viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Un café?



Ayer, gracias a Óscar,  leí este artículo de Público.es:


Las mujeres que consumen cuatro o más tazas de café por día tendrían bajo riesgo de desarrollar cáncer en la pared del útero.

Según un nuevo estudio sobre más de 67.000 enfermeras de Estados Unidos, las participantes que bebían tanto café eran un cuarto menos propensas a desarrollar cáncer endometrial que las consumidoras de menos de una taza por día.

Aunque se trata de un estudio largo (26 años de seguimiento) "Sería prematuro recomendar que las mujeres beban café para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio"

Como dice en el artículo: Es posible también que el café sea parcialmente responsable de este beneficio. "Puede reducir los niveles de insulina y hasta los del estrógeno libre circulante".

Pero estos datos han de verse con precaución puesto que: "consumir cuatro tazas de café por día no es una buena idea, en especial para las personas sensibles a los efectos de la cafeína."

Así que lo importante de todo ésto, como dicen los autores, es que "las personas que disfrutan del café pueden seguir haciéndolo". Pero todavía estamos lejos de poder recomendar su consumo para mejorar la salud. 

Aunque el título del artículo parece invitarnos a que bebamos café como locas, hay que leer todo lo que dice y acabo de señalar. Todavía es pronto para recomendarlo como factor protector del cáncer de endometrio. Lo que sí que es cierto es que aquéllas que disfrutamos con el café (que bien sé que somos muchas, ¡incluso estamos las que no somos personas hasta que no nos tomamos el primer café del día! ;)) podemos seguir haciéndolo sin miedo (al menos, no tanto... Admito que en muchas ocasiones me he preguntado si tomar tal cantidad de café y cafeína acabará pasándome factura algún día. Sigo preguntándomelo, pero ahora estoy algo más tranquila)

Para reducir el riesgo de padecerlo, hay algo que nunca, nunca estará de más: "conservar un peso saludable con dieta y ejercicio"

Hoy, en vez de publicar a última hora de la noche lo hago a primera hora de la mañana para invitaros a que, si os apetece y sois de los que disfrutáis con un buen café, os toméis uno conmigo.

¡Feliz viernes!


jueves, 24 de noviembre de 2011

El desenlace


Hace unas semanas escribí una entrada donde comentaba un caso, una idea y era muy optimista, quizás demasiado (bueno, no, seguro que demasiado). Se trata de:


En resumidas cuentas, intenté a ayudar a una paciente que estaba muy desanimada diciéndola que hiciera una una lista con todo lo bueno que tiene y aporta a los demás.

Como lo prometido es deuda, hoy os contaré cuál ha sido el resultado:

A la semana siguiente no había hecho la lista, me dijo que lo haría pero en su forma de hablarme entendí que no sería así. Ese "algo", esa "mirada" de  "gracias por la intención, pero no creo que funcione", me lo dijo todo. Después de éso no volví a preguntar. Otras cuestiones sobre el tratamiento, la presencia de familiares sin tanta complicidad conmigo como la que vino aquel día han hecho que hoy, día de fin del tratamiento, no aborde el tema de nuevo. 

Lo siento, suena desalentador, lo sé, pero así es como me siento en este momento. Ella  me ha recordado que si uno no pone de su parte difícilmente podremos ayudarle los demás. Pero, ¿cómo va a poner de su parte cuando sólo puede pensar en si el cáncer reaparecerá, si el tratamiento tan complejo y duro servirá para curarla del todo y... en definitiva, quitarse de la cabeza ese miedo a morir? Pues... imposible...

Entiendo que ante una enfermedad como ésta es difícil lograr que desaparezca ese "run run" continuo sobre si la superaremos o no... Ese miedo a que ella nos gane a nosotros y no a la inversa siempre estará ahí. Sí, siempre, hasta el más positivo y optimista lo tiene en el fondo, lo tapa, lucha por llevarlo de la mejor de las maneras, pero lo tiene. Pero de ahí a darse al miedo, hundirse en lo desgraciados que somos porque nos ha tocado sufrir una enfermedad de ese tipo... no sé, no creo que tenga sentido.

Admito que es muy fácil decir lo que no debemos hacer, lo que debemos evitar y, sin embargo, es dificilísimo ponerse en el pellejo del otro cuando no somos nosotros los enfermos. Pero a los afectados, a los pacientes diagnosticados de algo tan duro como es un cáncer os diré que hay que intentar en pensar en los que os quieren, en todo lo bueno que aportáis a los demás e intentar llevarlo todo de la forma más positiva que podáis. En estas cosas la actitud es tan importante... nunca me cansaré de repetirlo, pero si uno se intenta llenar de energía positiva y sonreír a lo que te ofrece la vida cada día que estás en ella todo irá mejor. Reconozco que soy la primera que muchas veces no lo consigo, pero, de verdad, lucho por ello cada día. 

Dicho ésto, sólo dos cosas más, la primera es para los familiares: si tenéis a vuestro familiar muy desanimado con el diagnóstico, el tratamiento... y sois conscientes de que cuando estáis vosotros en la consulta éste habla mucho menos, se desahoga menos o, peor aún, no le dejáis hablar... por favor, dejarnos un rato a solas con él/ella. A lo mejor pensaréis: "Si el médico quiere hablar a solas con él, que nos lo diga y punto!" Tenéis razón, pero hay médicos y médicos... y, en mi caso, no me gusta hacer que salga nadie de la consulta para hablar a solas con el paciente, porque pueden tomarlo a mal, creer que le voy a decir algo que no quieren que le diga, o que les quiero ocultar algo y nada más lejos de la realidad, sólo pretendo que el paciente sea libre de decirme lo que quiera sin miedo a preocuparos, desanimaros... 

