Hace mucho que por falta de tiempo y, en cierto modo, ganas (admito que el calor no me inspira demasiado), no escribo por aquí. Con la de alegrías que me ha dado y me da el blog, me parece un poco injusto tal abandono así que aquí estoy de nuevo.
Esta tarde, a raíz de un cambio de avatar en
Twitter y el post de
Cuidando.es: Mírame a los ojos he empezado a plantearme muchas cosas sobre qué imagen muestra una médico que tiene como imagen a Mafalda (la querida Malos Pelos), qué tipo de médico soy y cómo quiero ser.
Para empezar, un pequeño resúmen del avatar lo tenéis en el último día 11 que me dedicó
Iñaki en su blog
SobreviviRRHHé: Historia de un avatar. La Malos Pelos, tiene a estas alturas más de un año y en el tiempo que llevo metida en twitter ha sido mi avatar más de la mitad. He cambiado varias veces, pero siempre he acabado volviendo a ella. Al principio lo hacía por
dos amigos que la cogieron cariño, pero a día de hoy si vuelvo a ella es porque yo misma la he cogido cariño, me he acostumbrado a ella y cuando pongo otra foto, me siento rara, no me reconozco... Puede resultar extraño, pero es así.
Cuando era residente en una ocasión me planteé qué pasaría si mis pacientes me buscaran en internet pero lo dejé pasar sin más. Ahora que soy adjunta las cosas han cambiado y las dudas son más grandes. ¿Qué imagen tendrán de mí si me buscan y se encuentran con Mafalda? Uf! No lo sé. ¿Debería cambiarla? Me daría mucha pena pero a lo mejor es lo mejor. Por eso quería escribir aquí, quería explicar mis razones y pediros vuestra opinión.
Lo que os voy a contar ahora es una anécdota que me ha hecho dudar y reflexionar sobre cómo quiero ser. Esto ha sido lo que me pasó hace unos días en la revisión de un paciente de un compañero que se encotraba de vacaciones:
-
"El Dr.-----, ¿no está?"
- "No, está de vacaciones, pero en cuanto vuelva le verá, no se preocupe, ¿qué tal se encuentra? ¿alguna molestia?"
- "No, Dra., no es por nada, es que como he visto en internet que es toda una eminencia, pues.... Pero encantado de que me vea usted".
Yo le dije que no se preocupara, que sólo quería saludarle y ver que todo estaba bien y su Dr. es su Dr., el que le seguirá viendo y ha hecho todo el tratamiento. Se fue satisfecho y yo, pensando si alguna vez llegaré a ser una eminencia, lo mucho que me queda por hacer, por aprender... Pero contenta por el camino que he escogido y cómo voy avanzando.
A la semana siguiente, ese mismo paciente volvió a preguntar por su médico y, mientras lo hacía, vio pasar a otro de mis compañeros, y esto fue lo que dijo: "Ese, ¿también es famoso?" Entonces fue cuando me sentí mal porque descubrí que no sólo lo que quería era ser tratado por el que más hubiera publicado y hecho, sino porque encima era un tanto (bastante) machista...
Como os podéis imaginar, su Dr. volvió, el paciente tan contento y yo también, porque la verdad es que la idea de que si no soy "famosa" no sea buena y si soy mujer más difícil aún... Duele un poco.
Si a ésto le sumo lo del avatar que sale si me buscan en internet... Empiezo a plantearme si a la gente así le gustaré como médico, como su médico.
Acabo de terminar la residencia, todavía no me ha dado tiempo a publicar, hacer estudios, dar charlas... lo que no quiere decir que no quiera pero sí que significa que para mí lo primero no es éso sino mis pacientes, el trato con ellos, el estudio para hacer lo mejor que pueda las cosas con ellos, su día a día en el tratamiento, cómo lo toleran, saber tratar los efectos secundarios si estos aparecen, animarles cuando pasadas las 3-4 semanas de tratamiento, a 1-2 de acabar, se encuentran sin ganas de seguir, agotados... En fin... acompañarles, intentar ser clara con las explicaciones y ayudarles en la medida de lo posible.
Ésto no significa que mis compañeros que ya han publicado muchos papers, dado muchas charlas... no sean cercanos y buenos médicos ni mucho menos. Todo lo contrario, lo son, y mucho. De ellos, con ellos y con su experiencia no paro de aprender lo cual les agradezco muchísimo. Espero ir mejorando a lo largo de mi vida profesional pero poco a poco, todo es cuestión de tiempo. De momento lo de publicar y hacerme un nombre es secundario, tengo que centrarme en cada uno de mis pacientes pero... ¿quién sabe? No creo que llegue a ser una eminencia ni mucho menos (tampoco es que lo pretenda) pero sí confío en crecer como médico y ser la médico adecuada para cada uno de mis pacientes. (pido demasiado?! Uf! No lo sé.)
Tener de imagen a la Malos Pelos no me ayuda a darme seriedad sino más bien todo lo contrario. No sé lo que os inspira a vosotros pero a mí me inspira cariño, ternura... Será que la he cogido cariño y la siento parte de mí pero...
Si siento algo cuando la veo es que por mal día que tenga, por "pequeña/joven" que sea, por cansada que esté... ella siempre te tratatará mirándote a los ojos y estará dispuerta a escucharte y ofrecerte la mejor de sus sonrisas y si, además, eso conlleva una de vuelta... el alegrón que se llevará a casa será enorme.
Sé que ser una buena médico no se basa sólo en eso, que hay mucho más detrás para conseguirlo. Mucho que estudiar y que hacer. Pero a día de hoy, por todo lo que he vivido como familiar de paciente durante muchos años, es la parte que he conseguido tener más desarrollada. A mi modo de verlo, de esa parte, la mejor imagen es ella, pero no sé si hago bien o estoy en lo cierto. ¿Qué pensáis vosotros?
Para terminar añadir que lo de Dra. Malos Pelos viene de
Hugo y el comentario que hizo en la
entrada de Iñaki. Ahora que trabajo en su hospital tengo la suerte de verle de vez en cuando y os aseguro que es toda una alegría. No me imagino en la situación que dice en el post pero... ¡graciosa fijo!