domingo, 31 de julio de 2011

¿Dónde está el límite?


El otro día me dio por pensar en el límite del tratar para curar y el tratar para curar al precio que sea... No sé si me explico. Me refiero cuando se trata y se hace todo lo posible para que no sólo quitemos la enfermedad sino que la quitemos y evitemos que recidive a nivel local y a distancia a pesar de la dureza de los tratamientos, de los efectos secundarios y  la toxicidad que pueda ir asociada a ellos.

Para que me entendáis, cuando se habla de tratamiento del cáncer radicales (con intención curativa) en muchas ocasiones son tratamientos combinados. Normalmente cuando la cirugía va incluída en ellos la quimioterapia y la radioterapia pueden ser:
  • Neoadyuvantes: Antes de la cirugía.
  • Adyuvantes: Después de la cirugía.
No me voy a meter en  los detalles sobre cuándo se da un tratamiento u otro porque depende de muchos factores. Para que os hagáis una idea, si se dan antes de la cirugía fundamentalmente es para intentar conseguir que ésta sea menos agresiva o hacer operable algo que inicialmente no lo era (o al menos intentarlo) y si se dan después es para eliminar la enfermedad que haya podido quedar y evitar, o reducir al máximo, la posibilidad de que haya una recidiva local o a distancia.

El caso es que, a veces, cuando se trata de tumores muy agresivos, sometemos a los pacientes a tratamientos que también son muy agresivos. Grandes cirugías seguidas de tratamientos con quimioterapia y radioterapia  muy duros. Tanto que a veces no se aguantan o precisan muchos ingresos e idas y venidas a la urgencia por mala tolerancia y efectos secundarios de los mismos.

Es obvio que cuando se dan tratamientos tan fuertes se hace siempre pensando en que es lo mejor para el paciente, intentando que se cure y lo haga por mucho tiempo. Eso es así pero, a veces, cuando lo llevan peor de lo esperado, uno se plantea si habrá hecho bien metiendo al paciente en un tratamiento tan duro... Normalmente sólo son baches y acaban recuperándose pero cuando no es así se pasa fatal...

De tal manera que tengo claro que cuando es necesario y se trata de pacientes con un buen Índice de Karnofsky,  un buen ECOG o, lo que es lo mismo, un buen estado general, con una esperanza de vida de años, les metamos en el tratamiento más fuerte, aunque puedan pasarlo un poco mal.

El cáncer es una enfermedad dura y, como es de esperar, conlleva tratamientos duros y difíciles pero todo se hace con la intencion de curar algo que, si no es así, acaba con nosotros precipitadamente. El problema está cuando hablamos de pacientes mayores que no tienen un estado general tan bueno, con mucha comorbilidad asociada, en los que un tratamiento tan agresivo puede que no compense tanto. Es entonces cuando me pregunto, ¿dónde está el límite?

Hasta hace dos meses sólo era una residente de Oncología Radioterápica que trataba pacientes supervisada por mis adjuntos y, aunque tenía mucha libertad y gracias a ellos me he ido creando mi propio ojo clínico, siempre, a cualquier duda, les consultaba y me quedaba más tranquila. Era mi opinión pero confirmada por ellos y eso, lo creáis o no, da mucha tranquilidad. Además veía muchos pacientes con tratamientos paliativos y sólo alguno radical y, como es lógico, ahora todo ha cambiado, ahora es al revés.

Además me encuentro con que soy yo la adjunta, la médico responsable de esos pacientes y, aunque tengo unos compañeros que me ayudan mucho, son mis pacientes. Acabo de empezar y no me ha dado tiempo a tratar a muchos, pero sí que he visto varios que, si no han empezado ya, están a punto de hacerlo y... tengo de todo, algunos que veo fuertes, que aguantarán todo sin problemas y otros con los que tengo mis dudas. Estaré encima de ellos, les seguiré durante el tratamiento y haré todo lo que esté en mis manos porque lo lleven bien pero... ¿y si no es así? Cuando lo pienso se me pone un nudo en el estómago. Tengo claro que si en algún momento, con algún paciente veo necesario parar el tratamiento (temporal o definitivamente), lo haré, pero ese nudo sigue ahí por si lo hago mal o por si soy la culpable de que lo pasen mal... Y eso ahora, porque si ya pienso en las revisiones futuras y las posibles recidivas... ufffff!!!

Así que, aunque me gusta mucho lo que hago, ahora tengo muchísimas dudas. ¿Elegí bien mi especialidad? ¿Lo haré bien? ¿Sabré dónde está el límite? ¿Cuando vayan mal las cosas sabré asumir que eso puede pasar?...

En fin, supongo que ésto sólo el tiempo me lo dirá.

"Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar."

  Bertrand Russell


Hermana duda, Jorge Drexler




    martes, 26 de julio de 2011

    Siglas útiles en Oncología Radioterápica


    Hace tiempo que debo a alguien una entrada con 10 siglas útiles en el mundo de la Oncología Radioterápica. Ayer, escribiendo otra, eché de menos no tenerla y... ¿por qué no hacer unas entradas sobre cosas así? Os ayudará un poco a entender un poco más mi mundo y mis post más "técnicos"

    Antes de ponerlas os remito a lo que escribí hace tiempo sobre los tipos de radioterapia.

