En el día de Reyes quiero compartir con vosotros el que ha sido mi mejor regalo este año: regresar a Madrid. Un 2014 que parecía iba a terminar con ese tipo de noticias que no nos gusta recibir, resulta que nos tenía deparada una sorpresa que se ha hecho realidad este lunes: vuelvo a trabajar en mi ciudad, cerca de mi familia y amigos, en un gran hospital como es el Ramón y Cajal y haciendo algo que tanto me gusta como es la braquiterapia.
El 2015 comienza tan fuerte como acabó el 2014 y con el inicio una nueva etapa llena de ilusión, con muchas ganas de aprender y crecer como médico. Desde ahora seré parte de un hospital universitario con todo lo que eso supone, teniendo una parte docente que espero hacer bien. Nunca imaginé que en algún momento llegaría a ser la adjunta de algún residente y lo voy a ser. Ahora, recién incorporada con tanto que aprender y a lo que adaptarme, serán ellos quienes me ayuden, pero prometo esforzarme para que esa etapa pase pronto y ser lo más docente que pueda. Ganas e ilusión no me faltan. Cada vez que pienso en la de residentes a los que he aconsejado antes de elegir desde este blog... poder enseñarles de cerca es un sueño.
Pero todo ésto tiene una contra: lo que dejo en Alicante y Torrevieja, donde tanto he aprendido y que siempre formará parte de mí. Allí tuve compañeros que me ayudaron mucho cuando llegué y acabaron convirtiéndose en mi "familia alicantina", y pacientes a los que echaré de menos, si bien sé que están en buenas manos (por si alguno me lee, aquí estoy y estaré siempre, os deseo lo mejor).
Me voy de Alicante sintiendo que allí he hecho buenos amigos que espero no perder con la distancia (para saberlo hace falta tiempo pero pondré todo lo que haga falta de mi parte para que así sea). Ahora es el momento de asimilar el cambio y afrontar el 2015. Año nuevo, nuevos compañeros, nuevos pacientes, nuevos retos... ¡a por ello!
Pero todo ésto tiene una contra: lo que dejo en Alicante y Torrevieja, donde tanto he aprendido y que siempre formará parte de mí. Allí tuve compañeros que me ayudaron mucho cuando llegué y acabaron convirtiéndose en mi "familia alicantina", y pacientes a los que echaré de menos, si bien sé que están en buenas manos (por si alguno me lee, aquí estoy y estaré siempre, os deseo lo mejor).
Me voy de Alicante sintiendo que allí he hecho buenos amigos que espero no perder con la distancia (para saberlo hace falta tiempo pero pondré todo lo que haga falta de mi parte para que así sea). Ahora es el momento de asimilar el cambio y afrontar el 2015. Año nuevo, nuevos compañeros, nuevos pacientes, nuevos retos... ¡a por ello!
Chic@s, me he ido un poco más lejos pero la distancia es relativa... ;)

