Hoy, cuando estoy a punto de escribir la entrada número 100 de Carpe Diem, miro atrás y me doy cuenta de cuánto han cambiado las cosas en este año y medio. Empezando por el propio blog que comenzaba así:
"(...) No sé que es lo que tendrá de especial un día como
hoy, que para mí es un domingo casero, gris y lluvioso, pero ha
conseguido que me decida de una vez (...)"
En la entrada analizaba la siguiente cita de Gregorio Marañón de una manera optimista y soñadora:
"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir."
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir."
Me quedaban 14 meses para ser adjunta y dudaba sobre qué pasaría cuando acabara. Si me tomaría un año sabático para irme a Madagascar, India... o me quedaría por aquí. Estaba ilusionada ante la idea de irme pero, finalmente, 18 meses más tarde puedo decir que he optado por lo que era más "fácil". Soy adjunta y me he ido, pero no donde imaginaba, sino a trabajar en Torrevieja (Alicante) como médico especialista en Oncología Radioterápica. Para mí ha supuesto un gran cambio, que me ha costado y, de hecho, sigue costando, pero muy lejos de aquellas ilusiones, sueños... que se han quedado con Morfeo.
Al leer la primera entrada siento que la Tere que escribía esas líneas ya no está. Animaba a no perder el tiempo ya que la vida son dos días y no se pueden desaprovechar. Sin embargo, parece que lo de predicar con el ejemplo no acabo de llevarlo bien... A día de hoy tengo la sensación de que no paro de perderme muchas cosas pensando y preocupándome por otras. Intento cambiarlo pero nada, no lo consigo, sólo "desconecto" de vez en cuando, cuando debería ser al contrario. La intención sigue ahí, y más aún viendo lo que veo en una especialidad como la mía, pero a veces dudo que algún día lo consiga.
Por otra parte, el enfoque del propio blog también ha ido cambiando con el paso del tiempo. Empecé viéndolo como una vía de desahogo, como una forma de soltar aquello que me preocupaba o alegraba. Podía haber optado por un diario, quizás hubiera sido lo más lógico, pero quise escribirlo en un blog. Total, por mucho que fuera público, ¿quién se iba a molestar en leer a alguien tan... normal, para nada especial, como yo?. Hacía casi dos años que había perdido a una persona importantísima en mi vida y, tras una época muy encerrada en mí misma, estaba mejor y pensé que era un buen momento para empezar esta aventura.
Poco a poco me dí cuenta de que había quienes me leían y, además, parecía que les gustaba lo que escribía, así que seguí contando experiencias, momentos que me iban marcando como persona y como profesional y la oncología fue incorporándose. Pero no me animé a escribir más sobre mi especialidad hasta que un buen amigo me lo aconsejó. De tal manera que, aunque sigue siendo un blog muy personal, como digo yo, "muy mío", de vez en cuando comparto temas más técnicos.
Actualmente mi vida ha vuelto a dar otro giro y, por circunstancias ajenas a mí, si bien en el trabajo estoy muy contenta (aunque a veces me estrese con el estreno de las nuevas responsabilidades, pensando en todo lo que me queda por aprender) ahora he dejado de creer en algunas cosas y he decidido optar por dejar de esperar. Puede que así, si lo consigo, empiece mi Carpe Diem.
Para terminar deciros que espero seguir por aquí, al menos, otras 100 entradas más, a mi ritmo, con mis temporadas. Compartiendo con vosotr@s mi día a día, mi especialidad y, al fin y al cabo, un poquito de mí. Gracias a tod@s por estar ahí.
Al leer la primera entrada siento que la Tere que escribía esas líneas ya no está. Animaba a no perder el tiempo ya que la vida son dos días y no se pueden desaprovechar. Sin embargo, parece que lo de predicar con el ejemplo no acabo de llevarlo bien... A día de hoy tengo la sensación de que no paro de perderme muchas cosas pensando y preocupándome por otras. Intento cambiarlo pero nada, no lo consigo, sólo "desconecto" de vez en cuando, cuando debería ser al contrario. La intención sigue ahí, y más aún viendo lo que veo en una especialidad como la mía, pero a veces dudo que algún día lo consiga.
Por otra parte, el enfoque del propio blog también ha ido cambiando con el paso del tiempo. Empecé viéndolo como una vía de desahogo, como una forma de soltar aquello que me preocupaba o alegraba. Podía haber optado por un diario, quizás hubiera sido lo más lógico, pero quise escribirlo en un blog. Total, por mucho que fuera público, ¿quién se iba a molestar en leer a alguien tan... normal, para nada especial, como yo?. Hacía casi dos años que había perdido a una persona importantísima en mi vida y, tras una época muy encerrada en mí misma, estaba mejor y pensé que era un buen momento para empezar esta aventura.
Poco a poco me dí cuenta de que había quienes me leían y, además, parecía que les gustaba lo que escribía, así que seguí contando experiencias, momentos que me iban marcando como persona y como profesional y la oncología fue incorporándose. Pero no me animé a escribir más sobre mi especialidad hasta que un buen amigo me lo aconsejó. De tal manera que, aunque sigue siendo un blog muy personal, como digo yo, "muy mío", de vez en cuando comparto temas más técnicos.
Actualmente mi vida ha vuelto a dar otro giro y, por circunstancias ajenas a mí, si bien en el trabajo estoy muy contenta (aunque a veces me estrese con el estreno de las nuevas responsabilidades, pensando en todo lo que me queda por aprender) ahora he dejado de creer en algunas cosas y he decidido optar por dejar de esperar. Puede que así, si lo consigo, empiece mi Carpe Diem.
Para terminar deciros que espero seguir por aquí, al menos, otras 100 entradas más, a mi ritmo, con mis temporadas. Compartiendo con vosotr@s mi día a día, mi especialidad y, al fin y al cabo, un poquito de mí. Gracias a tod@s por estar ahí.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño.
¡Que toda la vida es sueño,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño.
¡Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
Pedro Calderón de la Barca