mayor que el que hay en otros cánceres con programas de detección precoz . Aquí os dejo la recomendación del Consejo sobre el cribado del cáncer, presentada por la Comisión de las Comunidades Europeas (2003). Las siguientes son las pruebas de cribado que recomiendan:

Cáncer de cérvix:
- Citología cérvico-vaginal para anomalías del cuello del útero, que debe empezar no antes de los 20 años de edad y a más tardar a los 30.

Cáncer de mama:
- Mamografía para mujeres de 50 a 69 años, de acuerdo con las «Directrices europeas de garantía de calidad del screening mamográfico»

Cáncer colorrectal:
- Sangre oculta en heces en hombres y mujeres de 50 a 74 años.

En el caso del CP y la determinación del PSA es algo que se hace de forma rutinaria en los hombres de más de 50 años. Eso y el tacto rectal (ese que tan poco gusta por lo que supone, pero que permite palpar la próstata y saber si está aumentada de tamaño, indurada o tiene algún nódulo palpable).

Si hay un PSA elevado según sea su valor, el porcentaje de PSA libre como os he dicho antes, el tacto rectal, y si el paciente en cuestión tiene alguna clínica asociada o no, se opta por vigilarlo y repetirlo en un tiempo para ver su evolución, o directamente se hace una ecografía transrectal que nos permite ver la próstata y tomar las biopsias correspondientes.

En cuanto pasamos a la ecografía y las biopsias ya estamos haciendo una prueba invasiva que puede tener complicaciones como puede ser una infección con una inflamación de la próstata (prostatitis) (y yo no tengo próstata pero por lo que veo se pasa fatal), sangrado...

Pero, ¿y si no lo hacemos? ¿Un paciente con un PSA elevado se va a quedar tranquilo si no se le hacen las demás pruebas? y, si  finalmente se diagnostica el CP, ¿va a preferir no tratarse? Aunque sea de bajo riesgo y le contemos que es un tumor que crece muy despacio y puede que no le de clínica en toda su vida, no sé si se quedará tranquilo con tan sólo la vigilancia. Si son mayores de 75-80 años con mucha comorbilidad asociada: si el tumor es de bajo grado y está localizado normalmente se opta por vigilancia pero si es más agresivo ya puede optarse por la hormonoterapia o, dependiendo de lo que tenga el paciente, también sólo vigilar o hay veces que en esos casos, si el paciente lo prefiere, se hace un tratamiento radical, normalmente con radioterapia.

Claro, ahí está el problema, en la necesidad de hacer el cribado en todos los hombres mayores de 50 años aunque no tengan clínica asociada... "Ojos que no ven..." . Si ya aparece la clínica, hay antecedentes en su familia... sería otra cosa.

En fin, no lo sé, no sé qué decir. A veces, aunque sólo sea las menos, cierto, gracias a la detección precoz con el PSA  se diagnostican cánceres muy agresivos y se salvan vidas. Porque si bien lo normal es que el cáncer de próstata crezca muy despacio y a veces puede pasar que no dé clínica en toda la vida, también hay veces que es muy agresivo, metastatiza a ganglios, hueso... y se diagnostica tarde. Doy fe, que lo he visto. Es entonces cuando gracias a la detección precoz con el PSA se trata a tiempo y evitamos que eso pase, al menos no tan pronto.

Claro que los tratamientos como son la cirugía y la radioterapia traen secuelas como impotencia (en mayor o menor grado: con la cirugía es total y con la radioterapia la función sexual puede llegar a mejorar con el tiempo) y eso es una faena muy grande. Lo sé, pero todo depende de lo que prefiera cada uno, ¿no? En general los hombres lo lleváis mucho peor que vuestras mujeres. Hablaría de la impotencia y de las consultas con mis queridos pacientes prostáticos y sus esposas en las revisiones pero eso lo dejo para otro post.

¿Vosotros qué pensáis? ¿Mejor quitar el cribado con el PSA y dejarlo sólo para cuando exista sintomatología, riesgo familiar... o mejor seguir así aunque se sobrediagnostiquen y, en consecuencia, se sobretraten?

Es normal que exista controversia, ¿no creéis?


"Dos personas miran al exterior a través de los mismos barrotes: la una ve el fango y la otra las estrellas"
Frederic Langbridge