miércoles, 30 de marzo de 2011

Radioterapia: mayores beneficios que riesgos


Estaba pensando que hacía tiempo que no escribía una entrada en el blog y ya me tocaba cuando ha aparecido Taite y me ha pasado este artículo publicado en el Mundo.es:


"Los pacientes que han sobrevivido a un cáncer tienen hasta un 14% más de riesgo de sufrir un segundo tumor que la población general. Sin embargo, la radioterapia no tiene la culpa de ello, según se desprede de un amplio estudio publicado por el Instituto Nacional del Cáncer de EEUU en la revista 'The Lancet Oncology'.

El miedo a que las radiaciones puedan ocasionar un segundo tumor es muy frecuente en muchos pacientes con cáncer; sin embargo, este nuevo análisis ratifica que los beneficios de la técnica (para reducir las recaídas, aliviar el dolor y mejorar la calidad de la vida) supera a sus posibles riesgos como desencadenante de un segundo tumor. 

(...) sólo atribuyen a la radioterapia un riesgo del 8% de segundos cánceres"

Se trata de un artículo interesante porque habla sobre una gran verdad como es el temor que se tiene a los segundos tumores ocasionados por la radioterapia. Sobre ellos podría escribir toda una entrada y  seguramente me quedaría corta. Hoy sólo quiero deciros que es cierto que existen, pueden aparecer y es algo que se teme especialmente cuando se trata de niños y pacientes jóvenes. Pero a pesar de todo y, aunque por desgracia suelen ser agresivos, como muy bien dice este artículo, son raros. Aún teniéndolos en cuenta, el beneficio de la radioterapia es superior al riesgo que se corre. Si uno se para a pensarlo, si no todos, sí casi todos los tratamientos (fármacos, quimioterapias, cirugías...) e incluso muchas técnicas diagnósticas (sobre todo las invasivas), tienen sus riesgos y si por eso dejáramos de tratarnos o hacernos esas pruebas mal nos iría. Así que, como podéis imaginaros, como Oncóloga Radioterápica "enamorada" de su especialidad, no he podido evitar comentaros este artículo.

Para terminar os dejo esta cita de Marie Curie:

"Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender"

jueves, 24 de marzo de 2011

La Dama y la Muerte


Esta mañana una compañera y amiga de Oncología Médica que está rotando en nuestro servicio nos ha dado una interesante sesión sobre los criterios de ingreso del paciente oncológico en la UVI. Para terminar ha puesto este cortometraje de la productora Kandor dirigido por Javier Recio ganador del Goya al mejor corto de animación  en el año 2010 y nominado al  Oscar al mejor corto de animación de ese mismo año con el que el joven director granadino  "quería reivindicar el derecho que todo ciudadano debería tener a una muerte digna, sin entrar en ningún tipo de polémicas relacionadas con la eutanasia"




Seguramente muchos lo habéis visto ya. Personalmente hoy ha sido la primera vez que lo he visto entero y me ha parecido muy bueno, algo que da mucho que pensar y más cuando, en una especialidad como la mía, nos encontramos con pacientes con un cáncer muy avanzado que a veces llegamos a sobretratar...

"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
Antonio Machado

Pero mientras tanto, como dice Jonathan Swift:

"¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!"

lunes, 21 de marzo de 2011

Un poco más de "mi mundo" como médico: Tipos de radioterapia


Hoy, después de una semana de descanso, vuelvo a hablaros de la Oncología Radioterápica. Esta vez pretendo comentaros, sin profundizar demasiado, los distintos tipos de radioterapia según la distancia de la fuente.
  1. Radioterapia Externa o Teleterapia: en la que la fuente de irradiación está a cierta distancia del paciente en equipos de grandes dimensiones (como son los aceleradores lineales y las unidades de Cobalto; estas últimas están desapareciendo pero sin embargo todavía hay centros donde las tienen).
  2. Braquiterapia: La palabra braquiterapia procede del griego brachys que significa "corto". Por tanto la braquiterapia es el tratamiento radioterápico, que consiste en la colocación de fuentes radiactivas encapsuladas dentro (Braquiterapia intersticial Ej: en la mama, en los tumores de la piel...) o en la proximidad (Braquiterapia endocavitaria. Ej: endovaginal, en tumores ginecológicos) de un tumor. Se puede combinar con teleterapia. Se debe aislar al paciente radioactivo mientras la fuente esté en su lugar.  
Braquiterapia intersticial de mama  

