¿Qué os parecería si en Carpe Diem empezara a plantear casos clínicos?
En Oncología Radioterápica normalmente nos llegan los pacientes diagnosticados, si bien hay veces que durante el seguimiento diagnosticamos recidivas, segundos tumores... y he pensado que sería una buena forma de haceros notar lo importante que es la radioterapia en el manejo del paciente oncológico, intentando mostraros todas las posibilidades que ofrece (técnicas, manejo en el día a día de nuestros pacientes...).
Si no me he animado antes es porque me resulta algo complicado orientar los casos y es por eso que os pido vuestra opinión. Mi idea es plantear casos hipotéticos, quizá con alguna imagen puntual de alguna prueba, por temas (mama, próstata, sarcomas, ginecológicos...) , de tal manera que a raíz de ellos poder explicar un poco el papel de la radioterapia en cada uno, e incluso plantear la posibilidad de no tratamiento. En este sentido mi forma de verlo sería similar a lo que hace Rosa Taberner en su blog: Dermapixel, pero sin llegar a ese nivel, sin tantos casos ni tan curiosos como los que ella pone. Admiro mucho lo que hace por la Dermatología y me parece tan didáctico que me gustaría conseguir algo así con la Oncología Radioterápica. Sé que no es fácil y es por eso que os pido consejos de cara a adentrarme en ello con Carpe Diem. De inicio no aspiraría a mucho más de un caso o dos al mes ya que debería ser constante y proponer mucho más en mi situación sería complicado.
A mis compañeros oncólogos radioterápicos, ¿qué os parece? Me encantaría poder trabajar con vosotros planteando casos de patologías que yo no llevo a día a día a modo de invitación al blog.
¡Muchas gracias por adelantado a todos! Espero vuestras opiniones.
Cuando uno se enfrenta al tratamiento del cáncer se encuentra con que tiene una serie de efectos secundarios que no sabe cómo manejar. A veces sólo son molestias que hacen el día a día un poco más difícil pero, al seguir siendo llevadero, ni siquiera se dicen al médico y eso no está bien. Deberíais decirles todo lo que os pase ya que, por pequeño que sea, vuestro médico ha de saberlo. En ocasiones sólo tendréis por respuesta un "es lo que toca, difícil remedio, pero pasará", otras os aconsejarán y otras os prescribirán medicamentos puntuales para resolverlas. Pero no dejéis de hacerlo, no sintáis que "es una tontería" porque no hay nada más lejos de la realidad. Todo es importante cuando se habla de la salud y puede que informando a vuestro médico ayudéis a otros pacientes que se encuentren en la misma situación en un futuro.
Dicho todo esto, si hoy estoy escribiendo de nuevo es porque he decidido retomar las entradas en el blog dedicadas a esos efectos secundarios más comunes, tanto con la quimioterapia como con la radioterapia y pequeños consejos para intentar que se lleven un poco mejor. No voy a deciros nada nuevo, en Internet existen varias páginas llenas de consejos y mi objetivo es intentar ir reuniendo aquí los que considero más útiles.
Como digo en el título de la entrada, la pregunta de hoy es: "Todo me sabe mal, ¿qué hago?"
Los tratamientos del cáncer (quimioterapia, radioterapia...) así como los problemas dentales, mucositis, infecciones, medicamentos... pueden originar trastornos del gusto como la disgeusia(alteración del gusto), hipogeusia (disminución del gusto) o ageusia (pérdida del gusto) que hacen que el paciente evite la comida, pierda peso y acabe teniendo una peor calidad de vida. Estas alteraciones del gusto pueden resolverse parcial o completamente una vez finalizado el tratamiento, pero a veces es necesario hasta un año para que vuelvan a la normalidad. En cuanto a la radioterapia la xerostomía(boca seca), que se induce con la radioterapia a nivel de las glándulas salivares en los tratamientos de los cánceres ORL, altera o anula la sensibilidad de las papilas gustativas por períodos de 2 - 3 meses. Los sabores más afectados son el amargo y el ácido. El primer sabor en recuperarse es el dulce. Visto el tiempo que puede llegar a tardar en recuperarse el sentido del gusto y los efectos que puede tener en la calidad de vida del paciente conviene hacer todo lo posible para hacerlo más llevadero. La simple modificación de los tipos de alimentos consumidos, así como el agregar de especias o sabores a los alimentos puede ayudar. Los cítricos pueden tolerarse bien si no hay llagas bucales o mucositis. Enjuagar la boca antes de comer puede ayudar a mejorar el sabor de los alimentos, siendo muy importante mantener una buena higiene bucal, cepillándose los dientes antes y después de las comidas. Entre los consejos que hay para tratar los cambios están:
Consumir comidas ligeras en porciones pequeñas, frecuentes y saludables. Comer poco pero muchas veces evitando las comidas copiosas que pueden acabar originando repulsión por sentir que no se puede con todo eso y, encima, no te sabe a nada o te sabe mal.
Ser flexible.Consumir comidas cuando se tiene hambre en lugar hacerlo a horas de comer establecidas. No hemos de forzar que se coma a la hora de comer y todo lo que comería si no estuviera en tratamiento, muchas veces no se puede, el cuerpo lo rechaza, y obligándoles a hacerlo no se consigue nada.
Utilizar utensilios de plástico si los alimentos tienen sabor metálico. Parece lógico, ¿no?
Probar los alimentos que más gusten. Es decir, que coman lo que les apetezca más y cuándo les apetezca. Lo que no se puede hacer es obligarse a tomar alimentos que nos saben mal. Hemos de buscar sustitutos que toleremos.
Hacer planes para comer con familia y amigos. Supongo que este punto será para motivarles a comer.
Hacer que otras personas preparen la comida. También puedes pedir comidas preparadas a domicilio.Imagino que por evitar los olores de las cosas sin hacer que pueden ser más fuertes y desagradables (como el pescado crudo...)
Probar alimentos nuevos cuando se encuentra con un mejor ánimo. Si uno está más animado puede que hasta le sepa mejor, de hecho, cuando se está muy desanimado suele pasar que no te apetece comer porque " no te entra".
Prueba otras fuentes de proteínas como pollo, pavo, pescado o alimentos de soja, si no te agrada el sabor de la carne roja. Los huevos también son ricos en proteínas.
Un libro de cocina vegetariana o china puede ofrecer recetas útiles sin carne y con alto contenido de proteínas. Curioso, no lo había pensado pero parece interesante.
Emplear caramelos de limón sin azúcar, chicles o pastillas de menta cuando se siente un gusto metálico o amargo en la boca.Son sabores "frescos" y fuertes que pueden ayudar mucho en estos casos.
Agregar especias y salsas a los alimentos. Cuanto más especiados y más fuerte sea el sabor puede que sepa mejor, es decir, sepa a algo.
Comer carne con algo dulce, como salsa de arándano, jalea o puré de manzana. Parece que los sabores que tienen un umbral más bajo para su alteración son los amargos y los dulces los que tienen el umbral más alto, de ahí el usarlos más durante los tratamientos.
Probar a comer alimentos fríos, como yogur o un sándwich, puesto que generan menos olores.
Chupar hielo picado entre bocados; te ayudará a adormecer las papilas gustativas. Este, a mi modo de verlo, puede que sea más útil en verano, pero puede ayudar si los otros no funcionan.
Evitar fumar. El tabaco no es bueno en general, pero si uno tiene inapetencia por la alteración del gusto dudo que fumarse un cigarro pueda ayudar en nada.