La iniciativaMírame, Diferénciateestá de aniversario y no puedo menos que dedicarle una entrada en Carpe Diem, aunque sea con un poco de retraso.
Desde Wikisanidadnos proponían que para el #CarnavalSalud de Diciembre respondiéramos una serie de preguntas:
¿Qué ha significado para ti esta iniciativa? ¿Crees que ha promovido cambios? ¿Consideras que proyectos de este tipo, nacidos en la redes, pueden incidir en el mundo analógico?
Y yo sólo puedo decir que a mi esta iniciativa me ha servido para recordar lo importante que es el trato humano con nuestros pacientes. Una mirada, un gesto, un silencio cuando sólo necesita ser escuchado, un abrazo(¿por qué no? a veces son muy necesarios y mucho más efectivos que cualquier medicina)... muchas veces hacen mucho más que un millón de palabras y no paro de comprobarlo día a día con mis pacientes.
A nadie (o casi nadie) le gusta ir a médico, y más aún si se trata de un caso como el mío: la oncóloga radioterápica. Cada día me encuentro con pacientes asustados, aturdidos ante la enfermedad que acaban de diagnosticarles, perdidos... y os aseguro que casi siempre agradecen más la humanidad, el trato, el tacto, que todo lo que pueda decirles sobre lo bueno de una técnica u otra. Cuando vienen de ver a otros compañeros que les han tratado como uno más en la lista, una simple mirada de cariño y comprensión les viene genial y así me lo hacen saber. No sentirse uno más, sino como alguien único, como realmente son, les ayuda más que toda la sabiduría del mundo.
Creo que esta iniciativa ha recordado a muchos compañeros la importancia de estas cosas y quiero pensar que, además, ha conseguido que algunos cambien su actitud. Pero cierto es que ésto no es más que un granito de arena y ahora, como bien diceSerafín:Mírame, Diferénciate” no se cierra, se traspasa de unos a otros.
Así que no debemos dejar que ésto quede como algo anecdótico sino que hemos de seguir aplicándolo en nuestro día a día y seguir "contagiando" a quienes nos rodean.
Mi más sincera enhorabuena por todo el trabajo realizado durante este año a todos, en especial al gran Serafín. Gracias por motivarnos cada día.
El otro día os escribía sobre esas pequeñas cosas que hacen que cada día merezca la pena. Por mucho que nos cueste verlas a veces, siempre están ahí y lo único que necesitamos es fijarnos en ellas.
Hoy empieza un mes en el queMírame, Diferénciate te propone #unlunesdiferente. Bien es sabido que a los lunes, con eso de ser el primer día de la semana, tan lejos de los viernes y los fines de semana que tanto nos gustan, les ha tocado un papel muy feo. Tanto es así que a veces nos resignamos y nos limitamos a desear que pasen lo más rápido posible sin darles una oportunidad. Este mes podíamos intentar que fuera así, ¿no os parece? (y de ahí en adelante seguro que todo viene seguido).
Una sonrisa, una canción, una cita, un plan para las vacaciones de verano, un amigo que hace tiempo que no veis, un paciente que mejora, un compañero que os echa una mano, un proyecto, un viaje, un susto que se queda en eso y te demuestra todo lo bueno que tienes a tu lado, un abrazo, un beso, una llamada... ¡son tantas las cosas que pueden hacer que este lunes sea#unlunesdiferente! ¿Cuál es la vuestra?
Esta mañana una de esas miradas que se esconden por ir cargadas de sentimientos (sentimientos que temen herir a quien más nos importa), ha conseguido llenarme de recuerdos y emociones en un instante. Tal ha sido así que ahora necesito compartirlos aquí con vosotros.
Se acercan unas fechas muy familiares para las que hay todo tipos de opiniones, desde los que las viven muy ilusionados hasta los que prefieren que pasen deprisa y recuperar la normalidad lo antes posible.
Si os preguntáis cuál es mi postura, os diré que ni una ni otra. Eso sí, si algo tengo claro es que, ahora que vivo lejos, quiero volver a casa unos días, ver a mi gente que hace ya tiempo que no veo y aprovechar cada minuto que pase con ellos (que no serán muchos...).
Igual que os digo eso, he de admitir que no ha sido así siempre. Cuando era niña me encantaban estas fiestas y las disfrutaba como una enana. Pero el tiempo pasa, nos hacemos mayores y desde que se asociaron a estudios, guardias, trabajo... han perdido esa magia. Ahora si disfruto de algún momento especialmente es cuando veo a mis sobrinos más pequeños vivirlas con tanta alegría e ilusión. (imagino que los que tenéis peques en casa disfrutaréis muchísimo con ellos)
Desde que soy médico, el significado de las navidades también ha cambiado en otros aspectos. Llegadas estas fechas el número de pacientes que llegan a mi consulta que están mal son muchos. Casos complicados, con cánceres muy extendidos de difícil solución. Cuando me paro a preguntarme por qué será así, sólo se me ocurre una respuesta y es que quienes están verdaderamente mal (con dolores o sintomatología importante) no pueden esperar. Y si digo esto es porque los primeros que no quieren ir al médico, al hospital, a la urgencia, en estas fechas son los propios pacientes que no acuden por miedo a si van, tener que quedarse más tiempo del que les gustaría. ¿Cuántas guardias no habré vivido con pacientes que llegan muy, muy malitos por haber esperado hasta que ya no aguantan más?