Y la segunda y última cosa es que la casualidad ha querido que llegue hoy a mis manos, o mejor dicho a mi correo, un curso de Psico-Oncolgía coordinado por la Dra. Maria Die Trill de la Unidad de Psico-Oncología del HGU Gregorio Marañón (tengo la suerte de conocerla y es muy buena). Si os interesa, es el siguiente:


"El objetivo general de este curso es ofrecer a los profesionales sanitarios una formación básica en Psico-Oncología que facilite un cuidado integral del paciente"


Para terminar, os dejaré una canción que a mí me llena de energía positiva, por si consigo tener el mismo efecto en alguno de vosotros.




lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Podemos perder el miedo?



De nuevo un buen amigo me pasó el siguiente artículo que merece la pena os leáis. Por mi parte, como siempre, intentaré deciros lo que considero más importante y daros mi opinión:


"Cancer. Just the word is scary. Actually, that’s the problem. Once you say that word, the average American will do anything — ANYTHING! — to just get it out of my body!!! Whether or not they have it, whatever the actual numerical chances of their ever developing it, no chance for detecting or treating it should ever be neglected. EVER! Ask any Med-mal lawyer. Better, ask any twelve average people off the street (i.e., the ones who are going to wind up on a jury). “The doctor didn’t do every possible test/procedure, and now the patient has CANCER? String him up!”

Así es como empieza. Tan sólo la palabra cáncer da miedo, tanto que no se puede descuidar cualquier posibilidad que haya de detectarlo pronto o tratarlo. En EEUU no hay más que preguntarle a cualquier abogado o, más aún, a cualquier ciudadano (que constituirá el jurado): "¿El médico no hizo todas las pruebas o procedimientos posibles y ahora el paciente tiene cáncer?¡colgadle! "

En el artículo nos pone como ejemplos lo que pasa ahora con el PSA para la detección precoz del cáncer de próstata, las mamografías en el cáncer de mama o las exploraciones ginecológicas y el papanicolau en el cáncer de cérvix uterino. Y concluye con una reflexión final muy interesante que, si bien es larga, creo que debéis leer:

"Actually, you might be able to get an appointment with a urologist in less than six weeks for a kidney stone if they weren’t so booked up with annual rectal exams and PSAs on every asymptomatic man over 50. Think about getting in to see a gynecologist for heavy bleeding in less than 3 months. Not only would the care be more appropriate, but those same specialists worrying about their empty appointment books would probably be making more money by seeing patients who actually need their specialized skills and procedures.

So if you shouldn’t ask the specialists about screening guidelines, to whom should patients turn? How about me. Why not discuss these complex issues with your family doctor, who doesn’t make any money off your PSA or your pap or your mammogram. Believe me, my schedule is plenty full with sick people and the worried well (defined as those patients I cannot talk out of all those inappropriate interventions. Yes, they’re out there. Yes, I try to explain it to them. Am I always successful? Of course not, though it’s not for lack of trying.)

I’m more interested in seeing that the care you get is medically and scientifically appropriate, especially when deciding which screening interventions to forgo. “Watching and waiting” is often as viable a strategy for cancer as it is for lesser ailments. Let us family physicians educate you, our patients, so that you don’t end up with irreparable harm from treatments intended to cure something that would never have killed you. Sometimes “just getting it out of my body” leaves you much worse off than leaving well enough alone."

Por haceros un resumen, tal y como lo veo yo, viene a decir que si ocupamos a los especialistas con screenings de "dudosa" eficacia y tratamientos (a veces duros y con efectos secundarios importantes) de tumores que probablemente nunca te maten, nos encontramos con que dichos especialistas, cuando hay un problema que necesita un tratamiento preferente (como un sangrado vaginal importante en menos de 3 meses, piedras renales con cólicos insufribles...), no pueden verlos antes de unas 6 semanas. 

Es importante que los pacientes pregunten, se informen de esas pruebas de detección precoz (screening) con su médico de familia. Ellos, si bien no es que les sobre tiempo en sus consultas sino más bien todo lo contrario, pueden educar al paciente. Y, aunque no siempre lo consiguen, no será por no intentarlo.

Como dice la autora del artículo, Lucy Hornstein, ella está más interesada  en ver que la atención que recibe el paciente sea la apropiada, especialmente al momento de decidir cuáles son las pruebas de detección precoz a las que hay que renunciar. A veces, la opción de "esperar y ver" es una buena estrategia para el cáncer, si bien el miedo al que hace referencia el artículo nada más empezar, la hace difícil. 

El miedo nos puede, tanto a los médicos como a los pacientes, la palabra cáncer impone mucho y dejar de hacer esas pruebas de screening tal y como se vienen haciendo a día de hoy es complicado Si se dejan de hacer y uno acaba teniendo un cáncer avanzado de difícil curación no podrá evitar pensar "ésto me ha pasado por no haberme hecho las pruebas de detección precoz antes". Aunque el tumor sea agresivo y haya aparecido en poco tiempo, aunque pudiera haberle pasado lo mismo haciéndose el PSA, la mamografía... nunca podrá quitarse esa idea de la cabeza, no mientras no cambie la forma de pensar que tenemos actualmente. Y, ¿cómo puede cambiar ésto? La autora nos propone como solución la educación, nos anima a que le preguntemos a nuestro médico de familia y le dejemos enseñarnos. 

Hace poco escribí una entrada sobre el PSA y el miedo con buenos comentarios que os recomiendo echéis un vistazo. Aquí puede estar la solución, en la educación y el tiempo, ¿no creéis? (y mucho tiempo,  los grandes cambios no llegan de la noche a la mañana)




"El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo."
Alain