 Braquiterapia endovaginal

 
    Estas dos son las técnicas principales, pero dentro de cada una de ellas hay distintos tipos. Cada vez son más las posiblilidades que tenemos, principalmente gracias a los avances tecnológicos. No voy a meterme en los distintos subtipos (son muchos y algunos me resultan complejos hasta a mí) si bien considero conveniente mencionaros los principios del tratamiento con radiaciones ionizantes para que entendáis un poco mejor su evolución:
    1. Alta conformabilidad: Limitar lo más posible la distribución de isodosis al volumen diana (tumor)
    2. Homogeneidad de la distribución de la dosis: Distribución por igual de la dosis dentro del mismo volumen
      Así lo que se pretende es incrementar la dosis a volúmenes muy reducidos sin incrementar el nivel de complicaciones en los tejidos sanos próximos, es decir, dar la máxima dosis posible al tumor limitando todo lo que podamos la dosis que reciben los órganos de riesgo (por poner un ejemplo, en la mama, un órgano de riesgo importante es el pulmón y lo que queremos es tratar la mama y que la dosis que le llegue al pulmón sea mínima para que no tenga toxicidad)

      En un futuro iré profundizando un poco en alguno de  los subtipos. La braquiterapia creo que puede ser una de las primeras de las que os hable. ¡Es como un mundo aparte y me encanta!

      Aquí tenéis otra página que habla de la radioterapia, distinta a las que os enlacé en otras entradas, por si os interesa.

      Para terminar os dejo con una frase de Marie Curie que, aunque no tiene nada que ver con lo que os he dicho, tengo que empezar a aplicarme:

      "La vida no merece que uno se preocupe tanto."

      domingo, 20 de marzo de 2011

      Un año después...

      Esta mañana comencé el día recordando la entrada que escribí hace poco más de un año: La vida da tantas vueltas...

      En ella os hablaba de cómo veía mi futuro cuando todavía era R3 y me quedaban 14 meses para terminar la residencia.  Hoy, un año más tarde, sólo me quedan 2 meses para que esto suceda, para ser una "Oncóloga Radioterápica".  En este tiempo, he hecho amigos que ahora son imprescindibles en mi vida pero, muy a mi pesar, también he perdido gente que consideraba importante.  No todo va a ser siempre un camino de rosas.  Pero bueno, he hecho todas esas cosas que tenía pendientes entonces:
      • Fui pedidora de mi pueblo con mi prima. Todo salió muy bien, si bien es cierto que faltó alguien muy  importante... 


      • Los meses siguieron pasando, aprobé el DEA, hice el "Curso de Supervisores de instalaciones Radiactivas"  y, sin darme apenas cuenta, llegó mi rotación en Barcelona, en el ICO. Allí pasé dos meses donde no sólo aprendí de Braquiterapia, sino que tuve la suerte de hacer buenos amigos, amigos que sé que tendré siempre y espero no tardar en volver a visitar. Pero el tiempo corre mucho más de lo que pensamos y llegó el 31 de Enero con mi vuelta a Madrid, no sin antes despedirme 
      Desde entonces he continuado mi formación, el final de la misma, rotando por la Unidad de Cuidados Paliativos durante un mes y ahora he vuelto a mi Servicio con muchas ganas de aprovechar los dos meses que me quedan. Parece mentira, pero estoy aprendiendo muchísimo. Es verte fuera, como adjunta, con tus propios pacientes, tu propia consulta, y empezar a absorber la información con un ansia...