Y es que, si bien es cierto que, salvo contadas excepciones, nunca se quiere ir al médico, al hospital, y, menos aún, a la urgencia, menos aún en estas fechas. Fechas en las que muchas veces vienen traídos, "obligados", por sus familiares preocupados por ellos.
Porque pueden gustarte más o menos estas fiestas pero, ¿quién prefiere pasarlas en un hospital ingresado? Los médicos, como oncóloga radioterápica que soy y que ha hecho guardias en estas fechas, os diré que hacemos lo que podemos porque se pueda cenar y comer en casa los días señalados pero no siempre es posible y, sé que es duro, pero hay que asumirlo.
Personalmente nunca olvidaré unas fiestas que "nos" tocó pasar ingresados. Cuando lo pienso me es inevitable pensar lo egoísta que fui porque, lejos de estar animada o al menos disimular cómo me sentía por dentro, no lo conseguí. Como bien decía al principio, hay miradas que lo dicen todo, hasta aquéllas que se esconden, y si algo me caracteriza es mi incapacidad para ocultar lo que siento. Tal fue así que me animó a irme a mi pueblo, intentó que mis tíos me convencieran para que me fuera con ellos y finalmente no lo hice. Ahora ni os imagináis lo que me alegro de haber pasado esas navidades en el Clínico, a su lado.
Volviendo al principio de la entrada, la mirada era de la hija de una paciente que, tras muchos años de lucha, con un largo período libre de enfermedad incluido, ha llegado a la fase donde poco se puede hacer para evitar la progresión de la misma. Esa progresión que hoy las trajo a mi consulta por un dolor que la imposibilita dormir totalmente acostada en la cama, caminar sin ayuda... Un dolor que, si bien es cierto que la radioterapia puede mejorar, si no aguanta tumbada en la mesa del TAC de simulación, difícilmente aguantará en la máquina de tratamiento.
Esta mañana hemos comprobado que antes de hacer nada hay que controlar el dolor lo suficiente como para que pueda soportar los 10 minutos de tratamiento, si fuera posible, durante 5 días. Por eso finalmente hemos decidido cambiar la analgesia y volver a intentarlo la semana que viene.
Cuando su hija ha entrado a la sala y se la ha encontrado encogida por el dolor tras haber intentado aguantar el tiempo del TAC, se ha derrumbado por un momento. Por unos segundos hubiera deseado estar en una sala sola, lejos de su madre y poder llorar a gusto, pero no era así. Yo no sabía qué hacer y he intentado aliviar un poco la tensión hablando con la paciente, dándole ánimos, mientras su hija se echaba hacia atrás e intentaba ocultar su mirada. Una mirada que temía que su madre la viera pero, aún así, su madre ha percibido.
Sé lo duros que son esos momentos, lo poco que gusta llorar delante de quien queremos y está mal. Tememos que eso les desanime más y no nos damos cuenta de que por fuertes que nos creamos, a veces es inevitable y, como podéis observar con lo que acabo de deciros, ellos lo saben. Por mucho que lo ocultemos o disimulemos como buenamente podamos, lo saben. Así que, aunque hace tan sólo 3 párrafos os decía que me sentía egoísta por haber sido incapaz de disimular mejor, mi propia reflexión en el blog me ha hecho darme cuenta de que somos así y hay cosas que nunca podremos ocultar así que, ¿por qué no decirlas, expresarlas? Si no lo hacemos nosotros serán nuestras miradas, nuestros gestos, los que se encarguen de desvelar nuestros sentimientos a quienes tanto queremos y tanto nos conocen.
Una vez hecha esta pequeña-gran reflexión prenavideña terminaré con tres cosas más:
La primera de todas es deciros que me gustaría felicitar especialmente las fiestas a aquellas personas que pasarán estos días ingresados o yendo y viniendo al hospital por tratamientos , pruebas y consultas varias. Sé que no es el mejor contexto para disfrutar de la navidad pero nunca olvidéis que en esos sitios también hay gente que está dispuesta a hacer lo que esté en su mano para conseguir que esos días sean más llevaderos.
La segunda es que, hablando de miradas que lo dicen todo aunque tratemos de esconderlas, os recomiendo que, si todavía no lo habéis hecho, os asoméis a www.diferenciate.org. Una iniciativa que busca la sensibilización sobre lo importante que puede llegar a ser una mirada, un gesto... para conseguir una mejor calidad asistencial.