    Aquí van:
    1. RT: Radioterapia
    2. RTE: Radioterapia Externa o External Beam Radiotherapy
    3. BT: Braquiterapia. Que puede ser:
    4. LDR:  Low Dose Rate, de baja tasa de dosis, con una liberación de dosis menor a 2 Gy/h
    5. MDR: Medium Dose Rate, de media tasa de dosis, con liberación de dosis entre 2 -12 Gy/h. Que no se suele usar.
    6. HDR: High Dose Rate, de alta tasa de dosis, que tasa de liberación de dosis es superior a 12 Gy/h. No voy a explicarlas aquí porque sería demasiado largo pero es la que uso ahora cuando hablo de "mis próstatas" y "mis gines". Con este tipo de braquiterapia, como es lógico, se da más dosis en menos tiempo con lo que se consigue, entre otras cosas, reducir el tiempo de ingreso del paciente.
    7. PDR: pulsed-dose rate, radioterapia "pulsada", consiste en pulsos cortos de radiación, en general una vez por hora, para simular la tasa general y la eficacia del tratamiento de LDR.
    8. IMRT: Intensity-Modulated Radiation Therapy o Radioterapia de Intensidad Modulada. La IMRT permite que la dosis de radiación se conforme con mayor precisión, utilizando más campos, más haces de radiación, más pequeños. También hace posible enfocar dosis más altas en el tumor  minimizando la dosis que reciben los tejidos sanos que lo rodean.
    9. IGRT: Radioterapia Guiada por Imagen. Largo de explicar, mejor os remito al siguiente enlace.
    10. RIO: Radioterapia IntraOperatoria. Que es la que como su propio nombre indica, se da dentro de la misma cirugía sobre el lecho quirúrgico, para eliminar las células cancerosas que puedan quedar.
    No me paro a explicaros las distintas técnicas con detenimiento pero poco a poco lo iré haciendo, como siempre, con mi estilo, intentando que lo entendáis mejor.

    Para terminar hoy, aunque nada tiene que ver con la entrada, quiero poner una frase de la gran Marie Curie que me viene muy bien para días como éste: 

    "La vida no es fácil para ninguno de nosotros. ¿Pero qué hay con eso? Tenemos que tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos"

      sábado, 23 de julio de 2011

      Habla chucho, que no te escucho




      De nuevo, una entrada de Miguel en Salud con cosas ha motivado que escriba una aquí. Se trata de:


      Más que contaros de qué va os remito a ella, es muy recomendable. Al leerla me he dado cuenta de lo que pedimos a veces los médicos... de todo. Por pedir que no sea: un PET-TAC, RMN, el acelerador más moderno... Evidentemente cada uno tira para su casa, para su servicio y quiere tener lo mejor. 

      Solemos intentar, como es lógico, que el paciente se haga todo en nuestro hospital. Es lo más rápido y cómodo para todos, empezando por el propio paciente, pero a veces no es posible. No todos los hospitales pueden tener de todo pero eso no significa que nuestros pacientes no puedan tener lo mejor o, al menos, no debería ser así. 

      Normalmente, por lo que he vivido hasta ahora, si el paciente necesita hacerse una prueba o recibir un tratamiento que no podemos ofrecerle nosotros, les podemos remitir a otro hospital sin problemas. Es cierto que cuando hay una derivación de por medio todo se retrasa más que si fuera en nuestro hospital y por eso veo muy importante que, si se quieren hacer las cosas bien, se piense en esas opciones con tiempo . Si lo hacemos así el paciente acabará teniendo lo que necesita y cuando lo necesita. Por supuesto, siempre se puede poner como urgente o preferente para acelerar el proceso, pero lo ideal es tenerlo en cuenta a tiempo.

      Para conseguirlo es necesario conocer esa posibilidad y de ahí la importancia de que haya una buena coordinación por un buen médico, normalmente un buen MAP, seguido de una buena colaboración entre las distintas especialidades implicadas en el caso. 

      En demasiadas ocasiones, teniendo en cuenta que las cosas deberían ser así siempre, ésto no se da. Como médico especialista en una de esas especialidades que no tienen todos los hospitales, he de decir que a veces no se piensa en ella como otra opción de tratamiento y, o se omite, o se ofrece cuando ya es muy tarde...

      No puedo evitar comentar cómo son muchas las veces en las que cuando ya no se sabe que ofrecerle al paciente y llega un período vacacional se piensa en: " A ver si con un poco de radioterapia mejora" A lo que yo digo: "Cómo?! Un poco de radioterapia?, Eso no es así!!!" Se ilusiona al paciente y cuando llega a nosotros y no podemos conseguir el milagro que espera se lleva un evidente disgusto.

      Sé que hay casos muy complicados, que 4 ojos ven más que 2 y que nunca se sabe si otro podrá ofrecerle algo que tú no, pero... No sé, creo que a veces nos falta conocimiento (a mí la primera), sobre las distintas opciones y no hacemos las cosas todo lo bien que podrían hacerse. Sólo nos importa lo nuestro.

      Cuando me quejo de esa frase de "un poco de radioterapia" lo hago porque evidentemente me toca directamente y me duele no poder obrar el milagro que se espera. Siento que a veces puedo llegar a quedar como la "mala", la que ha tardado en tratarle, la que le ha recomendado que no se trate porque difícilmente obtendrá un beneficio del tratamiento sino posiblemente todo lo contrario... Uf! Difícil.

      El caso es que a veces pensamos mucho en lo nuestro sin pensar en lo de los demás. Nos obcecamos en lo que queremos para nosotros, en lo que podemos hacer nosotros y no vemos otras posibilidades ni escuchamos ni hacemos por aprender y mejorar. Creo que tenemos que aceptar nuestros límites, pedir lo que necesitamos pero con una buena justificación y, si no podemos tenerlo, derivar donde sí lo tengan.

      No hacer lo de 1º yo, 2º yo, 3º yo... y, encima, si todo sale bien es cosa mía y si no... lo mando a otro que será el que tiene la culpa fijo, ¡cómo voy a ser yo!

      Hay que escuchar más, seguramente si lo hiciéramos siempre todo iría mejor.

      "No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo."
      Oscar Wilde