      Cuando una empieza a estudiar Medicina ve el momento de ser adjunta muy lejos, lejísimos... Parece algo que nunca te tocará, pero no es así, el tiempo corre y ¡corre mucho!. La carrera pasa, el MIR pasa, la residencia pasa y... ¡¿ahora qué?! De todas las épocas por las que he ido pasando hasta ahora, admito que esta es la que peor llevo. Estoy llena de dudas, no puedo evitar plantearme cuál será mi próximo sitio, ¿seguiré en Madrid o me iré fuera? Si me voy, ¿me iré por mucho tiempo o será sólo durante una temporada? Vaya donde vaya, ¿me adaptaré? ¿Conseguiré estar tan a gusto como estoy ahora mismo en mi servicio? ¿Seré capaz de ser una buena médico? Uffff!  A lo mejor pensáis que tengo demasiadas dudas, que no es para tanto, pero no puedo evitarlo. Son cosas que me pasan por la cabeza en estos momentos y si algo he aprendido estos días es que llevo muy mal la incertidumbre. Es cierto que todo lo nuevo que me espera me da mucha curiosidad, quiero experimentarlo, pero estoy tan bien donde estoy... Son sentimientos contradictorios que no sé explicar pero me tienen en un sinvivir. El año pasado sabía muchas  de las cosas que iban a pasarme en los próximos meses y ahora nada, ni idea. Así que para el año que viene, si todo sigue como hasta ahora, y no he dejado el blog, supongo que os escribiré para comentaros, resumiros, lo que, ahora mismo, no sé.

      "La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar" 
       Mario Vargas Llosa

      "En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos"
      Deepak Chopra

      Tendré que pensar como Deepak Chopra para llevarlo mejor (autosugestionándome desde ya! :))


      sábado, 19 de marzo de 2011

      Escalas de valoración del paciente oncológico


      Esta semana, como el lunes fue un día especial, no escribí la entrada dedicada a la Oncología Radioterápica y, aunque la de hoy no va a ser específica de mi especialidad, quería hablaros sobre algo sencillo pero fundamental a la hora de hacer una Historia Oncológica y valorar las posibilidades de tratamiento. Se trata de dos escalas funcionales, muy útiles para predecir la evolución de los pacientes oncológicos: La del ECOG (Eastern Cooperative Oncology Group) y el Índide de Karnofsky (IK)



       

      Nos sirven para definir el estado de nuestro paciente y son muy importantes a la hora de decidir qué tratamiento será el más adecuado en su situación, ya que nos ayudan a predecir cómo lo tolerarán. Aquí os dejo un enlace donde las compara (admito que a mí todavía me cuesta equipararlas y aunque el IK, a priori, parece más complejo, me gusta mucho más)


      Como es lógico, no tolerará igual un tratamiento oncológico (radioterápico, quimioterápico...) un paciente que tenga  un ECOG de 0 o un IK del 100% (es decir, totalmente asintomático) que uno que tenga un ECOG de 3 o un IK del 40 - 30% (que requiere cuidados y asistencia especiales y hace una vida cama sillón de más del 50% del día). De hecho, muchas veces, basándonos en ésto, no sólo ponemos un tratamiento más "suave" sino que a veces optamos por no tratar al paciente dado que es probable que la toxicidad y efectos secundarios no sólo no mejoren su calidad de vida sino que la empeoren o incluso la acorten.

      Cuando empecé la residencia me costaba decir que no a un tratamiento, creía que todos podían beneficiarse de él y, salvo que el paciente tuviera muy claro que no quería tratarse o estuviera muy mal, trataba a casi todos. Ahora, todo lo contrario, antes de tratar a un paciente (fundamentalmente me refiero a los paliativos) miro muy bien su estado general, indicándolo claramente en la historia clínica. Si considero que los contras pueden ser mayores a los pros se lo explico tanto al paciente como a su familia y, normalmente, decidimos no tratar. Es cierto que hay veces que la decisión es complicada y el paciente y su familia quieren intentarlo, agotar el último cartucho... En ese caso, salvo que crea que es imposible que obtengamos ningún beneficio, acabamos tratándolo. A veces el resultado es positivo y otras veces no...