Y la tercera y última, el año pasado Rutconsiguió que una servidora hiciera esto y como me vino genial y creo que puede ser una buena forma de reírnos y pasar un buen rato, ¿os animáis a algo similar este año?
Hoy nace un proyecto común que busca la sensibilización sobre lo importante que puede llegar a ser una mirada, un gesto... para conseguir una mejor calidad asistencial.
Porque en Carpe Diem creemos en esas "pequeñas-grandes" cosas, nunca nos cansaremos de repetir lo importantes que son. Se trata de detalles que demuestran que la persona que tenemos enfrente no es una más, sino alguien especial, que nos importa, por quien queremos hacer todo de la mejor de las maneras que nos sea posible.
¿Por qué merece la penamirar a los ojos a nuestros pacientes cuando les explicamos un tratamiento o una prueba?
¿Por qué merece la pena ser amable e intentar empatizar con nuestros pacientes, esos que tenemos delante día a día, preocupados por algo tan importante como es su salud, con miedo a lo desconocido, al qué le diremos y qué prueba les haremos, cómo les trataremos y, lo que más angustia de todo: irá bien, es peligroso, es grave?
...
Porque, a mi modo de verlo, como dice la siguiente frase que tanto me gusta:
" La vida es como un espejo te sonríe si la miras sonriendo"
Y como dice mi canción favorita de Jorge Drexler:
"Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma."
Esos gestos, esas miradas, esas "pequeñas-grandes" cosas que acompañan nuestro día a día y consiguen decir mucho más que una simple palabra, no nos cuestan nada y nos devuelven experiencias, momentos únicos y especiales, hasta en el peor de los días.
Para terminar, tan sólo citaré lo que dice la propia web que os recomiendo empecéis a seguir desde ya:
"Mírame, diferénciate es una iniciativa colaborativa que surge en la Red con la idea de traspasar la pantalla y provocar un gesto. Somos un grupo de profesionales, enfermeras, médicos, fisioterapeutas, economistas, pediatras, periodistas e informáticos, convencidos de que la calidad asistencial puede mejorar con pequeños gestos, como mirar a los ojos de las personas que atendemos. Nuestro origen es diferente pero tenemos dos nexos de unión: trabajamos en el campo de la salud y creemos en la fuerza de las redes sociales para generar y difundir ideas e iniciativas.
Una campaña de sensibilización dirigida a profesionales, usuarios y organizaciones sobre la importancia de mirarnos a los ojos, de compartir nuestras dudas, de intercambiar una expresión, de ponernos en el lugar del otro.
Pero todo esto no podemos hacerlo solos. Somos muchos, pero necesitamos ser muchos más. Cuantos más seamos, más se oirá nuestra voz, más intensa será nuestra mirada y más lejos llegaremos. Tú eres necesario para conseguir este cambio.
Queremos que este mensaje llegue al máximo número de personas que dedican parte de su tiempo a atender a otros. Si eres profesional de la salud, cuidador, paciente o representas a una Organización y quieres apoyarnos súmate y participa enwww.diferenciate.org
Puedes difundir la iniciativa desde tu blog o web con los widgets que te ofrecemos y entre tus conocidos siguiéndonos en:
También puedes enviarnos un mail a la siguiente dirección: miramediferenciate@gmail.com
Si te unes, este mensaje llegará muy lejos y contribuirás a mejorar la atención que prestamos entre todos. Queremos que fluya por todos los centros, organizaciones, hogares e instituciones donde alguien sea atendido.
Porque sabemos que no todo es tecnología y que no podemos escondernos tras las pantallas, queremos acercarnos y fijar la mirada en lo esencial.
Si necesitas más información, puedes descargarte este documento."
Así que, no nos miréis, ¡uniros, animaros! Creo que de ésto puede salir algo muy bonito pero para eso os necesitamos... ¿os apuntáis?
"Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón."
William Shakespeare
Iba a terminar la entrada con Shakespeare pero el azar, que a veces tiene mucho de magia, ha querido que esta tarde leyera el siguiente reportaje de Psicología de ELPAÍS.comque os recomiendo:
"Ver, es solo eso, ver. Sin más. Se puede ver y no sentir nada. Se puede ver y sentir alguna alteración, básicamente instintiva. Placer o dolor. Agradable o desagradable. En el ver solo hay impacto o indiferencia. El ver puede ser inerte, sin apenas vida.
Cuando el artista mira, crea. Los amantes se aman. El investigador descubre. El aprendiz modela. El estudiante conoce. El médico explora. Mirar es ver más allá. Es penetrar, porque a diferencia del ver, el mirar no es una experiencia sino un encuentro.
La contemplación es una actitud que nos acerca a ser aquello que contemplamos (...)Uno puede ver el vuelo del pájaro, mirarlo para observarlo o puede sentir que vuela con él. Para comprender al otro, tal como se comprende a sí mismo, hay que convertirse en el otro, compartir su experiencia, participar de su mundo."