      Hace tiempo os hablé de uno de esos casos en los que dudé tratar y salió bien: Hoy han vuelto a recordarme por qué hago lo que hago

      A raíz de sobretatar a algunos pacientes con radioterapias holocraneales (por metástasis cerebrales múltiples) y ver que no les aportaba ningún beneficio, hace tiempo hice la siguiente sesión donde pude comprobar que en estos casos, cuando nos encontramos con pacientes con un IK < 70% , los resultados empeoraban notoriamente.

      Aprovecho para deciros que he abierto una cuenta en SlideShare donde iré subiendo alguna presentación que considere interesante.

      Espero que, aunque hoy no haya profundizado en la Oncología Radioterápica, hayáis aprendido un poco más sobre mi mundo.


      lunes, 14 de marzo de 2011

      Aprendiendo a gestionar el tiempo


      Desde que me propuse tomarme un poco más en serio el tema del blog, comprometerme más con él, siento que me falta tiempo. Sólo hago una entrada a la semana sobre mi especialidad y aún así a veces me da la sensación de que no llego. Es ésto lo que me hace admirar aún más a gente como Miguel, más conocido como "El Gran Mañez", capaz de escribir una entrada diaria en su blog Salud con Cosas y, no sólo eso, sino conseguir que sean buenas entradas. Como para otros muchos, es mi maestro y he de admitir que si no fuera por él mi blog no sería lo que es hoy en día, ¡¡¡gracias!!! Ahora tengo que aprender a organizarme mejor y escribir las entradas sin tanto agobio.

      Hoy es un día especial, porque es su cumpleaños y, cuando alguien es una gran persona , un buen amigo que no para de ayudar a los demás, se merece una felicitación especial. No pude grabar el podcast con todos pero he de decir que Olga me lo puso muy fácil y he podido añadir mi felicitación sin problemas. Miguel, ¡¡¡esperamos que te guste!!!.


      ¡Un abrazo muy gordo y feliz día!

      Quería dedicarte una canción y no podía ser otra:


      Es mi canción favorita de Drexler y, como dice la canción:

      "Cada uno da lo que recibe
      y luego recibe lo que da,
      nada es más simple,
      no hay otra norma:
      nada se pierde,
      todo se transforma."


       

       

      domingo, 13 de marzo de 2011

      La espera, los retrasos en la consulta y mis dudas


      Desde que volví al Servicio estoy haciendo una vida más parecida a la que será la que tendré como adjunta dentro de unos meses, con la consulta de revisiones, resultados, pacientes nuevos radicales y paliativos... En fin, un poco de todo. Y no sé por qué será que es verle los pies al lobo y que todo te "cunda" mucho más. Ahora siento que todo lo que pueda aprender es poco y parece que estoy hecha para absorber todo tipo de información. Cuando sólo me quedan 2 meses de residencia...

      Sentimientos de culpabilidad aparte, que a estas alturas no me llevan a ningún sitio, admito que estoy aprendiendo mucho, de los pacientes, de mis compañeros, del funcionamiento de las consultas...

      Sobre esto último he de decir que a día de hoy admiro mucho más si cabe a mis compañeros de MFyC con sus consultones y sus 5-6 minutos/paciente. Con ese tiempo por paciente es prácticamente imposible hacer una consulta... de verdad, no sé cómo lo conseguís, os admiro. Nosotros somos afortunados y tenemos 10-15 minutos por paciente pero, aún así, como 2 lleguen tarde, uno se adelante, luego llegue uno a su hora , justo a la vez de otro de los que ha llegado tarde y de repente uno se complique y necesite el doble de tiempo.... resultado: ¡¡¡Retraso!!!! Como no hayas tenido la suerte de empezar antes y con tiempo, te encuentras con que se te acumula el trabajo, el retraso aumenta proporcionalmente con la hora, y puedes acabar, sin darte cuenta de cómo ha podido pasarte eso,  con hora - hora y media de retraso.

      Cuando una no está acostumbrada a hacer esperar a sus pacientes, empieza a estresarse, agobiarse y, como os podéis imaginar, eso no ayuda nada a acelerar las cosas. En mi caso son pacientes que no conozco, y eso lo dificulta todo porque cuando son tus pacientes "de siempre" sabes quién puede necesitar más tiempo, a quién le gusta hablar más, menos, qué problema tiene cada uno... pero cuando no les has visto antes, hasta la cosa más nimia te lleva el doble de tiempo. Además me gusta poder hablar con ellos sin tener que mirar al reloj, pensando en el retraso que se me está acumulando... Suena a ingenuo e idílico?! Pero por pedir... Sé que, conociéndome, puede que cuando sea mi propia consulta, con mis propios pacientes, acabe llevando algo de retraso. Espero que no sea mucho, pero a nada que alguno quiera comentarme algo no le cortaré, más que nada porque creo que algo de retraso si luego el trato es adecuado y consigues que el paciente se vaya más tranquilo merece la pena y los que entren más tarde por eso mismo me perdonarán. Esto lo digo porque el otro día, cuando pedí disculpas a mis pacientes por estar tardando más de lo normal, todos lo entendieron, no hubo ninguno que me pusiera una mala cara, sino más bien todo lo contrario, llegaron a agradecer mi amabilidad. Eso fue todo un alivio.

      Con este tipo de cosas me planteo qué puedo hacer en un futuro para que no me pasen, lo único que sé  es que tengo que organizarme el día de antes la consulta. Pero cuando pasa lo que os comenté al principio, donde tú no tienes nada que ver, el tiempo pasa, los pacientes se acumulan... da igual que hayas sido muy organizada porque al final el retraso llega.

      Admiro a todos los que día a día lleváis una consulta con muy poco tiempo por paciente y aún así conseguís resolver todo sin que el retraso sea excesivo... ¿hay algún truco? A mí no me importa salir más tarde si con eso consigo ver bien a todos los pacientes, pero lo que más me preocupa es que a ellos sí que les trastoque, no puedan llegar a tiempo a otra consulta, prueba, a recoger a su hijo al colegio... En ese caso intentaré o verles antes o darles otro día (si es que pueden, pero ¿y si no es así?)

      Otra duda que me surge es, cuando lleváis retraso, ¿qué orden seguís, el de la consulta o el de llegada del paciente? De primeras yo sigo el de la consulta pero entiendo que si un paciente ha llegado tarde y otro pronto, que acabes viendo antes al que llegó después puede que no siente del todo bien al que llegó pronto que termina estando más tiempo en la sala de espera.

      Menudo lío acabo de soltar, pero son tantas las cosas que me planteo... Espero no haberos aburrido.

      "Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece" 
      Eurípides de Salamina




      viernes, 11 de marzo de 2011

      Tercer 11 del 2011


      Esta semana he vuelto a mi servicio y he vivido todo tipo de momentos, desde la alegría de volver a pasar la consulta de revisión, ver pacientes nuevos... a plantearme si soy capaz de seguir hablando de la Oncología Radioterápica en el blog. Me comprometí a hacer una entrada semanal pero no sé cómo lo hago pero siempre termino agobiándome. Supongo que será cuestión de ir acostumbrándome... no lo sé, el caso es que el lunes llegué a plantearme dejar el blog. Pero llegó el martes y, aparte de todo el apoyo y los ánimos que recibí el lunes, me encontré con que me habían incluído en: "100 mujeres con talento digital" A mí?!! Sorprendida sigo!!! Claro, eso me motivó aún más a no dejar el blog. Si a eso le sumo que me propuse escribir una entrada todos días 11 del año, no podía dejarlo.

      Como ya sabéis la idea de escribir una entrada todos los 11 es para conseguir que ese número deje de traerme sólo malos recuerdos. De momento lo estoy consiguiendo. A ésto me estáis ayudando muchísimo vosotros y he de hacer una mención especial a Iñaki porque con su blog SobreviviRRHHé no paro de recibir cariño, si no mirad:
      Además de Iñaki sois muchos los que  estáis consiguiendo hacer que este año sea especial. Vosotros sabéis a quienes me refiero, a todos, simplemente: ¡¡¡Gracias!!!

      Así que ahora, viéndolo todo de una forma más tranquila, sopesando los pros y los contras del blog, creo que me da muchas más cosas buenas de las que pensaba y puede que todo el trabajo acabe teniendo su fruto en el futuro. ¿Podré remitir aquí a mis pacientes y sus familias? Quizás sí, quizás con ésto consiga que se enteren un poco mejor de qué es la Oncología Radioterápica y, en el supuesto de que su hijo, nieto, familiar "que se entera de estas cosas" no haya podido venir por lo que sea ese día a la consulta, así podrá entender mejor  lo que le hicieron a su padre, madre, abuelo, abuela... que no acabó de enterarse o no sabe explicarse. ¿No? En fin, nunca se sabe, pero confío en que el esfuerzo merecerá la pena.

       "Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama" 
      Aristóteles

      lunes, 7 de marzo de 2011

      Planificación del tratamiento


      El lunes pasado dejé la entrada cuando, una vez hecha la consulta, pasábamos a la planificación del tratamiento.

      He estado buscando guías que pudieran ayudaros y, aunque algunas son muy completas, no hay ninguna que me parezca perfecta. O son muy largas y técnicas o, por el contrario, demasiado superficiales o están anticuadas... Lo que es cierto es que todas aportan algo, así que aquí os las dejo algunas de las que he encontrado en distintas  páginas:

                  -American Cancer Society
                  -Instituto Nacional del Cáncer

      Seguramente os siga remitiendo a alguna de ellas según vaya adentrándome en el mundo de la Oncología Radioterápica con el blog.

      Como las guías son más complejas, intentaré explicaros el proceso de planificación del tratamiento con RT externa de la forma  más breve y sencilla que me sea posible:

      - Lo primero que hacemos es explicar al paciente qué es lo que vamos a hacer, en qué consiste eso de la simulación y planificación del tratamiento:
      Personalmente les digo que la radioterapia se da en una sala, sobre una mesa de tratamiento que es muy parecida a la mesa del TAC que vamos a hacerles ahora. Normalmente a todos les han hecho alguno antes de llegar a nuestro servicio y saben qué es lo que van a encontrarse, pero si no es así , o no lo recuerdan, les explico que es  una mesa dura y , por ende, incómoda (probad a tumbaros encima de la mesa... y no es como el suelo, que al ser más pequeña y tener menos movimiento es mucho peor). Pero les recalco que por incómoda que sea es muy importante que estén quietos ya que, en la misma posición con la que les haremos el TAC de simulación tendrán que colocarse durante todo tratamiento (aquí he de puntualizaros que se trata de un TAC no diagnóstico sino un TAC que nosotros utilizamos para planificar el tratamiento). Si hacemos la planificación con las referencias tomadas en ese TAC y luego, llegado el día del tratamiento,  no  lo aguantan, malamente... , así que será mejor buscar otra posición y no forzar la situación.


      - Para ayudarnos a conseguir esa posición y hacerlo de la forma más confortable que sea posible,  usamos distintos sistemas de inmovilización:
      En este blog de Apuntes de Radioterapia, os explican de una forma bastante completa en qué consiste todo ésto que os estoy diciendo. Aparte de los reposapies, reposacabezas... los que más se suelen usar son:
      • La cuna alfa: Realizada con resinas de poliuretano que se presentan en forma líquida y al mezclarse dan lugar a una espuma que solidifica en pocos segundos (al principio esta ligeramente caliente, no quema e incluso se agradece, pero aún así le avisamos). Se adaptan a la forma del paciente y se utilizan mucho en los tumores de mama, pulmón...  
      • La mascarilla termoplástica: Se hace con láminas de plástico que se adaptan a la anatomía del paciente a  una determinada temperatura. Se usan mucho en tumores de cabeza y cuello y RT holocraneal (del SNC) 

      - Posteriormente, una vez colocado el paciente en el TAC de simulación en la posición más adecuada para el tratamiento, con ayuda de los sistemas de inmovilización y generalmente 3 láseres que nos sirven para alinearlo y proyectar el isocentro de la unidad,  hacemos el TAC y tatuamos unos puntos de referencia (unos 2 - 4 puntos que, como solemos decirles, "desde ahora tendrá algún que otro lunar más!"  )
      Estos puntos nos ayudan a posicionarlo después en la unidad de tratamiento.

      - Hecho ésto, el paciente puede irse a casa y nosotros, con las imágenes del scanner digitalizadas en un computador, delimitamos las áreas a tratar y los órganos de riesgo (lo que nosotros llamamos "pintar"). Definidos los volúmenes que queremos tratar, la dosis que queremos dar y su fraccionamiento se lo dejamos a los radiofísicos que son los que se encargan de diseñar el tratamiento para que se cumpla ,de una forma lo más próxima posible, lo que nosotros les pedimos.

      Esto es mucho más complejo, pero espero que mi pequeña explicación os ayude.

      Nota: muchos pacientes nos preguntan si después de recibir el tratamiento con la radioterapia externa pueden estar en contacto con sus nietos, hijos... La respuesta es: Sí, por supuesto. Ellos no emiten ningún tipo de radiación tras dicho tratamiento.

      miércoles, 2 de marzo de 2011

      La desconfianza en la relación médico/paciente


      Había empezado a hablaros sobre la Oncología Radioterápica y, aunque seguiré haciéndolo, para mí el blog siempre ha sido un medio de desahogo y hoy lo necesito con ese fin.  Perdonadme porque sé que estos desahogos/reflexiones no son tan útiles, pero no puedo dejarlos.

      Hoy me he visto como si me hubieran tirado un cubo de agua fría de realidad encima... Admito que a veces soy demasiado "ilusa", me gusta tener ilusiones y pensar que las cosas pueden ser así. Sé que la realidad está bastante lejos de ellas pero si no las tuviera no estaría donde estoy, ni sería lo que soy. Es mi "coraza", esa que me permite sacar una sonrisa todos los días a mis pacientes intentando hacer todo más llevadero para ellos, intentando crear un lazo de confianza entre nosotros para que todo sea un poco más fácil. Algo que me parece fundamental cuando hablamos de la salud.

      Si yo me hice médico fue para curar a la gente, o, si no es posible, al menos ayudarles en ese proceso tan duro como es la enfermedad. Cuando se habla de la salud, hasta la gastroenteritis, el catarro o el dolor de cabeza "más tonto" te hace pasar malos ratos y si una cosa tengo clara es que al médico uno no va por gusto ni mucho menos (salvo raras excepciones, que es cierto que existen)

      Si ya paso a hablar de lo que veo en mi especialidad con el cáncer, el estado en que llega el paciente a la consulta es de "miedo" "respeto" por la enfermedad, por lo que le podamos llegar a decir sobre ella, su tratamiento y su pronóstico... y pienso que es importante ser lo más cercano posible e intentar hacer más llevadera esa consulta. Considero que la empatía y el saber ofrecer una sonrisa a tu paciente es algo fundamental, y por eso me esfuerzo por hacerlo todos los días, lleve lo que lleve por dentro. Si tengo un mal día, me pongo mi coraza y ¡a por ello!, que el paciente no tiene la culpa de lo que me ha pasado y se merece lo mejor. Hago todo ésto por éso, porque tengo ilusión por crear esa relación de confianza entre el médico y el paciente que considero tan necesaria.

      ¿Qué pasa? Que hay días como hoy en los que me encuentro con la desconfianza que tienen muchos pacientes con sus médicos y se me quitan las ganas de todo, me planteo si estoy donde tengo que estar o si soy,  perdonadme por la expresión,  una imbécil que se ha hecho médico pensando en que eso se puede conseguir. Si no hay confianza entre el médico y el paciente, mal vamos... no?! Demasiados malos ratos nos llevamos los médicos cuando las cosas van mal, cuando no conseguimos curar al paciente y, no sólo eso, sino que la mejoría es mínima; cuando le causamos toxicidades que le hacen pasar malos ratos; cuando pedimos pruebas, a veces invasivas, que luego no nos dan ningún tipo de información... El paciente es el que más sufre, cierto, pero nosotros también sufrimos cuando pasan estas cosas. Más de una noche y más de dos las pasamos pensando en qué podemos hacer para tratar a tal paciente, qué solución podemos darle a su problema...

      En fin, a diferencia de otras profesiones, en la sanitarias, y hablando concretamente de la mía como médico, nosotros tratamos con la salud de las personas con todos los pros y contras que eso conlleva. Los pros son muchos y compensan con creces a los contras, aunque sean menos. Al menos eso me pasa a mí, o me pasaba, hasta ahora. Digo me pasaba porque, visto lo visto, cuando una se encuentra con que un paciente duda de lo que le ha dicho su médico y, en vez de hablar con él sobre sus dudas, recurre a otro "a sus espaldas" o, peor aún, se fía más de lo que le dice una página de internet... mal vamos.

      Me parece muy bien que se pida una segunda opinión, claro que sí, a veces es necesaria, sana... Somos humanos, no lo sabemos todo y ya se sabe eso de "4 ojos ven más que 2" pero siempre diciéndoselo a tu médico. Si no se lo dices, cuando le llegues con la opinión de un 2º y le digas cosas como "El Dr Tal de la Clínica Cual me dijo que estaba de acuerdo con el tratamiento que me propuso, así que, adelante" Tú médico te tratará pero te aseguro que la relación no será la misma, es inevitable que se marque una distancia y una cierta inseguridad por lo que uno dice/hace o deja decir/hacer.

      Ese tipo de cosas conducen a otras como la medicina defensiva. Ahora todo está protocolizado y ojo no te saltes el protocolo que como algo vaya mal (por cualquier cosa! Aunque no tenga nada que ver con lo que has hecho o dejado de hacer) prepárate que puedes tener una reclamación , una demanda, a la vuelta de la esquina... ¿Qué hemos conseguido? Que ahora se pidan muchas más pruebas, muchas veces innecesarias y, no sólo eso, sino que se ponen tratamientos para "porsi"... que ufff!!! miedo me da! Por ej, en el tema de los antibióticos estamos consiguiendo que se creen cepas resistentes  de tal manera que cuando llega la hora de la verdad y realmente hay una bacteria que tratar, cada vez nos cuesta más erradicarla. Y no sólo utilizamos mal, a la defensiva los antibióticos. También pasa ésto con otras muchas cosas.

      Así que me encuentro un día como hoy desilusionada, decepcionada, planteándome si no estaría mejor haciendo otra cosa lejos de la salud. Me quedan dos meses para acabar la residencia y no sé qué será de mi vida laboral después de ésto, dónde iré... Se acaba una etapa para dar paso a otra y sí, se supone que debería pensar en que los cambios son buenos, que seguro que me llegan muchas cosas buenas, cambios positivos pero, ¡¿y si no es así?!

      No llevo nada bien la incertidumbre y ahora que me encuentro con esa desconfianza me planteo si no debería hacer otra cosa que no fuera la medicina. Algo sin tanta responsabilidad que a veces te trae tantos disgustos y ningún tipo de compensación... En el fondo sé que si no soy médico no valgo para nada, vamos, quiero decir, que he nacido para ser médico, me gusta mucho la medicina, y en concreto me gusta mucho la Oncología Radioterápica, mis pacientes y el trato con ellos pero... uffff!!!! A veces te planteas dejarlo todo porque total, ¡¿relamente merece la pena llevarte estos disgustos?!

      He hablado como médico, de la desconfianza de algunos pacientes hacia nosotros, pero admito que también pasa a la inversa, muchos médicos desconfían de sus pacientes y estamos en las mismas. Si no hay confianza en esta relación las cosas no pueden ir bien... algo va mal.